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Sensación de derrota: Mauricio Macri, en los zapatos de Daniel Scioli

En medio de las complicaciones que vive el macrismo, en un sector de la oposición surgió la versión del posible adelantamiento de las elecciones.
Después de la difusión de los datos relacionados con el avance de la pobreza en el país, al Gobierno probablemente le costará aún más ahuyentar esa sensación que viene cobrando cada vez más fuerza y que sugiere que ya ha fracasado en su gestión, en vísperas de los cruciales comicios presidenciales de octubre próximo.

Ocurre que el propio presidente Mauricio Macri activó la trampa en la que finalmente terminó cayendo y bien puede haberlo dejado malherido para afrontar la carrera electoral, cuando en septiembre de 2016 propuso "ser evaluado" en su rol de jefe de Estado en función de la evolución de los indicadores de pobreza e indigencia en el país.

Pues bien, dos años y medio después, el significativo aumento de la cantidad de argentinos pobres en 2018, de acuerdo con datos oficiales, deja en claro que la gestión de Cambiemos ha fallado en su objetivo de tratar de reducir esta problemática y avanzar hacia una "pobreza cero", como prometía Macri durante la campaña proselitista de 2015.

Al dato de que al 32 por ciento de la población no le alcanzan los ingresos para abastecerse con la canasta básica total -que incluye pro- ductos no alimenticios-, se sumó un indicador incluso más preocupante, que señala que casi la mitad de los niños menores de 14 años (el 46,8%) es pobre. Esta cifra incluye al 10,9% que es indigente.

Se trata, en su conjunto, de una generación que debería insertarse en el mercado laboral en menos de 10 años. Está claro que con hambre es poco probable que esos niños puedan formarse y disponer de los recursos necesarios para lograr una movilidad social ascendente.

El mismo Gobierno se ha aplazado en esta materia, en medio de una crisis que afecta en especial a la clase media y a los sectores más postergados, debido a una inflación que no da tregua y que a estas alturas supera el 50% interanual.

Con olor a fracaso

Esta sensación de fracaso que ha venido tomando fuerza en las últimas semanas y se ha visto lógicamente robustecida a partir de la difusión de los datos sobre la pobreza supone desafíos adicionales para el Gobierno en su estrategia comunicacional con vistas a las próximas elecciones.

Al macrismo le costará contrarrestarla, sobre todo porque la situación económica general del país lejos está de concederle un "guiño electoral" a la coalición gobernante -y en particular al jefe de Estado- en su ambición de mantenerse en el poder al menos por cuatro años más.

Paradójicamente, se trata de fantasmas similares a los que atormentaban allá por noviembre de 2015 al candidato del kirchnerismo Daniel Scioli antes de competir en el balotaje con Macri, en el que terminaría perdiendo.

Scioli no logró sobreponerse a esa "sensación de derrota" que había provocado en aquel momento la caída de Aníbal Fernández ante la actual mandataria bonaerense de Cambiemos, María Eugenia Vidal, con el 39,42% contra 35,28% del exjefe de Gabinete.

Como candidato a la primera magistratura, Scioli había ganado en la provincia de Buenos Aires en octubre frente a Macri (37,28% frente a 32,80%), pero el traspié de Fernández en el principal distrito del país y emblemático bastión del peronismo generó, quizá por esas cosas que tiene la política, la impresión de que las cartas estaban echadas para el exmotonauta.

Es más, Scioli volvió a ganarle a Macri en territorio bonaerense en la definitiva segunda vuelta del 22 de noviembre de 2015 (51,15% contra 48,85%), pero aquel éxito no le alcanzó para imponerse en el balotaje y torcer el rumbo de la historia en aquella pulseada que libró contra su destino.

La sombra del Chacho

Otro de los fantasmas que atosigan por estas horas al oficialismo tiene forma de Carlos "Chacho" Álvarez, aquel dirigente del Frepaso (Frente País Solidario) que abandonó al Gobierno de la Alianza un año después de haber ganado las elecciones de 1999 como compañero de fórmula del radical Fernando de la Rúa.

Hoy, en otra paradoja del acontecer político doméstico, la sombra del Chacho flamea al compás de las advertencias que surgen desde un sector del radicalismo sobre la posibilidad de romper la coalición gubernamental que integran con el Pro de Macri y la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

Uno de los que llevan la voz cantante es el vicepresidente segundo de la Unión Cívica Radical, Federico Storani, que esta semana lanzó: "No creo que Macri sea el mejor candidato, por eso estoy pidiendo que nos abran las Paso".

También dijo que "no sería una locura que la UCR rompa con Cambiemos para apoyar" a Roberto Lavagna, que se muestra como una posible tercera vía entre el oficialismo y el kirchnerismo, liderado por una Cristina que aún no está claro si jugará o no en octubre.

¿Octubre? En medio de las complicaciones que vive el macrismo tanto puertas adentro como en la conducción del país en general, en un sector de la oposición se comenzó incluso a especular con la posibilidad de que se adelanten los comicios presidenciales.

Mientras tanto, todos los gobernadores vinculados a Cambiemos desdoblaron sus elecciones previstas para 2019, con excepción de Vidal en la provincia de Buenos Aires, y además uno de ellos, el correntino Gustavo Valdés, anunció que lanzará un índice de pobreza propio en su provincia.

Ocurre que de acuerdo con las mediciones del Indec, en Corrientes casi la mitad de la población es pobre (49,3%, récord en el país), con un aumento de 12,5 puntos entre el primero y el segundo semestre de 2018: estos datos afectan lógicamente la gestión de Valdés.



Emiliano Rodríguez - Agencia Noticias Argentinas

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