Schiaretti tendrá participación directa en el armado nacional
Después del triunfo del domingo, el gobernador comenzará con las reuniones para tratar de organizar el peronismo federal. También apuntará a la necesidad de un gran acuerdo
Las decenas de medios nacionales acreditados en el búnker de Hacemos por Córdoba se fueron defraudados. Esperaban de Juan Schiaretti una definición más contundente: que se instalara de uno u otro lado de la grieta entre el macrismo y el kirchnerismo. Sin embargo, el gobernador ancló la elección en la provincia, le quitó significación nacional y se puso en un terreno distinto de la grieta.
Cuestionó tanto el déficit fiscal como la concepción de un Estado ausente, y fue directo cuando señaló que “algunos” creen que la grieta sirve para ganar elecciones pero no para gobernar.
Y planteó que no habrá república sin peronismo así como no podrá concebirse al peronismo alejado de una visión republicana.
En el círculo del gobernador señalan que Schiaretti buscó evitar expresamente mostrarse como el dirigente capaz de resolver la encrucijada electoral nacional. “Ni Macri ni Cristina. Hay que apostar por una síntesis que avance sobre esos dos extremos que no dan para más. Pero tampoco el gobernador iba a apresurarse a tratar de resolver él solo el jeroglífico nacional ”, explicaron en el PJ.
Hay algunas definiciones que sí se plantean claramente en Hacemos por Córdoba. “No va a ser candidato a presidente. No existe ninguna posibilidad. El mandato que dieron los cordobeses es muy fuerte como para descartarlo y embarcarse en una pelea nacional”, sintetizaban en el peronismo cordobés.
Pero eso no quita que Schiaretti tenga un protagonismo central en el proceso que está por desencadenarse en el panorama político nacional.
Es que el cronograma de las elecciones para este año comienza a tener plazos fatales. Por ejemplo, el 22 de junio vence el plazo para la inscripción de los precandidatos a presidente en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso). Es decir, ese día debería estar definido no solamente si Macri y Cristina serán candidatos sino, además, quiénes participarán en el marco de Alternativa Federal o por otra construcción política alternativa.
“Van a empezar a apurarse los tiempos. Por supuesto que habrá reuniones, muchas reuniones, y la situación se irá decantando”, señalaron en el PJ.
En ese espacio tan heterogéneo como Alternativa Federal no solamente están convencidos de que hay espacio para una tercera opción que pueda captar al 60 por ciento que manifiesta que no quiere votar ni a Macri ni a Cristina, sino que consideran que el círculo rojo ya le bajó el pulgar al Presidente.
El gran inconveniente que afecta al peronismo alternativo es que hoy por hoy no tiene a ningún candidato que se imponga por su propio peso. Pero apuestan a que el panorama se vaya despejando y el número de precandidatos disminuya producto de las negociaciones. En ese punto, la figura de Schiaretti, el peso que adquirió a partir del triunfo histórico del domingo, y las reuniones que comenzaría a encabezar rápidamente , pueden encauzar el proceso de definición de un candidato competitivo.
En el peronismo cordobés tampoco miran con simpatía la opción lanzada, entre otros, por Roberto Lavagna, de integrar en el armado a Cambiemos para crear un gran polo contra el kirchnerismo. A pesar de la buena relación personal entre Schiaretti y Macri, el ciclo gubernamental del líder del Pro está terminado, entre otros aspectos porque fue el disparador de buena parte de los conflictos y déficits que hoy aquejan al país principalmente desde el punto de vista económico.
El gobernador viene sosteniendo que no solamente hace falta una opción política para las próximas presidenciales sino, sobre todo, una voluntad real de alcanzar un acuerdo entre gran parte del arco político para poner en marcha medidas que saquen al país de la crisis.
“Se vienen años de penuria y sólo vamos a sacar a Argentina adelante si acordamos qué hacer con el déficit, con la deuda, con el Fondo Monetario, con una serie de aspectos que son centrales”, indicaron cerca del gobernador.
Si bien no se pronunció en público, a Schiaretti no le gustaron nada los 10 puntos del diálogo propuesto por Macri. Los consideró sólo expresiones vagas e inconducentes.
Para el gobernador lo central deberá pasar por ese acuerdo real de medidas concretas que contengan definiciones de fondo. “Hay que encontrar una forma que le permita al país honrar sus compromisos sin que los platos rotos los sigan pagando quienes menos tienen, o los jubilados. Hay que tener una visión de justicia social. Si no, es inviable”, indicaron en el Panal.
Ahora, con la elección ya terminada, se viene el tiempo del armado.
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Cuestionó tanto el déficit fiscal como la concepción de un Estado ausente, y fue directo cuando señaló que “algunos” creen que la grieta sirve para ganar elecciones pero no para gobernar.
Y planteó que no habrá república sin peronismo así como no podrá concebirse al peronismo alejado de una visión republicana.
En el círculo del gobernador señalan que Schiaretti buscó evitar expresamente mostrarse como el dirigente capaz de resolver la encrucijada electoral nacional. “Ni Macri ni Cristina. Hay que apostar por una síntesis que avance sobre esos dos extremos que no dan para más. Pero tampoco el gobernador iba a apresurarse a tratar de resolver él solo el jeroglífico nacional ”, explicaron en el PJ.
Hay algunas definiciones que sí se plantean claramente en Hacemos por Córdoba. “No va a ser candidato a presidente. No existe ninguna posibilidad. El mandato que dieron los cordobeses es muy fuerte como para descartarlo y embarcarse en una pelea nacional”, sintetizaban en el peronismo cordobés.
Pero eso no quita que Schiaretti tenga un protagonismo central en el proceso que está por desencadenarse en el panorama político nacional.
Es que el cronograma de las elecciones para este año comienza a tener plazos fatales. Por ejemplo, el 22 de junio vence el plazo para la inscripción de los precandidatos a presidente en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso). Es decir, ese día debería estar definido no solamente si Macri y Cristina serán candidatos sino, además, quiénes participarán en el marco de Alternativa Federal o por otra construcción política alternativa.
“Van a empezar a apurarse los tiempos. Por supuesto que habrá reuniones, muchas reuniones, y la situación se irá decantando”, señalaron en el PJ.
En ese espacio tan heterogéneo como Alternativa Federal no solamente están convencidos de que hay espacio para una tercera opción que pueda captar al 60 por ciento que manifiesta que no quiere votar ni a Macri ni a Cristina, sino que consideran que el círculo rojo ya le bajó el pulgar al Presidente.
El gran inconveniente que afecta al peronismo alternativo es que hoy por hoy no tiene a ningún candidato que se imponga por su propio peso. Pero apuestan a que el panorama se vaya despejando y el número de precandidatos disminuya producto de las negociaciones. En ese punto, la figura de Schiaretti, el peso que adquirió a partir del triunfo histórico del domingo, y las reuniones que comenzaría a encabezar rápidamente , pueden encauzar el proceso de definición de un candidato competitivo.
En el peronismo cordobés tampoco miran con simpatía la opción lanzada, entre otros, por Roberto Lavagna, de integrar en el armado a Cambiemos para crear un gran polo contra el kirchnerismo. A pesar de la buena relación personal entre Schiaretti y Macri, el ciclo gubernamental del líder del Pro está terminado, entre otros aspectos porque fue el disparador de buena parte de los conflictos y déficits que hoy aquejan al país principalmente desde el punto de vista económico.
El gobernador viene sosteniendo que no solamente hace falta una opción política para las próximas presidenciales sino, sobre todo, una voluntad real de alcanzar un acuerdo entre gran parte del arco político para poner en marcha medidas que saquen al país de la crisis.
“Se vienen años de penuria y sólo vamos a sacar a Argentina adelante si acordamos qué hacer con el déficit, con la deuda, con el Fondo Monetario, con una serie de aspectos que son centrales”, indicaron cerca del gobernador.
Si bien no se pronunció en público, a Schiaretti no le gustaron nada los 10 puntos del diálogo propuesto por Macri. Los consideró sólo expresiones vagas e inconducentes.
Para el gobernador lo central deberá pasar por ese acuerdo real de medidas concretas que contengan definiciones de fondo. “Hay que encontrar una forma que le permita al país honrar sus compromisos sin que los platos rotos los sigan pagando quienes menos tienen, o los jubilados. Hay que tener una visión de justicia social. Si no, es inviable”, indicaron en el Panal.
Ahora, con la elección ya terminada, se viene el tiempo del armado.