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Argentino le hizo precio

Venció 2-0 a Deportivo Silvio Pellico, con tempraneros goles en cada etapa de los delanteros Diego Carrera y Mauro Fuente. Pese a que sufrió la expulsión de Nahuel Franco, generó opciones para haber goleado

Argentino se impuso 2-0 a Deportivo Silvio Pellico en el encuentro de vuelta de los octavos de final del torneo Apertura “Francisco Fiandino” de la Liga Villamariense.

El “lobo” marcó una clara diferencia futbolística en su estadio de barrio Nicolás Avellaneda, donde no fue contundente para sentenciar la serie con mayor amplitud.

Igual le alcanzó para acceder a cuartos de final, donde se medirá con Rivadavia de Arroyo Cabral.

El “canario” necesitaba vencer, pero rápidamente se desvanecieron sus sueños con tempraneros goles en cada etapa de los delanteros Diego Carrera y Mauro Fuente.

Jugaron 3 partidos consecutivos, y aunque en Silvio Pellico empataron, el “lobo” dejó en claro que es más. Ayer fue el partido de mayor diferencia futbolística de los 3, pero la expulsión de Franco, y la falta de definición, dejó vivo al “canario”, que no se entregó nunca.

El “lobo” en cuartos

Argentino no le dio opción en el primer cuarto. Allí accedió a cuartos. Lo llevó por delante con buen juego, con muchos pases, buen cambio de ritmo y encontrando huecos por diferentes frentes.

Silvio Pellico fue al frente, con un equipo muy ofensivo. Por eso al minuto Brusa peinó y desvió un centro de López Leiva.

Una cosa es la intención, y otra es la realidad. Argentino lo atacó y lo hirió. Le avisó cuando “Coqui” Candiotto desbordó y su centro preciso al pie de Mauro Fuente, le permitió definir en el área, apenas desviado.

La segunda llegada fue gol. Nuevamente desequilibró Candiotto, esta vez con un perfecto cambio para que Diego Carrera ingresara por derecha y a puro vértigo hizo un buen control y una mejor definición con volea contra el primer palo de Conrero. 1-0 (9’).

Le costó asimilar el golpe al “canario”, que sufrió el buen juego del “lobo”, que le agregó para este partido a Benjamín Martínez (recuperado de su lesión) por Matías Piovano.

El “lobo” le hizo precio, porque una doble pared lujosa de un preciso Berazategui y un intratable Carrera (elevó frente a Conrero) pudo haber sentenciado el duelo.

Pasado el cuarto de hora, Argentino tiene altibajos, producto de la juventud de algunos de sus jugadores. Empieza a jugar lindo y no es efectivo. Perdona y deja crecer al rival, que se ilusiona y da pelea.

El “canario” no reniega de sus limitaciones, pero hace de tripas corazón, y con jugadores ofensivos se atrevió a atacar. Bomprezzi pareció guiarlo, pero Luciani contuvo su primer intento a los 26’.

Se lesionó Bomprezzi, y Krenz hizo lo posible por mantener en ataque a la visita, cruzando centros a partir de la inteligencia de Contreras para distribuir los ataques por ambas bandas, pero con poco peso en el área.

Argentino defendió bien, pese a tener poco corte en sus volantes (Ñáñez es un 5 de gran salida, y el único con buen retroceso para ayudar a los 4 defensores). Entonces se encendía y se apagaba, se iluminaba con Candiotto y le costaba poco armar sociedades con los creativos Berazategui (elevó apenas un tiro libre) y Martínez para que desnivelaran Fuente y Carrera, que hizo actuar a Conrero a los 38’, y sufrió un penal a los 47’, pero el juez no compró, y tampoco amonestó como le pidió Moyano de mala manera (fue amonestado), antes de cabecear apenas desviado el intento final, que pudo cambiar la historia.

Es que el “lobo” juega para hacer goles, pero no fue efectivo. Se cansó de fallar en el primer tiempo, y aunque convirtió rápido, falló muchísimo después del 2-0.

El gol llegó a los 5’, cuando Carrera inició una jugada en la que quedó tendido en el piso, pero Benjamín Martínez la reactivo, y aunque Conrero le tapó, Mauro Fuente mostró su olfato y de cabeza le dio un pase a la red.

Está derecho Fuente, y muy bien Carrera. Si los pibes bravos del mediocampo encuentran regularidad, el “lobo” tiene un techo alto.

Silvio Pellico lo padeció otro cuarto de hora, en el que Berazategui reventó el travesaño (9’), luego Candiotto superó al “1”, pero al cederle el gol a Carrera le dio tiempo a Muñoz para cerrar (11’), y Franco abasteció a Berazategui, pero a su remate de gol lo tapó Moyano (13’).

Como “amasa” la pelota, pero no “cocina” los partidos, Franco se hizo expulsar inocentemente (doble amarilla, por faltas en ataque) justo cuando Romero envió a Cristian Fernández para dotar de sabiduría tanta audacia y técnica de sus jóvenes (13’).

Ya con Quiñónez por Brusa, Silvio Pellico fue pro la heroica en los 30’ finales, pero le faltó claridad, y las ganas mezcladas con el nerviosismo, suelen ser un cóctel de imprecisiones en los metros finales, allí donde se ganan los partidos.

El equipo de Martín Conti fue un digno adversario. Un gol anulado por supuesto offside a Contreras pudo haber otorgado suspenso, pero el ingresado Martínez tuvo tres chances inmejorables ante Conrero, que le ganó el duelo y evitó la goleada. Le hizo precio.