Villa María | Educación

“Documentar es captar lo que la escuela deja pasar por el solo hecho de imponer”

Mercedes Civarolo y Mónica Pérez Andrade editaron “Primeros pasos en la documentación pedagógica. Cómo hacer visible la cultura de la infancia”, un libro pionero en el país nacido desde aulas y escenarios villamarienses
 
Quizás no haya mejor escenografía para la foto de Mónica y Mercedes que la salita infantil de la Medioteca. Porque el libro que acaban de publicar fue hecho, precisamente, para arrojar luz sobre la realidad de esas aulas. Es decir, para aportar nuevos enfoques sobre la educación de esos pequeños seres de cien inteligencias a los cuales, según el pedagogo italiano Lioret Malaguzzi, “la escuela les robó 99”. Y acaso tampoco hubiese habido una mejor editorial que “Hola Chicos” para saludar y dar la bienvenida a un trabajo que es pionero en su género y que les ha valido a ambas investigadoras de la UNVM varias invitaciones, desde la exposición de Civarolo en el Icot (Conferencia Internacional de Pensamiento, en Miami) a la fundación del  Gided (Grupo de Investigaciones y Desarrollos Didácticos de la UNVM) y la presentación de “Primeros pasos en la documentación pedagógica” que tendrá lugar el próximo miércoles 27 en Buenos Aires.

Sin embargo, tanto este libro como el reconocimiento nacional e internacional a estas dos investigadoras villamarienses datan del año 2004.

“Ese año empezamos a trabajar con Mónica en las escuelas de Villa María y Villa Nueva en la detección de capacidades destacadas de los niños -comenta Mercedes-. Trabajamos en inteligencias múltiples y con los marcos teóricos que hoy sostenemos, los del ‘Proyecto Cero’ de la Universidad de Harvard y el de la pedagogía de las escuelas Reggio Emilia en Italia. Ambas investigan en conjunto la documentación pedagógica”.

Escenarios de aprendizaje

-¿De qué hablamos cuando hablamos de documentación pedagógica?


Mónica: -Se trata de una de las formas de hacer visible la cultura de la infancia. Hay una multiplicidad de hechos que ocurren cada día en la escuela pero que no se registran o pasan desapercibidos. 

Mercedes: -Por eso decimos que la documentación es la memoria viva de la escuela. Es el proceso de dejar constancia estética y narrada, visual, escrita o audiovisual, de aquello que consideramos valiosos. 

-¿Las escuelas no documentan?

Mercedes: -No es que no documenten, sino que no tienen un proceso sistemático. Entonces muchas cosas que son importantes se pierden. Ya sea porque el docente no asume su rol de documentador o porque carecen de las herramientas suficientes.

-¿Un ejemplo?

Mónica: -Loris Malaguzzi, el inventor de las escuelas Reggio Emilia en la posguerra italiana, dice que “es más fácil que un caracol deje una huella a que un docente documente en la escuela”. Pero muchas veces pasa que los docentes hacen un muy buen trabajo, lo exponen a fin de año y ese documento valiosísimo termina en el tacho de basura. Y es un contrasentido. Porque ese registro enriquecería el trabajo de cada año.

-¿Y ustedes como profesoras?

Mercedes: -Nosotras documentamos nuestras clases universitarias todo el tiempo. No sólo con nuestras propuestas, sino con la reacción y el aporte de los estudiantes. Todo forma parte de una pedagogía dialogal, interaccionista y socioconstructivista, como se les llama a los escenarios que se montan para enseñar y aprender.

-¿Y qué documentó la dupla Civarolo-Pérez Andrada?

Mónica: -Documentamos varios eventos  en aulas y escenarios de la ciudad. Lo hicimos en forma de fotografías y microhistorias con chicos de 4 y 5 años. Trabajamos mucho en la Escuela de Bellas Artes con escenarios montados y también con los niños en la “Galería blanda” de Marta Minujín. 

-¿Hay distintos modos de documentar?

Mercedes: -Hay dos grandes modelos. Se les llama “pescar al vuelo” o “cazar”. Pescar al vuelo es documentar sin una intención previa. Cazar es salir a buscar eso que queremos. La documentación es un enfoque cualitativo que intenta comprender mejor los fenómenos en la educación.

La escuela hoy

-¿Cómo ven la escuela en la actualidad?

-La escuela está plagada de preguntas. De hecho, los educadores se las hacen todo el tiempo, pero ninguna se aborda sistemáticamente, ¿Por qué los chicos se aburren en clases? ¿Por qué no aprenden? ¿Por qué no participan? Y hay otra que sigue a todas estas: ¿Por qué los educadores dejamos pasar esas preguntas? Documentar es una oportunidad única de captar eso que la escuela deja pasar por el solo hecho de imponer.

-¿Cómo es esto?

Mónica: -Por ejemplo, al niño le gusta ser observado y escuchado. Y al aberse documentado, es decir, visto y oído, te ofrece lo mejor de sí. Y ese testimonio es crucial a la hora de pensar estrategias educativas. Muchas veces la escuela intenta imponer una pedagogía sin pensar en el interés de los niños, cuando debiera ser al revés, según las corrientes a las que adherimos, esas en las queel niño es concebido como sujeto de derecho.

-¿La escuela estuvo equivocada hasta ahora?

Mercedes: -La escuela siempre ha sido una gran boca que todo lo sabía y todo lo decía. Pero desde esta pedagogía se intenta recoger el proceso de cada niño. Y uno de los aprendizajes más desvirtuados hoy en día es el aprendizaje por descubrimiento. Porque al niño no se le respetan los tiempos para que descubra en el aula. Malaguzzi va a decir que a la escuela se viene “a descubrir y a experimentar”. Por eso hablamos de recognición, para tener un proceso de reflexión permanente sobre lo que hacemos. El maestro debe correrse del lugar de la gran voz para convertirse en una gran oreja. La educación tiene una historia interminable de malas intervenciones docentes. 

-¿Y las inteligencias múltiples cómo encajan?

Mercedes: -Hoy la educación está fragmentada en disciplinas. Y de esas disciplinas a la escuela sólo le interesa desarrollar la inteligencia lógico-matemática y la lingüística. Malaguzzi decía que los niños tenían cien tipos de inteligencia pero que la educación les robó 99. 

-El año pasado fuiste a exponer a Miami. ¿Cómo fue esa experiencia?

Mercedes: -Expuse un trabajo sobre el desarrollo del pensamiento metafórico en los niños a partir de la obra de arte. Y así, una investigación de la UNVM llegó a Estados Unidos. Esto nos abrió las puertas de Buenos Aires. Luego me llamaron del Instituto Nacional de Formación Docente para diseñar la Actualización Pedagógica, un postítulo de cara a los 3 mil jardines de infantes que se iban a construir con proyectos pedagógicos innovadores. Pero por falta de presupuesto se pospusieron. Fue para introducir a dos mil docentes en estos enfoques por teleconferencia. Muchos lloraban pensando que habían hecho las cosas mal. Pero no es así. Debemos revisarnos todo el tiempo. Esas lágrimas fueron muy conmovedoras para mí.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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