“No sé si fue difícil, lo que creo es que demoramos mucho tiempo en tratar de interpretar qué es lo que nos quería decir el Estado y eso nos causó cierta demora. No es común que el Estado demore 6 meses en enviar fondos a las universidades, lo que debía recibirse en enero se recibió a fines de junio. Eso por un lado. Ahí malgastamos nuestro tiempo tratando de ponernos persistentes con tratar de regular esa llegada de fondos y a medida que el tiempo transcurría también nos dábamos cuenta de que esos fondos que tenían que llegar no alcanzaban para afrontar el día a día”, admitió el decano de la Facultad Villa María de la UTN, Pablo Rosso, cuando se le consultó sobre cómo fue surfear un 2018 más que complicado para las casas de altos estudios.
“Acá hay que separar lo que es la cuestión salarial de lo que es la cuestión de funcionamiento, y en la cuestión de funcionamiento nos está ocurriendo que tenemos que empezar a dar un debate fuerte para ver si el Estado está dispuesto a hacerse cargo tan sólo de los sueldos o de los sueldos y el funcionamiento, el equipamiento, la infraestructura. No hay ni siquiera perspectivas para el próximo año de que haya inversiones en infraestructura, equipamiento, y es muy difícil estar actualizado si esas cuestiones no están contempladas”, lamentó.
Señaló que la conversión del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación en Secretaría es una pista, porque “cuando el mundo invierte en investigación, desarrollo, innovación y creatividad, la Argentina parece ceder ese espacio y las universidades y sus investigadores se resienten, el Conicet se resiente, el Inta, el Inti se resienten. Y son procesos en los que se podría lograr un valor agregado importante que podría ayudar en los ingresos del país”. Y marcó como la cabal demostración al desarrollo de satélites como el Arsat, en un proyecto que el gobierno nacional también definió discontinuar.
Con ese contexto, y la hora de plantear el 2019, se reconoció optimista, a la par que señaló que como equipo de gestión están trabajando sabiendo que el escenario será similar o incluso más complejo, con un presupuesto que seguro quedará “corto”, mientras que deseó que por tratarse de un año electoral el acuerdo salarial llegue antes “para que la universidad esté en marcha en marzo”.
Ratificó que le dio al equipo de gestión “la mayor soltura para lograr esos fondos que van a faltar” el año que viene.
50 años
La UTN local en 2019 cumple 50 años. “Creo que el tiempo es una variable importante, creo que uno empieza a ver en todo este proceso un recambio generacional de gente que ha dejado y dado mucho, con una permanente relación de nuestros graduados con el sector empresario y con la misma facultad, con un proceso académico que en la Ingeniería nos costó bastante, que hace más de 15 años que se dio que es el proceso de evaluación, de abrir nuestras puertas, de reconocer el Estado y los entes acreditadores que la formación que se da en el país está acorde a lo que demanda el mundo. También nuestra introducción mucho más fuerte en los sistemas de investigación con mucho impacto social”, enumeró Rosso a la hora de explicar los motivos del fuerte arraigo de la casa de altos estudios. Por otra parte, apuntó que “siempre” tratan de mantener “la articulación universidad-empresa como uno de los desafíos”.
También recordó el secundario para adultos y la Escuela de Oficios que cumplió 15 años, y que este año entregó más de 800 certificados en más de una veintena de capacitaciones laborales.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María
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Señaló que la conversión del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación en Secretaría es una pista, porque “cuando el mundo invierte en investigación, desarrollo, innovación y creatividad, la Argentina parece ceder ese espacio y las universidades y sus investigadores se resienten, el Conicet se resiente, el Inta, el Inti se resienten. Y son procesos en los que se podría lograr un valor agregado importante que podría ayudar en los ingresos del país”. Y marcó como la cabal demostración al desarrollo de satélites como el Arsat, en un proyecto que el gobierno nacional también definió discontinuar.
Con ese contexto, y la hora de plantear el 2019, se reconoció optimista, a la par que señaló que como equipo de gestión están trabajando sabiendo que el escenario será similar o incluso más complejo, con un presupuesto que seguro quedará “corto”, mientras que deseó que por tratarse de un año electoral el acuerdo salarial llegue antes “para que la universidad esté en marcha en marzo”.
Ratificó que le dio al equipo de gestión “la mayor soltura para lograr esos fondos que van a faltar” el año que viene.
50 años
La UTN local en 2019 cumple 50 años. “Creo que el tiempo es una variable importante, creo que uno empieza a ver en todo este proceso un recambio generacional de gente que ha dejado y dado mucho, con una permanente relación de nuestros graduados con el sector empresario y con la misma facultad, con un proceso académico que en la Ingeniería nos costó bastante, que hace más de 15 años que se dio que es el proceso de evaluación, de abrir nuestras puertas, de reconocer el Estado y los entes acreditadores que la formación que se da en el país está acorde a lo que demanda el mundo. También nuestra introducción mucho más fuerte en los sistemas de investigación con mucho impacto social”, enumeró Rosso a la hora de explicar los motivos del fuerte arraigo de la casa de altos estudios. Por otra parte, apuntó que “siempre” tratan de mantener “la articulación universidad-empresa como uno de los desafíos”.
También recordó el secundario para adultos y la Escuela de Oficios que cumplió 15 años, y que este año entregó más de 800 certificados en más de una veintena de capacitaciones laborales.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María

