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Jofré: “La problemática de fondo continúa siendo el desencuentro”

Consideró que la situación social se caracteriza por la existencia de “desórdenes, enojo, tristeza, frustraciones y finalmente violencia, todo mezclado con mucha frivolidad”. Abogó por una Iglesia que “salga a ofrecer a Cristo”

“Me parece que la situación social está caracterizada ante todo por un profundo desencuentro de los argentinos”, describió el obispo Samuel Jofré Giraudo, ante la consulta de este matutino.

Jofré fue elegido para Villa María por el por entonces Papa Benedicto XVI y está en la diócesis local desde mayo de 2013, cuando llegó para reemplazar a José Ángel Rovai. 

En diálogo con este diario analizó la situación actual y también se refirió al rol que a la Iglesia le toca cumplir. Además, apuntó que el Papa Francisco les pide, al igual que a los católicos del resto del mundo, la construcción de una “Iglesia en salida, que tenga iniciativa”.

Habló de la situación social y sostuvo que la “problemática de fondo sigue siendo este combo de desencuentro, enojo, violencia verbal y a veces física también , junto con frivolidad”.

-¿Cuál es su análisis de la situación social actual?

-Me parece que la situación social está caracterizada ante todo por un profundo desencuentro de los argentinos, lo que genera muchos desórdenes, enojos, tristezas, frustraciones y finalmente violencia, todo mezclado con mucha frivolidad, entonces es un combo la verdad que delicado y feo. Eso a nivel nacional, pero no podemos dejar de ver la situación local de Villa María, de la provincia de Córdoba pero de Villa María más específicamente, mucho más serena, mucho más ordenada, mucho más rica.

Pero también en Villa María la problemática de fondo sigue siendo este combo de desencuentro, enojo, violencia verbal y a veces física también , junto con frivolidad: alcoholismo en los chicos, familias desechas. Junto al doble de la riqueza tenemos el doble de SIDA. Según informaciones públicas Villa María tiene el doble de SIDA que el promedio provincial, entonces es un poquito esta la situación que veo y que me preocupa. Me preocupa el desencuentro, el enojo y la tristeza y la frivolidad.

-¿Cuál es el rol que la Iglesia debe cumplir en este momento?

-Nosotros lo de siempre: la misión de la Iglesia es dar a Jesucristo. Es predicar a Cristo, dar a Cristo por los sacramentos, y es hacerlo presente también con las obras de caridad. Eso no cambia. Y precisamente una de las tareas que tenemos es mantener bien nuestro eje centrado en Cristo y, sin desconocer las circunstancias, no estar tan atentos a lo que el mundo a veces quiere que hagamos y digamos.

-¿Qué le pide el Papa Francisco a la Iglesia argentina?

-Nos pide lo mismo que a la Iglesia en todas partes. Quiere una Iglesia en salida, que tenga iniciativa, que es lo que en lenguaje clásico podríamos llamar la dimensión misionera de la Iglesia. Nosotros no estamos para atender bien a los que vienen, tenemos que nosotros tomar la iniciativa de salir a ofrecer a Cristo. Y cercanía tierna, misericordiosa para todos.

-¿Cómo es ese concepto de una Iglesia en salida?

-El Papa lo dice mucho y lo dice de mil maneras: una iglesia callejera, hay que primeriar. Jesús a los apóstoles los mandó a ir, nosotros no estamos para hablar solamente a los que nos vienen a pedir, por mandato de Cristo estamos invitados, impulsados a salir a dar a Cristo también a quien no lo pide. 

Ofrecerlo, nunca se puede imponer. Por definición la fe no se impone, por lo tanto la Iglesia nunca puede, es más, tiene expresamente prohibido en sus normas internas, imponer la fe a otros, porque es una contradicción, la fe es una adhesión libre a la propuesta, por lo tanto si alguna vez se ha vivido no tan bien esto, ha sido un abuso puntual que la Iglesia corrige y ya está. O sea que la acusación de que queramos imponer nuestra fe a otros es absurda.

Y esto mismo se ve con el tema de separación Iglesia-Estado. La separación Iglesia-Estado la inventó Jesucristo, y en el mundo la hace presente la Iglesia. Podemos decir que la separación Iglesia-Estado la inventó la Iglesia Católica. Que no siempre la hemos vivido adecuadamente, de acuerdo, pero que se sigue avanzando y perfeccionando, también. Pero a veces nos atacan con eso y no es ningún ataque, si nosotros mismos lo hemos planteado.

Es una adecuada separación que hemos promovido nosotros. La expresión sería más bien distinción de religión y política, sería más adecuada. Hoy separación de Iglesia-Estado ya es anacrónico hablarlo así, además de que no existe una unión Iglesia-Estado. Sí distinción religión y política: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Que siempre habrá que mejorar un poquito, sí perfecto, con todo gusto, pero tampoco podemos tener a la Iglesia como partido de oposición, que siempre sea partido de oposición, nosotros tenemos profundo respeto por la actividad política, la consideramos, cuando se vive bien, una expresión privilegiada de la caridad, por lo tanto no tenemos en nuestro marco oponernos sistemáticamente a todos, y por eso es que procuramos relaciones de independencia, autonomía y cooperación.

-A partir de estos contextos, ¿cuál es el desafío de la Iglesia?

-El principal es identidad. Ser lo que somos, y desde esa perspectiva la vida de oración. En este momento la propuesta cultural dominante es la de encerrarnos en este mundo, y no solamente encerrarnos en este mundo sino también encerrarnos en uno mismo, y con el caso del aborto se ve. Una absolutización del individuo contrapuesto a la sociedad o a veces cuando se la presenta a la sociedad se lo hace con una masificación que es en el fondo contraria al individuo también. Entonces nuestro desafío y nuestra propuesta en este momento es resaltar como cada uno de nosotros es importante, es único, vale para el niño por nacer. Vale para el pobre, vale para el poderoso. 

La fuente de la dignidad personal es su relación con Dios, su origen y su destino eterno. No estamos hechos para 20 años acá ni para 80 años, estamos hechos para la eternidad. Entonces que la persona pierda esa dimensión es asfixiante. Entonces nuestra identidad de hijos de Dios y desde esa perspectiva hijos de Dios que se fundan en su diálogo personal, filial y fraternal con Dios. Adquirir una libertad interior que no se hace opuesta a la sociedad sino yo llamaría una libertad servicial. Un señorío interior que lejos de ser elitista es servicial.

Mariana Corradini.  Redacción Puntal Villa María.

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