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Se cumplen 100 años de la BCG, una vacuna clave para la humanidad

La médica neumonóloga María Angélica Buffarini se refirió a la importancia de este avance científico y aludió acerca de cómo se trata la patología en la actualidad. El recuerdo del viejo Hospital San Antonio de Padua

Hace un siglo, el 1° de julio de 1921, científicos franceses desarrollaron la BCG (Bacilo de Calmette-Guérin), la vacuna contra la tuberculosis. Se trata de un avance importante, ya que su distribución marcó un antes y un después, evitando las muertes y las secuelas que provocaba la enfermedad.

La médica neumonóloga María Angélica Buffarini de Mugnaini, quien se especializó en el tratamiento de la patología, dialogó con Puntal y destacó el valor de la BCG para la humanidad.

-¿Qué fue lo que sucedió hace 100 años?

-Hace 100 años, el 1° de julio de 1921, se aplicó por primera vez la vacuna BCG en seres humanos. Se trata de una vacuna muy importante porque generó un cambio en el comportamiento de la enfermedad, evitando las formas graves, principalmente en los niños. Fue desarrollada por dos científicos franceses, el médico Albert Calmette y el veterinario Camille Guérin, en el Instituto Pasteur, por eso se llama BCG. Partieron de una cepa de Micobacterium Bovis que produce la tuberculosis bovina. Lo cultivaron en medios específicos para disminuir su virulencia, de manera tal que fuera posible inocularlo en el ser humano para que genere inmunidad sin desarrollar enfermedad. En general, las vacunas son sustancias relativamente inocuas que introducidas en el organismo generan una respuesta inmune sin provocar enfermedad. La vacuna BCG no impide el desarrollo de la enfermedad, pero sí evita las formas graves. En aquellos años, si se afectaban los niños, el riesgo de desarrollar meningitis o lesiones óseas era importante, con riesgo de muerte o de quedar con secuelas (dejaban marcas). Por eso, la vacuna permitió disminuir los casos graves de la tuberculosis.

-¿Qué es la tuberculosis?

-La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a los pulmones, pero también a cualquier otro sistema del organismo y que tiene larga historia. Acompaña al hombre desde su origen. Se han detectado lesiones óseas características de la infección tuberculosa en momias de la dinastía egipcia de 3.500 años antes de Cristo, en donde se ha podido comprobar la presencia del bacilo de la tuberculosis gracias a las técnicas biomoleculares que permitieron recuperar y confirmar el ADN micobacteriano. De igual manera, se ha podido evidenciar la presencia de tuberculosis en América por estudios realizados en tejidos de momias peruanas.

Los hospitales han desaparecido, porque la enfermedad se trata mayormente en forma ambulatoria, y con las drogas que contamos en la actualidad no es necesaria la internación, salvo situaciones especiales. Los hospitales han desaparecido, porque la enfermedad se trata mayormente en forma ambulatoria, y con las drogas que contamos en la actualidad no es necesaria la internación, salvo situaciones especiales.

-¿En qué momento está indicada la vacuna actualmente?

-La vacuna actualmente forma parte del Programa Nacional de Vacunación y se coloca en el niño recién nacido. En el lugar de la aplicación se forma una pequeña pápula, que luego evoluciona a una úlcera que en el término de un mes cura dejando una cicatriz. Esta vacuna, como dije anteriormente, evita las formas graves diseminadas a través de la sangre con riesgo de desarrollar meningitis.

-Imagino que antes de la aparición de la vacuna mucha gente se moría…

-Sí, la tuberculosis afectaba, igual que ahora, principalmente a personas jóvenes en etapas productivas de la vida y, como no había tratamiento curativo, el riesgo de morir era elevado. A comienzos del siglo pasado, en la era de la industrialización en Europa, la mortalidad por tuberculosis estaba por arriba de 300 por 100 mil habitantes. Las formas de presentación más frecuentes son las pulmonares, más del 80% de los casos son pulmonares. Los síntomas más comunes son tos con expectoración, que a veces es sanguinolenta, fiebre sudoración nocturna, pérdida de peso y deterioro del estado general. Cuando afecta otros órganos, los síntomas están relacionados a los órganos que afecta. Las formas pulmonares son las que contagian. Las precauciones para evitarla son las mismas que se tienen en cuenta para las enfermedades de diseminación por el aire. Las personas que tiene riesgo mayor de enfermar son aquellas con factores de riesgo que comprometen las defensas como diabetes, tabaquismo, HIV, etcétera.

-¿Cuándo se produjo el control de la enfermedad?

-Si bien la vacuna tuvo impacto, evitando las formas diseminadas y graves, el verdadero avance en el control fue a partir del año 1946, cuando comenzaron a desarrollarse las primeras drogas para tratamiento. En la actualidad, la tuberculosis es una enfermedad curable aplicando las drogas disponibles.

Los sanatorios especializados

A raíz de la gravedad de los cuadros de tuberculosis y de la cantidad de personas afectadas, entre mediados del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, surgieron los sanatorios especializados para tratar la enfermedad. Río Cuarto no fue la excepción, y en 1957 se inauguró el Hospital San Antonio de Padua, que estaba abocado al tratamiento de esta patología y recibía pacientes de todo el sur de la provincia de Córdoba.

“Tuve la oportunidad de iniciarme en ese lugar y trabajar durante 25 años tratando pacientes con tuberculosis. Luego, con la evolución de los tratamientos, los pacientes ya no necesitaban internación y, entonces, la capacidad ociosa del Hospital fue ocupada por el traslado del Servicio de Salud Mental. Finalmente, fue transformado en hospital general, que es donde funciona el Nuevo Hospital de Río Cuarto San Antonio de Padua. El viejo edificio contaba con salas comunes bien ventiladas y soleadas y con amplios balcones” recordó la doctora Buffarini.

-Las características del Hospital eran las necesarias para tratar a este tipo de pacientes…

-Como las drogas para tratar la tuberculosis comenzaron a aparecer en la mitad del siglo XX, antes, lo único que podía considerarse para el tratamiento era el reposo, el aire libre y una correcta alimentación. Fue por eso que surgieron los hospitales exclusivos para la tuberculosis.

El primero fue en Alemania, en 1859 y posteriormente en distintos lugares del mundo. En Córdoba, se creó el Hospital Santa Maria de Punilla, que fue el primero el Latinoamérica, y luego el Hospital Domingo Funes, en Cosquín, donde los pacientes se internaban para hacer las curas de reposo en la zona montañosa de aire limpio.

-El hecho de que este tipo de hospitales especializados haya desaparecido, ¿indica que hay menos personas que necesitan una atención tan especializada?

-No, los hospitales han desaparecido porque la enfermedad se trata mayormente en forma ambulatoria y con las drogas que contamos en la actualidad no es necesaria la internación, salvo situaciones especiales.

- ¿Cuál es la situación actual de la enfermedad?

-En nuestro país la incidencia (casos nuevos por año) asciende a 26 casos por cada 100 mil habitantes por año. Es una incidencia importante.

La mayor cantidad de casos se da en el norte del país, luego en el la provincia de Buenos Aires (principalmente en el conurbano), después sigue el sur del país y finalmente las provincias del centro. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), un tercio de la población mundial está infectada con el bacilo, pero solo una de cada 10 personas desarrolla la forma activa.

Un sistema inmunológico sano la mantiene en estado latente (no presenta síntomas ni puede transmitirse), pero la enfermedad se desarrolla fácilmente en un sistema inmunológico debilitado y por eso es que las personas con VIH tiene más riesgo de desarrollarla. Estar infectado significa tener el bacilo en el organismo pero sin tener síntomas de enfermedad.

Pero si en algún momento de la vida se ve afectada la inmunidad, por diferentes circunstancias, es posible desarrollar la enfermedad.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal