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El Niño podría alcanzar una intensidad histórica y extenderse hasta 2027

La Organización Meteorológica Mundial proyecta que el fenómeno llegará a su máxima intensidad en diciembre y mantendrá sus efectos hasta febrero del próximo año. El calentamiento del Pacífico podría modificar las lluvias y elevar las temperaturas en distintas regiones

 

El fenómeno de El Niño atraviesa una etapa de rápido fortalecimiento y, de acuerdo con las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), alcanzaría su mayor intensidad durante diciembre de 2026. El organismo de Naciones Unidas estima además que existe una probabilidad cercana al 100% de que el episodio continúe hasta febrero de 2027.

La evolución prevista genera atención por sus posibles efectos sobre las temperaturas globales y los patrones de precipitaciones. El comportamiento del evento podría favorecer períodos de sequía en algunas zonas y aumentar el riesgo de lluvias intensas e inundaciones en otras.

Una señal excepcional en el Pacífico

Los registros analizados por la OMM muestran un incremento marcado de la temperatura superficial del Pacífico tropical central y oriental. La anomalía pasó de 1,6 °C en junio a 2,5 °C en agosto respecto de los valores considerados normales.

Para el trimestre comprendido entre octubre y diciembre, los modelos estiman que la diferencia podría acercarse a los 3,7 °C.

De concretarse esa proyección, el registro superaría el máximo observado durante el episodio de 2015-2016, cuando la anomalía llegó a 2,6 °C.

La directora de la OMM, Celeste Saulo, señaló que los pronósticos ubican al actual episodio entre los más fuertes registrados desde mediados del siglo XX.

El océano concentra el factor determinante

La evolución del fenómeno está vinculada con la interacción entre el océano Pacífico y la atmósfera. Saulo explicó que El Niño no genera calor adicional, sino que favorece la transferencia hacia la atmósfera de energía térmica acumulada en las aguas oceánicas.

La situación adquiere mayor relevancia porque esas masas de agua presentan temperaturas extraordinariamente elevadas, lo que incrementa la cantidad de energía disponible para ser liberada.

Los especialistas también relacionan este escenario con el contexto del cambio climático, que contribuye a mantener temperaturas oceánicas y atmosféricas en niveles elevados.

Posibles efectos sobre producción y ecosistemas

Las alteraciones asociadas al fenómeno pueden repercutir sobre la agricultura, los recursos hídricos y los ecosistemas. Las consecuencias no serán iguales en todas las regiones, ya que El Niño modifica las condiciones meteorológicas de manera diferente según el lugar.

En algunas áreas pueden registrarse déficits de precipitaciones, mientras que otras podrían enfrentar episodios de lluvias abundantes. Estos cambios afectan las actividades productivas y aumentan la exposición de determinadas comunidades a eventos extremos.

La OMM elaboró sus proyecciones a partir de modelos desarrollados con información de 13 centros meteorológicos nacionales e internacionales, que permiten anticipar la evolución del fenómeno durante los próximos meses.

Un fenómeno que requiere seguimiento

El Niño suele presentarse con intervalos de entre dos y siete años y sus episodios generalmente se extienden entre nueve y doce meses. Sin embargo, la intensidad que muestran los indicadores actuales mantiene bajo observación a los organismos meteorológicos.

El seguimiento de la temperatura del océano y de las condiciones atmosféricas será determinante para establecer cómo evolucionará el fenómeno y cuáles serán sus impactos regionales durante los próximos meses.