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Rodolfo Aiello: "Siento un gran placer brindando herramientas a los chicos"

"Rolo" es una eminencia del deporte local. Mamó el básquet desde muy pequeño por legado de su padre, Juan. Fue jugador de varios equipos en Villa María y en la capital provincial. Hoy es un eximio formador de talentos

Rodolfo “Rolo” Aiello es uno de los destacados deportistas de la historia de Villa María.

Su pasión por el básquet comenzó desde pequeño por legado de su papá, Juan Enrique, quien era entrenador de la disciplina. Defendió los colores Unión Central, Sparta, Central Argentino y Ameghino en la ciudad. También lo hizo para varias instituciones de la capital provincial logrando torneo de relevancia.

Como entrenador estuvo al frente de varios seleccionados juveniles y hoy está ligado al “expreso rojo” en la formación de nuevos talentos.

PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con Aiello y realizó un repaso por toda su significativa carrera como deportista.

“Mi vínculo con el básquet comienza a mediados del año 1974, cuando por entonces el presidente de la Asociación de Básquet, Raúl “Naranja” López, decide convocar a mi papá, prestigioso entrenador, que había tenido experiencia como entrenador en Central Argentino, para iniciar un nuevo proceso de básquet formativo en el Club Unión Central, ya que en ese entonces no se practicaba la disciplina. En esa etapa de Unión se empezaron a efectuar los torneos, fue un proceso a nivel de divisiones formativas muy significativo, porque se convocó a un montón de chicos y pudimos formar grandes equipos”, comentó Aiello sobre sus primeros pasos.

Rolo también identificó su primer gran reconocimiento: “En 1977 se jugó el primer campeonato Argentino de Mini Básquet (hoy no se hace más, ya actualmente se llaman encuentros) y Junto a Roberto Costa fuimos los representantes de Villa María en el seleccionado de Córdoba. Ese fue el primer gran reconocimiento y logro que tengo y destaco, ya que inesperadamente me toca debutar en primera categoría con 14 años ya que faltaba un jugador”.

La época dorada

A comienzos de los años 80, Aiello juega para varios clubes de la ciudad, su padre era requerido por las instituciones y él en etapa de juvenil acompañaba. Defendió los colores de Sparta y Central Argentino.

En 1984 pega el salto a la ciudad de Córdoba, donde juega para el Club Banco y allí se convierte en profesional.

“Dejo Banco Córdoba en 1989 y me sumo a Junior, a finales de 1990 me vengo a Villa María para jugar un certamen Provincial para el Club Ameghino”, rememora “Rolo”.

De regreso a la capital de la Provincia en 1991 juega en Hindú, donde gana el torneo provincial y pasa a vestir los colores de Pesca de Carlos Paz.

A finales de 1993 vuelve al Club Ameghino y termina la carrera de jugador en esa entidad desde 1993 a 1997.

“Me acuerdo que en esa época tuve como entrenador a Carlos Mario Menard, donde clasificamos a lo que era el Torneo Regional, saliendo segundos con ese equipo detrás de Instituto de Córdoba, en una gran campaña con jugadores muy jóvenes y tras eso me llega la invitación para disputar la Liga Nacional B, un interesante torneo de esa envergadura, que era el segundo escalón del básquet nacional, se trajeron varios refuerzos y finalmente no se pudo afrontar económicamente. Terminamos una gran campaña que había empezado mal, salvando la categoría. Luego Ameghino desistió de jugar el campeonato que seguía.

-¿Cómo surge el amor de la docencia?

- Comencé desde chico, ya que tuve la experiencia de vivir con mi padre todas esas situaciones, me gustaba mucho ver el juego, entenderlo, prepararme y menciono Central Argentino porque me liga un vínculo especial, ya que siendo jugador, en mis tiempos libres empecé a entrenar una categoría de mosquitos y desde ahí a formar un hermoso grupo de chicos que luego los vi pasar a Mini y más tarde a U13. Mi primer gran título como entrenador y siendo jugador a su vez fue en Central Argentino en 1989, donde ganaron cadetes menores y luego se repite en 1990 con otro grupo de esa misma división.

Aiello también dirigió Almagro en sus formativas y así lo recuerda: “Comenzamos de cero con todas las categorías, practicábamos al aire libre, no teníamos techo, debíamos entrenar en el Salón de los Deportes o en el Club Rivadavia. Lo recuerdo mucho porque se formó una Comisión de padres y pude ver crecer jugadores que de la nada hicieron grandes cosas, fue gratificante, duro 2 años, 1997 y 1998”.

También entrenó a Ameghino, al Club Banco de Villa María logrando triunfos históricos en divisiones menores ante equipos de Córdoba, Vélez de Oliva y desde 2015 comanda las acciones en su viejo amor, Central Argentino.

Con Campazzo en juveniles

En el año 2009 me convocan a la preselección Argentina U19, que estaba de preparación en Justiniano Posse, como no pudo estar presente todo el cuerpo técnico completo, me piden que fuera de asistente y ahí estuve. Fue orgulloso haber vivido esa experiencia, ya que en ese equipo estuvo Facundo Campazzo y los mejores jugadores que de selección argentina. Impresionante”.

El destacado deportista tuvo su reconocimiento cuando le entregaron el premio a la trayectoria: “Una de las cosas más importantes que me dio el básquet en el año 2010 es que me entregaron el premio a la trayectoria, recuerdo que tuve que dar algunas palabras y me emocioné mucho, sobre todo por agradecer el inmenso apoyo de mis padres, mi papá como entrenador y mi mamá siempre acompañándome y postergando muchas cosas para que pudiera ser feliz jugando”.

-¿Qué significa hoy ser entrenador y formar talentos?

- La disfruto mucho a la profesión y la vivo intensamente las 24 horas. Estoy entregado, siento un gran placer de poder ayudar a otro para que pueda ser jugador, brindarle todas las herramientas posibles que se necesitan para que se potencie como jugador, me gusta mucho enseñar y compartir con chicos sus aciertos y frustraciones, soy compañero y entrenador de los mismos”.

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