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Liliana González: "En educación no solo hablamos de escuela, la familia es fundamental"

La reconocida psicopedagoga estuvo presente en el "Villa María Vive y Siente". Reflexionó sobre la enseñanza y el deseo de los más chicos. Además, se expresó sobre la pandemia

En el marco de una nueva edición del Villa María Vive y Siente, la psicopedagoga Liliana González brindó la charla “Niños y Adolescentes. Entre el Deseo y la Ley”, con un lleno total en el hall del Centro Cultural Comunitario Leonardo Favio.

Un encuentro que giró en torno a las demandas y necesidades de los menores en contraposición a los tiempos que la sociedad impone.

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA la escritora y conferencista agradeció la participación de los vecinos y destacó la importancia de la educación en consonancia con la familia. “Cuando hablamos de educación no hablamos solo de escuela, hablamos fundamentalmente de la familia, después la escuela completa la tarea. Se trata de ir poniendo límites frente al deseo de los chicos que es, en general, un deseo desbordante que quiere todo ya”, explicó la reconocida educadora cordobesa.

En relación a ello, González señaló que se trata de una conducta que se arrastra previa a la pandemia, “esto es estructural, el deseo tiene su origen en la falta, siempre nos falta algo y deseamos y porque deseamos buscamos. Encontramos y sentimos esa especie de felicidad por haber encontrado lo que deseamos, una pareja, una casa, un título y de pronto aparece otro deseo y de eso se trata la vida”, argumentó.

Educación pos pandemia

La psicopedagoga con amplia trayectoria en atención y asesoramiento para familias, opinó que el regreso a la educación tras la pandemia no debe ser el mismo.

“Lo que trato de decir es que no le pongamos todo el peso de lo que nos pasa a la pandemia porque el sistema educativo ha estado muy mal y los chicos repetían y desertaban, de hecho antes de la pandemia en el nivel secundario ya teníamos el 50% de chicos que no terminaba el secundario”, destacó; “la pobreza estaba previa a la pandemia y obviamente se potenció, pero hay una tendencia a querer decir que la pandemia destrozó nuestras vidas”, agregó.

En esa misma línea, la disertadora ejemplificó:“Utilizan cifras de divorcios y puedo decir que ninguna pandemia divorcia a una pareja que estaba bien, todo tiene una historia y conozco parejas que se han reencontrado y han vuelto a tener rituales hermosos en la pandemia porque tenían tiempo de hacerlo”, indicó.

González destacó que su mirada no es responsabilizar a la pandemia, “nos agarró con la historia que traíamos y hay distintas. No es lo mismo si te tomó con amigos que sin o si te tomó peleada con tu familia que si tenías buena relación, porque la comunicación siguió y teníamos forma de hacerlo para que el encierro no sea una cárcel”, reflexionó.

Consultas

En referencia a las consultas, la profesional destacó que sigue atendiendo aquellas vinculadas al aprendizaje, “esas siempre las he tenido”, dijo, pero señaló que se presentaron nuevas problemáticas que obligaron a las familias a tomar la decisión de acudir a un profesional, “tengo consultas nuevas sobre la dificultad para socializar después de la pandemia, eso sí se notó un montón. Sobre todo en los más chicos que no tuvieron el nivel inicial e ingresaron a primer grado de golpe, sin todo el aprendizaje social de jugar”, relató, como así también demanda de los adolescentes, “también la pasaron mal, los adolescentes son la calle, amigos, libertad, juntadas. El encierro no les hizo bien”, reafirmó González.

Al mismo tiempo hizo hincapié a que ninguna situación se puede generalizar “algunos chicos hicieron el ingreso a la facultad por Zoom y lo hicieron muy bien, pero hubo otros que no se pudieron conectar. Hace 50 años que atiendo gente y no se puede mirar de manera generalizada, hay que estudiar caso por caso. No es lo mismo una familia que perdió el trabajo a una que lo conservó, o aquellos que perdieron un ser querido, cada escena familiar es única y un cimbronazo brutal, una cachetada planetaria, como digo yo, democrática, porque nos cacheteó a todos”, dijo, y remarcó que si bien fue una situación democrática en cuanto a contagios, no lo fue así en relación a los tratamientos, ya que muchos son costosos y no muchas personas tuvieron acceso.

“Ya pasó, hay que mirar para adelante y no volver a lo anterior, porque tampoco es que lo anterior estaba tan bien”, advirtió y añadió:“Que los chicos salen de la escuela sin saber leer comprensivamente fue mucho antes de la pandemia y las pruebas nos daban muy mal, esto quiere decir que muchas cosas se deben modificar. Si nos ponemos nostálgicos con la escuela del ayer, no vamos a fundar la escuela del hoy para lo que necesitamos”, completó.

Atención de un profesional

Liliana González, una de las principales oradoras del evento cultural más importante de la ciudad, analizó la necesidad de tener presente la atención de un profesional de la salud. “Cuándo uno tiene un ruidito en el auto va rápido hacia el taller para no quedarse sin auto, cuando hay ruidito en la familias no hay un buen vínculo o se está transformando en una tortura entre padres e hijos y demás, para eso están los especialistas, uno debe reconocer cuando no da para más. Para eso están las herramientas. Cuando la paciencia se terminó, cuando en realidad las situaciones en las casas son gritos, humillaciones y máquinas de poner límites, cuando se llega al extremo y uno observa que está perdiendo a sus hijos hay que poner límites”, remarcó y agregó: “Cuando tenemos los dientes torcidos vamos a un especialista, lo mismo con los vínculos, cuando están torcidos es necesario recurrir a un profesional”, culminó la psicopedagoga en diálogo con este medio.