Villa María | Educación

“Las tecnologías son importantes, pero debe existir un vínculo con el alumno”

La docente y funcionaria provincial resaltó la importancia de este tipo de instituciones. “Hemos aprendido que los chicos pueden aprender de manera sistemática y progresiva elementos de la ciencia de computación”, dijo.  En la ciudad se construyen dos edificios
 
La Provincia avanza en la construcción de 26 escuelas Proa en diferentes puntos de la geografía cordobesa. Dos de ellas se edifican en la ciudad, muy próximas a los campus de la Universidad Nacional y la Facultad Regional de la UTN. Y esa es una particularidad que diferencia a Villa María del resto de los establecimientos en etapas de construcción.

“Que se inicien en el marco de un campus universitario no es un hecho menor en la representación de los chicos; aunque van al secundario sienten que van a la universidad. No es menor poder pensarse estudiante universitario”, sostuvo Gabriela Peretti, coordinadora de Escuelas Proa a nivel provincial.

Y entendió que ese vínculo Universidad — Proa termina favoreciendo al establecimiento de nivel medio, “porque si hay un gran socio acádemico es la universidad, que nos permite estar actualizados con rigurosidad en los contenidos”.

En una entrevista con PUNTAL VILLA MARÍA, Peretti explicó que recorre cada punto de la provincia donde se construye un establecimiento Proa, convencida de que existe una línea de política educativa detrás de esta propuesta.

Y lo graficó en el pensamiento que se tiene de las escuelas experimentales, “por un lado en el sentido de experimentar para encontrarle la vuelta, modificarle alguna de las variables que intervienen en las instituciones educativas para ver de qué manera podemos impactar en estas situaciones, y después replicando las mejoras en el resto del sistema”.Y por el otro, “por las características de infraestructura, mobiliario y recursos, para que cada sede se constituya en el centro de referencia para el trabajo de las escuelas de la localidad y región. Que puedan hacer uso de los recursos y espacios, por ejemplo las escuelas primarias asociadas a Proa, o el resto de los docentes de escuelas secundarias que compartimos los trabajos en cada una de las comunidades. Hay un sentido detrás de este programa”.

La implementación de las Proa se realiza en el marco de una toma de experiencias de aprendizaje previas en virtud de que “no podemos pensar en algo tan disruptivo que después no podamos trasladarlo al resto del sistema, porque sería un riesgo. En realidad tratamos de hacer muchas veces lo que está dicho, y no se hace”.

Marcó las diferencias existentes entre el sistema de nivel medio y el que se aplica en las Proa, por ejemplo en “lo organizacional, con una gran extensión horaria (8 horas reloj por día), al aula física se le suma el campus virtual, a las horas de clases se las complementa con horas de tutoría, hay un énfasis puesto en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación atravesando las didácticas específicas de las diferentes materias y espacios curriculares”.

Y también recordó que la formación especializada inicia en primer año en vez de cuarto. Pero los cambios no sólo alcanzan a los alumnos, sino también a los docentes. El educador tiene además de las horas cátedras del espacio curricular, “una hora de trabajo de tutoría, y otra de trabajo institucional para pensar una didáctica basada en proyectos. Hay elementos que puede que la diferencien del resto de las propuestas, pero la idea es medirla para después replicarla en el resto del sistema”, dijo.

El rol  de las tecnologías

En la actualidad hay 15 escuelas funcionado, que se fueron incorporando “de a 2, 3 o 4 por año. Todavía no tenemos un ciclo completo, de todos modos sí podemos advertir algunos aprendizajes que de alguna manera las tecnologías acercan la cultura juvenil a la escolar. Las tecnologías atrapan, y la cuestión es darle un uso académico. En este sentido es importante trabajar”.

Peretti admitió que con la experiencia de las escuelas que ya están en marcha “aprendimos que el docente usa la tecnología cuando está acompañado por un coordinador que lo alienta  a que lo haga porque también sabe manejar esas tecnologías”.

“Las tecnologías son importantes, pero previo a eso tiene que haber un vínculo con el estudiante. Nosotros decimos que nadie te sigue en el aula virtual sino te sigue primero en el aula física. Hay una cuestión de vínculo, de escucha del adolescente, de mirada hacia él, de respeto. Una forma de respeto es planificando las clases, que eso después se traduce en mayores posibilidades de enseñar y mayores posibilidades de aprender”, reflexionó la docente.

Peretti mencionó también que existen cuestiones de Proa vinculadas a pensar los aprendizajes como estructurantes de la propuesta, “de poder definir aprendizajes logrados y aprendizajes pendientes, que se está ensayando ahora en este proyecto de nuevo régimen académico con 80 escuelas que no son Proa (que este medio hizo público semanas atrás)”. 

Y dijo además que “avanzamos también en que con la nota no hay que especular, por eso no se promedia. Hemos avanzado en la importancia de constituir equipos de trabajo para poder incrementar los logros, que de motu propio los docentes no lo hacemos, sino que tiene que haber instancias que congreguen. Por ejemplo, proponer desde la coordinación que se piense en proyectos o secuencias con docentes de otras sedes. Creo que esos son aprendizajes logrados”.

Puntualmente sobre la orientación de los establecimientos, donde se puede interpretar que en la programación los conceptos básicos de ciencias de la computación son inalcanzables para los alumnos, la funcionaria lo descartó: “Hemos aprendido que los chicos pueden aprender de manera sistemática y progresiva, elementos propios de la ciencia de computación. Todavía nos cuesta avanzar, tenemos muchas tareas pendientes aún pero la apertura de las 26 escuelas nuevas va a ser todo un desafío”.



Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María

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