“¿Si tengo un sueño? Que un día en este mismo predio haya una escuela secundaria para todos los chicos de barrio Las Acacias, dice la directora de la Escuela Justo José de Urquiza, la “seño” Analía Buggia. Porque al otro sueño que teníamos ya lo cumplimos: fue visitar el Palacio San José, la casa de Urquiza en Entre Ríos”.
-¿Cómo fue ese viaje?
-El año pasado empezamos, justamente, con un proyecto que se llamó “Camino al Centenario”. Así que organizamos distintos eventos. Desde los festejos del Día del Maestro y el Día del Estudiante con exmaestros y exalumnos hasta la gala de fin de año donde cada grado trabajó 15 años de historia de la escuela con un baile típico de la época. Pero el broche de oro fue el 18 de octubre, el día del cumpleaños de Urquiza, cuando cerramos el proyecto viajando a Concepción del Uruguay al Palacio San José, con los chicos de tercero a sexto grado.
Un viejo palacio lejos de aquí
-¿Qué significó el Palacio para ustedes?
-Fue cumplir un viejo sueño. Pero para una escuela de muy pocos recursos como la nuestra, disponer de 180 mil pesos era algo imposible. Por eso quisiera agradecer muy especialmente a todas las empresas y personas que hicieron posibles este viaje. Desde el gobernador de la provincia al intendente de la ciudad; desde Cormetal y Musicalísimo al Parque Industrial y La Marchesina; desde el señor Pizzorno de la Shell al señor Matter de la estación Oil, los contadores Masiota y Mussa, el doctor Climaco, Dante Botta y el laboratorio Roentgen. La verdad es que nunca pensamos tener tanto apoyo. Pero cuando ven que hay una propuesta interesante y de mucho trabajo con chicos involucrados, toda la comunidad colabora.
-Además del Palacio San José, visitaron otros palacios de Villa María, ¿no?
-Sí, porque durante el trabajo histórico fuimos a todos los lugares en donde alguna vez funcionó la escuela. Y uno de esos lugares fue el viejo palacio de La Rural, donde actualmente se encuentra el Archivo Histórico, en la esquina de Dante Alighieri y Corrientes. También fuimos a la vieja esquina de Mendoza y Colabianchi donde hay un gran galpón que vende alimento balanceado para animales. Ahí nació nuestra escuela un 2 de julio de 1919. Esa visita fue muy emotiva para los chicos.
-Aún no empezaron las clases pero ya están trabajando de cara al 2019...
-Sí. Las clases de primero a tercer grado arrancan el miércoles 27 de febrero y los demás grados el miércoles 3 de marzo. Pero hay mucho que hacer. Estamos acondicionando la escuela, desmalezando el predio y limpiando cada una de las aulas.
-Hace poco, el presidente del Centro Vecinal contaba que la escuela estaba en malas condiciones ¿Qué estarían necesitando?
-Muchas cosas. Tenemos problemas de humedad en las paredes, ventanas rotas y falta de luminarias. También revoques rotos. Y nuestro sueño es pintar toda la escuela. Soñábamos con hacer todo para el 2 de julio, en el día del cumpleaños cien, pero no vamos a llegar. Necesitamos más presupuesto. Pero el año pasado nos bajaron de categoría por escasez de matrícula, ya que para seguir siendo “categoría dos” necesitamos 120 alumnos y de momento sólo tenemos cien, así que somos “categoría tres”. La paradoja es que cuando nos dieron de baja teníamos 80 chicos. La baja implica menos recursos pero estamos tratando de conseguir ayuda externa. Ojalá que aparezca...
-Los docentes está muy comprometidos con el colegio ¿no?
-Cualquiera que trabaje acá te puede decir que vive para estos cien chicos de Las Acacias. El presupuesto nos ayuda pero nuestro verdadero sustento es el compromiso de los docentes; desde las maestras a las chicas del Paicor. Ellas y los chicos son la escuela, amén de este edificio tan querido.
Hay un libro de Paul Auster que se llama “Memorias del palacio de la luna”. Y habla de los recuerdos de un muchacho pobre en tiempos en que el Hombre pisó nuestro satélite. Acaso ese título valga para todos esos chicos de Las Acacias que pisaron el Palacio San José. Para los chicos que viajaron a ese planeta y dejaron su huella de polvo, muy lejos de la pobreza.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María
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-El año pasado empezamos, justamente, con un proyecto que se llamó “Camino al Centenario”. Así que organizamos distintos eventos. Desde los festejos del Día del Maestro y el Día del Estudiante con exmaestros y exalumnos hasta la gala de fin de año donde cada grado trabajó 15 años de historia de la escuela con un baile típico de la época. Pero el broche de oro fue el 18 de octubre, el día del cumpleaños de Urquiza, cuando cerramos el proyecto viajando a Concepción del Uruguay al Palacio San José, con los chicos de tercero a sexto grado.
Un viejo palacio lejos de aquí
-¿Qué significó el Palacio para ustedes?
-Fue cumplir un viejo sueño. Pero para una escuela de muy pocos recursos como la nuestra, disponer de 180 mil pesos era algo imposible. Por eso quisiera agradecer muy especialmente a todas las empresas y personas que hicieron posibles este viaje. Desde el gobernador de la provincia al intendente de la ciudad; desde Cormetal y Musicalísimo al Parque Industrial y La Marchesina; desde el señor Pizzorno de la Shell al señor Matter de la estación Oil, los contadores Masiota y Mussa, el doctor Climaco, Dante Botta y el laboratorio Roentgen. La verdad es que nunca pensamos tener tanto apoyo. Pero cuando ven que hay una propuesta interesante y de mucho trabajo con chicos involucrados, toda la comunidad colabora.
-Además del Palacio San José, visitaron otros palacios de Villa María, ¿no?
-Sí, porque durante el trabajo histórico fuimos a todos los lugares en donde alguna vez funcionó la escuela. Y uno de esos lugares fue el viejo palacio de La Rural, donde actualmente se encuentra el Archivo Histórico, en la esquina de Dante Alighieri y Corrientes. También fuimos a la vieja esquina de Mendoza y Colabianchi donde hay un gran galpón que vende alimento balanceado para animales. Ahí nació nuestra escuela un 2 de julio de 1919. Esa visita fue muy emotiva para los chicos.
-Aún no empezaron las clases pero ya están trabajando de cara al 2019...
-Sí. Las clases de primero a tercer grado arrancan el miércoles 27 de febrero y los demás grados el miércoles 3 de marzo. Pero hay mucho que hacer. Estamos acondicionando la escuela, desmalezando el predio y limpiando cada una de las aulas.
-Hace poco, el presidente del Centro Vecinal contaba que la escuela estaba en malas condiciones ¿Qué estarían necesitando?
-Muchas cosas. Tenemos problemas de humedad en las paredes, ventanas rotas y falta de luminarias. También revoques rotos. Y nuestro sueño es pintar toda la escuela. Soñábamos con hacer todo para el 2 de julio, en el día del cumpleaños cien, pero no vamos a llegar. Necesitamos más presupuesto. Pero el año pasado nos bajaron de categoría por escasez de matrícula, ya que para seguir siendo “categoría dos” necesitamos 120 alumnos y de momento sólo tenemos cien, así que somos “categoría tres”. La paradoja es que cuando nos dieron de baja teníamos 80 chicos. La baja implica menos recursos pero estamos tratando de conseguir ayuda externa. Ojalá que aparezca...
-Los docentes está muy comprometidos con el colegio ¿no?
-Cualquiera que trabaje acá te puede decir que vive para estos cien chicos de Las Acacias. El presupuesto nos ayuda pero nuestro verdadero sustento es el compromiso de los docentes; desde las maestras a las chicas del Paicor. Ellas y los chicos son la escuela, amén de este edificio tan querido.
Hay un libro de Paul Auster que se llama “Memorias del palacio de la luna”. Y habla de los recuerdos de un muchacho pobre en tiempos en que el Hombre pisó nuestro satélite. Acaso ese título valga para todos esos chicos de Las Acacias que pisaron el Palacio San José. Para los chicos que viajaron a ese planeta y dejaron su huella de polvo, muy lejos de la pobreza.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María


