Si se repite la contundente victoria del Frente de Todos en octubre, el kirchnerismo y sus aliados quedarán como primera minoría en la Cámara de Diputados, muy cerca del quórum propio, ya que si las distintas fuerzas del frente electoral opositor se aglutinaran en un mismo interbloque, orillarían los 120 diputados.
Paradójicamente, pese a la derrota, de reproducirse las cifras de las Paso, el actual oficialismo no mermará en cantidad de representantes sino que mantendría su volumen y hasta podría anexar un puñado de bancas, aunque es pronto para saber si el interbloque de Cambiemos seguirá unido si deja de ser gobierno.
De esta manera, se configuraría un Congreso aún más polarizado que el actual, sin espacio para terceras fuerzas con volumen significativo.
La cosecha del Frente de Todos en las Paso superó los propios pronósticos y si se confirma la tendencia en octubre conquistará 20 bancas de las 35 en juego que reparte la provincia de Buenos Aires, 5 más de las que se aspiraba obtener en los cálculos previos.
Tampoco estaba en los planes de nadie ganar en Mendoza, donde obtendrían tres de las cinco bancas, ni apropiarse de cinco de las 10 bancas de Santa Fe, donde el peronismo le ganó a Juntos por el Cambio con el 42% de los votos para la nómina encabezada por Marcos Cleri.
En Tucumán, San Juan, Formosa, La Pampa, La Rioja, Catamarca, Chaco, Chubut y Tierra del Fuego, el Frente de Todos se impuso por el 50% de los votos.
En la Ciudad de Buenos Aires obtuvo cuatro bancas, una más de las que el kirchnerismo en su formato clásico y más reducido (Frente para la Victoria o Unidad Ciudadana) tradicionalmente obtenía, y en varias provincias del interior del país se repitió el mismo fenómeno.
El Frente para la Victoria tiene en la actualidad 65 bancas, pero ese número se ampliaría a 77 si el escenario de octubre repitiera idénticamente al de las Paso.
Pero el dato alentador para el "albertismo" es que con el formato del Frente de Todos, se incorporarían otros diputados con mandato hasta 2021 que no estaban en el ecosistema kirchnerista como Felipe Solá, Daniel Arroyo y los massistas Ignacio de Mendiguren y Mirta Tundis.
También se subirían al barco al menos una docena de los los diputados del bloque Justicialista, que en la recta final de la campaña anticiparon su apoyo a Alberto Fernández como los entrerrianos Juan José Bahillo y Mayda Cresto, los tucumanos Pablo Yedlin y Gladys Medina, los chaqueños Elda Pertile y Juan Mosqueda, los jujeños José Luis Martiarena y Carolina Moisés, el sanjuanino Walberto Allende y los pampeanos Melina Delú Ariel Rauschenberger y el riojano Danilo Flores.
Repatriar a peronistas sueltos
Un triunfo similar al de este domingo en octubre también serviría de aliciente para repatriar a peronistas sueltos como el mendocino Omar Félix o la santafesina Patricia Mounier, la reemplazante de Alejandra Rodenas, electa vicegobernadora de esa provincia.
Los diputados peronistas electos que llegarán al Congreso de la mano de los gobernadores del PJ claramente jugarán en la liga del Frente de Todos, mientras que una victoria categórica también sería una carnada atractiva para recolectar adhesiones de los bloques provinciales que suelen modificar su voluntad al calor del partido del poder, como los misioneros del Frente de la Concordia y los cordobeses de Córdoba Federal.
El interbloque del Frente de Todos se conformaría entre Unidad Ciudadana, el Frente Renovador, Red por Argentina, Movimiento Evita, Somos, el bloque Justicialista y otras bancas sueltas.
En la vereda de enfrente, la bancada de Juntos por el Cambio, pese a no ver colmadas sus expectativas electorales, quedaría en 110 integrantes, tres más de los que cuenta actualmente, siempre y cuando no mediara una ruptura entre los tres partidos de la alianza (Pro, UCR y Coalición Cívica).
Sí operaría un cambio en la correlación de fuerzas internas de la coalición, ya que la UCR pasaría a ser la fuerza con mayor cantidad de representantes en Diputados (entre 45 y 50), y el Pro perdería 10 bancas para quedar en 45, mientras que la Coalición Cívica avanzaría de 10 a 14 escaños.
Comentá esta nota
De esta manera, se configuraría un Congreso aún más polarizado que el actual, sin espacio para terceras fuerzas con volumen significativo.
La cosecha del Frente de Todos en las Paso superó los propios pronósticos y si se confirma la tendencia en octubre conquistará 20 bancas de las 35 en juego que reparte la provincia de Buenos Aires, 5 más de las que se aspiraba obtener en los cálculos previos.
Tampoco estaba en los planes de nadie ganar en Mendoza, donde obtendrían tres de las cinco bancas, ni apropiarse de cinco de las 10 bancas de Santa Fe, donde el peronismo le ganó a Juntos por el Cambio con el 42% de los votos para la nómina encabezada por Marcos Cleri.
En Tucumán, San Juan, Formosa, La Pampa, La Rioja, Catamarca, Chaco, Chubut y Tierra del Fuego, el Frente de Todos se impuso por el 50% de los votos.
En la Ciudad de Buenos Aires obtuvo cuatro bancas, una más de las que el kirchnerismo en su formato clásico y más reducido (Frente para la Victoria o Unidad Ciudadana) tradicionalmente obtenía, y en varias provincias del interior del país se repitió el mismo fenómeno.
El Frente para la Victoria tiene en la actualidad 65 bancas, pero ese número se ampliaría a 77 si el escenario de octubre repitiera idénticamente al de las Paso.
Pero el dato alentador para el "albertismo" es que con el formato del Frente de Todos, se incorporarían otros diputados con mandato hasta 2021 que no estaban en el ecosistema kirchnerista como Felipe Solá, Daniel Arroyo y los massistas Ignacio de Mendiguren y Mirta Tundis.
También se subirían al barco al menos una docena de los los diputados del bloque Justicialista, que en la recta final de la campaña anticiparon su apoyo a Alberto Fernández como los entrerrianos Juan José Bahillo y Mayda Cresto, los tucumanos Pablo Yedlin y Gladys Medina, los chaqueños Elda Pertile y Juan Mosqueda, los jujeños José Luis Martiarena y Carolina Moisés, el sanjuanino Walberto Allende y los pampeanos Melina Delú Ariel Rauschenberger y el riojano Danilo Flores.
Repatriar a peronistas sueltos
Un triunfo similar al de este domingo en octubre también serviría de aliciente para repatriar a peronistas sueltos como el mendocino Omar Félix o la santafesina Patricia Mounier, la reemplazante de Alejandra Rodenas, electa vicegobernadora de esa provincia.
Los diputados peronistas electos que llegarán al Congreso de la mano de los gobernadores del PJ claramente jugarán en la liga del Frente de Todos, mientras que una victoria categórica también sería una carnada atractiva para recolectar adhesiones de los bloques provinciales que suelen modificar su voluntad al calor del partido del poder, como los misioneros del Frente de la Concordia y los cordobeses de Córdoba Federal.
El interbloque del Frente de Todos se conformaría entre Unidad Ciudadana, el Frente Renovador, Red por Argentina, Movimiento Evita, Somos, el bloque Justicialista y otras bancas sueltas.
En la vereda de enfrente, la bancada de Juntos por el Cambio, pese a no ver colmadas sus expectativas electorales, quedaría en 110 integrantes, tres más de los que cuenta actualmente, siempre y cuando no mediara una ruptura entre los tres partidos de la alianza (Pro, UCR y Coalición Cívica).
Sí operaría un cambio en la correlación de fuerzas internas de la coalición, ya que la UCR pasaría a ser la fuerza con mayor cantidad de representantes en Diputados (entre 45 y 50), y el Pro perdería 10 bancas para quedar en 45, mientras que la Coalición Cívica avanzaría de 10 a 14 escaños.

