Cuatro incógnitas para octubre
Las Paso del domingo y su sorpresivo resultado nos dejan tres incógnitas sobre elementos tradicionales de las campañas y del comportamiento electoral, pero también un cuarto efecto inesperado de la misma lógica de nuestro particular sistema electoral.
El primer elemento a analizar es cómo respondió el electorado a las campañas. La campaña para las Paso fue, para los dos grandes bloques, de “fidelización” de votantes propios, a la espera de que la performance del otro sea la que empeore y sus votos migren a terceras fuerzas. Esto, que parecía potenciar la polarización, fue una realidad solamente para una de las partes. El Frente de Todos supo capitalizarlo adecuadamente, aprovechando las críticas a la gestión económica, mientras Juntos por el Cambio no pudo reforzar este esquema y algunas de las terceras fuerzas obtuvieron votos que en elecciones anteriores fueron al macrismo. ¿Este esquema se sostendrá en la campaña de aquí a octubre o habrá cambios?
El segundo elemento es la diferencia entre lo observado en las encuestas y el resultado. Si bien ya la opinión pública pareciera estar acostumbrada a que las encuestas “no acierten” en predecir el resultado -lo que no es su función-, es evidente que tienen un problema de penetración. Las Paso cumplieron, como se anticipaba, en brindar información que no estaba disponible sobre las preferencias políticas y que permite a los actores políticos y a la ciudadanía reaccionar a ello. Sin embargo, las encuestas fiables son necesarias para analizar escenarios y modificar la gestión cotidiana, tanto del Gobierno como en la oposición. ¿Podremos contar con modelos que den fe de los cambios en la opinión pública de aquí a octubre?
El tercer elemento a considerar es la participación. Si bien la asistencia de los votantes no fue particularmente baja, siempre aumenta en las elecciones generales. Aún queda un importante número de votantes por persuadir, además de los aproximadamente 3 millones de votos que obtuvieron las terceras fuerzas más cercanas a Macri. ¿Podrá el oficialismo revertir el resultado a partir de votos provenientes del ausentismo?
Hacia adelante, la incógnita principal es cómo la dirigencia política administrará la información que las Paso dieron sobre la opinión pública. Ni el Gobierno ni la oposición esperaban una diferencia que anunciara el casi seguro triunfo de una de las opciones en octubre. No obstante, no podemos saber cómo va a funcionar esto en la práctica. En la misma “noche electoral”, múltiples analistas señalaban que el Presidente debía comenzar un proceso de transición pautado. Sin embargo, aunque suene difícil, Macri aún podría revertir el resultado. Esto deja tanto al Gobierno como al Frente de Todos en una difícil posición desde el punto de vista del votante: ¿quién será el responsable de lo que ocurra entre hoy y las elecciones de octubre?
Este efecto no esperado de las Paso debería llevar a una reflexión a todos los actores políticos: las campañas electorales deben ser llevadas con una responsabilidad aún mayor que la vista hasta ahora. El desafío de la clase política en estos días no solamente será poder administrar la incertidumbre ante, por ejemplo, los mercados, sino también administrar sus reacciones ante un electorado que todavía tiene que volver a votar por ellos en menos de tres meses. Esta última incógnita no sólo es coyuntural, sino que también nos deja una nueva enseñanza sobre el funcionamiento de un sistema peculiar, que gira en torno al aprendizaje de votantes y dirigentes desde la experiencia.
Fernando Domínguez Sardou - Politólogo
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El primer elemento a analizar es cómo respondió el electorado a las campañas. La campaña para las Paso fue, para los dos grandes bloques, de “fidelización” de votantes propios, a la espera de que la performance del otro sea la que empeore y sus votos migren a terceras fuerzas. Esto, que parecía potenciar la polarización, fue una realidad solamente para una de las partes. El Frente de Todos supo capitalizarlo adecuadamente, aprovechando las críticas a la gestión económica, mientras Juntos por el Cambio no pudo reforzar este esquema y algunas de las terceras fuerzas obtuvieron votos que en elecciones anteriores fueron al macrismo. ¿Este esquema se sostendrá en la campaña de aquí a octubre o habrá cambios?
El segundo elemento es la diferencia entre lo observado en las encuestas y el resultado. Si bien ya la opinión pública pareciera estar acostumbrada a que las encuestas “no acierten” en predecir el resultado -lo que no es su función-, es evidente que tienen un problema de penetración. Las Paso cumplieron, como se anticipaba, en brindar información que no estaba disponible sobre las preferencias políticas y que permite a los actores políticos y a la ciudadanía reaccionar a ello. Sin embargo, las encuestas fiables son necesarias para analizar escenarios y modificar la gestión cotidiana, tanto del Gobierno como en la oposición. ¿Podremos contar con modelos que den fe de los cambios en la opinión pública de aquí a octubre?
El tercer elemento a considerar es la participación. Si bien la asistencia de los votantes no fue particularmente baja, siempre aumenta en las elecciones generales. Aún queda un importante número de votantes por persuadir, además de los aproximadamente 3 millones de votos que obtuvieron las terceras fuerzas más cercanas a Macri. ¿Podrá el oficialismo revertir el resultado a partir de votos provenientes del ausentismo?
Hacia adelante, la incógnita principal es cómo la dirigencia política administrará la información que las Paso dieron sobre la opinión pública. Ni el Gobierno ni la oposición esperaban una diferencia que anunciara el casi seguro triunfo de una de las opciones en octubre. No obstante, no podemos saber cómo va a funcionar esto en la práctica. En la misma “noche electoral”, múltiples analistas señalaban que el Presidente debía comenzar un proceso de transición pautado. Sin embargo, aunque suene difícil, Macri aún podría revertir el resultado. Esto deja tanto al Gobierno como al Frente de Todos en una difícil posición desde el punto de vista del votante: ¿quién será el responsable de lo que ocurra entre hoy y las elecciones de octubre?
Este efecto no esperado de las Paso debería llevar a una reflexión a todos los actores políticos: las campañas electorales deben ser llevadas con una responsabilidad aún mayor que la vista hasta ahora. El desafío de la clase política en estos días no solamente será poder administrar la incertidumbre ante, por ejemplo, los mercados, sino también administrar sus reacciones ante un electorado que todavía tiene que volver a votar por ellos en menos de tres meses. Esta última incógnita no sólo es coyuntural, sino que también nos deja una nueva enseñanza sobre el funcionamiento de un sistema peculiar, que gira en torno al aprendizaje de votantes y dirigentes desde la experiencia.
Fernando Domínguez Sardou - Politólogo