Críticas a Trump por solicitar a legisladoras de origen extranjero que se vuelvan a sus países
En plena campaña, el Presidente redobló la apuesta. Pelosi, la líder de la Cámara de Representantes, calificó de xenófobas esas expresiones
El presidente Donald Trump volvió a atacar ayer a parlamentarias demócratas de ascendencia extranjera, tras una arremetida el domingo que causó revuelo entre opositores y silencio del lado republicano, y marcar un quiebre con la tradición política estadounidense.
En la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2020, el mandatario parece más decidido que nunca a avivar las llamas de la tensión racial para reforzar su base electoral, mayoritariamente blanca, pero también para sembrar divisiones entre sus opositores políticos.
Después de decirles el domingo a las congresistas de raíces extranjeras que volvieran a sus países, el magnate volvió a usar Twitter para pedirles que se disculparan con los estadounidenses por sus "acciones horribles".
En el campo demócrata, los tuits de las últimas 48 horas han provocado un verdadero revuelo. Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, denunció enérgicamente los comentarios "xenófobos" destinados a "dividir" el país.
En tanto, Alexandria Ocasio-Cortez, nacida en Nueva York en una familia proveniente de Puerto Rico, y claro objetivo de los tuits presidenciales, señaló: "Es importante tener en cuenta que las palabras del Presidente (el domingo), que le dijo a cuatro mujeres estadounidenses que regresaran a su país, son el sello distintivo de los supremacistas blancos".
"Trump, sin vergüenza, lleva al Partido Republicano a posiciones abiertamente racistas, y esto debería preocupar a todos los estadounidenses", agregó.
La estrategia política del inquilino de la Casa Blanca es clara: generar conflictos entre los demócratas.
Los dichos de Trump, en los que no incluyó ningún nombre, fueron considerados alusivos a un grupo de mujeres liberales relativamente jóvenes que integran por primera vez la Cámara de Representantes.
Entre las supuestamente aludidas están Ocasio-Cortez (AOC) y también Ilhan Omar, de Minesota; Rashida Tlaib, de Michigan, y Ayanna Pressley, de Massachusetts.
Ellas están en el ala izquierda del partido y sus desacuerdos con Pelosi son frecuentes.
"Con esta salida deliberadamente racista, Donald Trump está tratando de hacer que las personas afectadas sean más visibles, para presionar a los demócratas para que los defiendan y los conviertan en emblemas de todo el partido", puntualizó David Axelrod, exasesor cercano al expresidente Barack Obama.
"Es un cálculo frío y cínico", agregó.
"Todos sabemos que AOC y compañía son un grupo de comunistas", explicitó el senador republicano Lindsey Graham a Fox News, ahora cercano a Trump tras ser uno de sus críticos.
"Son antisemitas, son antiestadounidenses", añadió en tuits redifundidos por Trump.
Más allá del senador Graham, ningún dirigente republicano salió a condenar los tuits en los que el presidente Trump sugirió a las congresistas regresar a países "cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total, los peores, más corruptos e ineptos de todo el mundo".
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En la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2020, el mandatario parece más decidido que nunca a avivar las llamas de la tensión racial para reforzar su base electoral, mayoritariamente blanca, pero también para sembrar divisiones entre sus opositores políticos.
Después de decirles el domingo a las congresistas de raíces extranjeras que volvieran a sus países, el magnate volvió a usar Twitter para pedirles que se disculparan con los estadounidenses por sus "acciones horribles".
En el campo demócrata, los tuits de las últimas 48 horas han provocado un verdadero revuelo. Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, denunció enérgicamente los comentarios "xenófobos" destinados a "dividir" el país.
En tanto, Alexandria Ocasio-Cortez, nacida en Nueva York en una familia proveniente de Puerto Rico, y claro objetivo de los tuits presidenciales, señaló: "Es importante tener en cuenta que las palabras del Presidente (el domingo), que le dijo a cuatro mujeres estadounidenses que regresaran a su país, son el sello distintivo de los supremacistas blancos".
"Trump, sin vergüenza, lleva al Partido Republicano a posiciones abiertamente racistas, y esto debería preocupar a todos los estadounidenses", agregó.
La estrategia política del inquilino de la Casa Blanca es clara: generar conflictos entre los demócratas.
Los dichos de Trump, en los que no incluyó ningún nombre, fueron considerados alusivos a un grupo de mujeres liberales relativamente jóvenes que integran por primera vez la Cámara de Representantes.
Entre las supuestamente aludidas están Ocasio-Cortez (AOC) y también Ilhan Omar, de Minesota; Rashida Tlaib, de Michigan, y Ayanna Pressley, de Massachusetts.
Ellas están en el ala izquierda del partido y sus desacuerdos con Pelosi son frecuentes.
"Con esta salida deliberadamente racista, Donald Trump está tratando de hacer que las personas afectadas sean más visibles, para presionar a los demócratas para que los defiendan y los conviertan en emblemas de todo el partido", puntualizó David Axelrod, exasesor cercano al expresidente Barack Obama.
"Es un cálculo frío y cínico", agregó.
"Todos sabemos que AOC y compañía son un grupo de comunistas", explicitó el senador republicano Lindsey Graham a Fox News, ahora cercano a Trump tras ser uno de sus críticos.
"Son antisemitas, son antiestadounidenses", añadió en tuits redifundidos por Trump.
Más allá del senador Graham, ningún dirigente republicano salió a condenar los tuits en los que el presidente Trump sugirió a las congresistas regresar a países "cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total, los peores, más corruptos e ineptos de todo el mundo".