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“Como no hay coro en la currícula, buscamos el modo de que no muera”

Ayer se presentó el  Coro de Niños de la UNVM acompañando al grupo “Piedra, Papel, Tijera”. Su directora, Ivana Perren, habló de la detección de talentos en las escuelas públicas de la ciudad

Cincuenta voces y un escenario. Acaso uno de los más fabulosos semilleros de la canción villamariense de cara al futuro. Cincuenta voces y un aplauso interminable en las gradas. La de los chicos de las escuelas primarias de la ciudad y la región que llegaron en distintos colectivos para ver a “Piedra, Papel, Tijera” y ovacionar a sus compañeritos cantores. Cincuenta voces y quinientas almas en el auditorio del Campus. Y la canción sigue siendo la misma.

Niños cantores made in VM

Ivana Perren dirige desde agosto de 2016 el Coro de Niños de la UNVM; un proyecto musical y cultural que combina la extensión universitaria con la tarea social.

“El Coro es una propuesta que incluye a chicos de las escuelas públicas y privadas, tanto de Villa María como de Villa Nueva -comenta Ivana apenas terminado el espectáculo- .Y con nuestro equipo vamos por las escuelas públicas buscando voces. Y a partir de cuarto grado pueden ingresar hasta los 13 o 14 años, dependiendo de la voz de cada uno. Pero también abrimos una convocatoria en el Instituto de Extensión para que se anoten de todas las escuelas privadas que quieran participar y probarse la voz.

-¿Qué factores tienen en cuenta a la hora de detectar voces?

-El modo en que el chico proyecta su voz hacia adelante; si tiene una voz limpia y también la afinación; es decir que el chico pueda seguir una línea melódica y la pueda reproducir con fidelidad. Esas tres cosas.

-¿Esas características son innatas o se aprenden en familias de músicos?

-No, ese talento viene con cada uno y a veces nosotros  tenemos la suerte de poderlo descubrir. Por cierto que algunos han crecido en hogares con música alrededor. Pero hay muchos que no cantaron en su vida. La idea de nuestro equipo es trabajar a partir de ese talento que ellos tienen; trabajar la respiración y sacarles más volumen a cada uno.

-¿Es una obligación para los chicos participar en el coro?

-No. Las escuelas nos dan el lugar pero son los chicos quienes deciden. Si están de acuerdo, les hacemos una notita a los papás y los comprometemos a cumplir con el coro. Esto es coordinado por la Tercera Región Escolar, del Departamento de Coordinación Musical de las Escuelas Públicas.

-¿Los chicos están entusiasmados cuando los eligen?

-Totalmente. Y siempre que vamos a las escuelas, se genera una revolución. Porque saben que los profes los vamos a escuchar. Este año se incorporaron 50 chicos y no tenemos más espacio físico. El grupo se mantendrá hasta que el año que viene probemos voces de nuevo.

-¿Cómo surgió el espectáculo con “Piedra, Papel, Tijera”?

-Las chicas tenían una actuación para las vacaciones  de julio y armaron todo teniéndonos en cuenta a nosotros, que prometimos sumarnos. Tanto el guión como las canciones son de ellas y nosotros nos fuimos adaptando. 

-¿Quiénes componen el equipo del Coro?

-En primer lugar está Fernanda Quintás, la preparadora vocal que ayuda a los chicos a preparar el cuerpo y a que respiren correctamente. Hay un instrumentista que es Juan Murúa, un alumno avanzado, y la trabajadora social Jimena Gianinetto que está en contacto con los padres de los chicos y consigue lo que haga falta. Yo soy la directora y me dedico a la dirección y a marcar las dinámicas y el tiempo con las manos. 

-¿Cantabas cuando eras chica?

-Sí, canté siempre en el coro de la Víctor Mercante y ahora dirijo el coro de una escuela. Además, ahora canto en una especie de coro también, que es el grupo vocal femenino “La Cantarola”.

-¿Cuáles son las próximas actuaciones del Coro de Niños?

-Serán todas en septiembre. El sábado 1° nos presentamos en el Rectorado con la profe Mariana Miranda, que viene de Buenos Aires a dictar un taller. El 13 viene el Coro de Niños Cantores de la escuela “Domingo Zípoli” de Córdoba y cantaremos con ellos.  Y el 28 nos vamos a Córdoba a devolverle la visita. 

-¿Qué es lo más lindo y qué es lo más difícil a la hora de dirigir un coro infantil?

-Lo más lindo es que los chicos son muy rápidos para aprender. Son como esponjas y tienen mucha memoria; además de contagiar entusiasmo todo el tiempo. Lo que más cuesta es que hagan silencio. Pero eso pasa siempre en los grupos de coro. Y no sólo de chicos. Pero el silencio es necesario para trabajar a dos y a tres voces. 

-¿Cuál es el criterio a la hora de elegir el repertorio?

-Tratamos de llevarles canciones que no estén en la radio, para que abran su abanico musical y escuchen cosas nuevas. Ese es el desafío, que sientan atracción por aquello a lo que no están acostumbrados.

-¿Los cincuenta chicos son de Villa María y Villa Nueva?

-Sí, pero el año que viene tenemos el proyecto de llevar el coro hasta las escuelas rurales también. Como ya no hay coro en la currícula, buscamos el modo de que no muera y que la actividad exista en las escuelas. Y este es un poco el pretexto, la excusa y el incalculable valor pedagógico y humano de este proyecto.

Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.

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