Villa María | entrevista

Si se detiene la retinopatía se evita la pérdida parcial o total de la visión

Es la principal causa prevenible de ceguera infantil. La médica oftalmóloga es una de las responsables de la cirugía que se realizó esta semana a un bebé prematuro, por primera vez en el Hospital Pasteur
 
Carolina Picotti es médica especialista en Oftalmología y en Oftalmología Infantil e integra el servicio de la especialidad del Hospital Pasteur, donde días atrás se realizó una intervención inédita para el nosocomio público local. Se trató de una cirugía con láser para detener una retinopatía en un bebé prematuro  y así evitar la pérdida total o parcial de la visión del recién nacido.

“Fue la primera experiencia en el Hospital. Ya habíamos tenido una cirugía de ese tipo en la Clínica de Especialidades. La retinopatía del prematuro es una alteración en la vasculogénesis, que es la formación de los vasos sanguíneos de la retina en los bebés que nacen antes de término, sobre todo antes de las 35 semanas, y algunos otros factores de riesgo que se suman, como que hayan tenido un peso menor a 1.500 gramos, que hayan estado expuestos al oxígeno, que hayan recibido transfusiones, entre otras”, describió la también docente.

Indicó que todos esos factores “llevan a que se frene el desarrollo normal de la vascularización”. Y describió cómo es: “El bebé mientras está en la panza de la mamá recibe una cantidad de oxígeno y un metabolismo controlado por la misma placenta que cuando sale de la panza de la mamá empieza a recibir una mayor concentración de oxígeno a nivel ambiente, eso hace que esos vasos digan ‘estamos bien así, no entregamos más oxígeno porque nos alcanza lo que hay’, pero a una parte de la retina todavía le falta desarrollarse, entonces esa parte de la retina a la que le falta oxígeno se empieza a volver loca porque necesita que le llegue oxígeno y eso es la que genera esta enfermedad que se llama retinopatía del prematuro, porque se empiezan a producir un montón de sustancias químicas en el vítreo, que es la gelatina que está adentro el ojo, y en el torrente sanguíneo”. Ante ese panorama puede que la situación se tranquilice sin avanzar en alteraciones o puede que se generen vasos nuevos que se vuelvan “más locos” y lleguen a “proliferar hasta esta gelatina que se llama vítreo, traccionar la retina y producir la ceguera por desprendimiento de retina, o  no llegar a la ceguera pero dejar secuelas muy graves de visión”. De hecho ésta es la principal causa prevenible de ceguera infantil.

Picotti apuntó que cuando se diagnostica una retinopatía en determinado estadio es necesario intervenir en un plazo perentorio. “Tenemos más o menos 3 días de chance”, advirtió. Así lo que prima es la urgencia en el abordaje. En ese sentido admitió que hay veces en que se llega muy tarde, y que incluso el Ministerio de Salud nomencla esas situaciones como “oportunidades perdidas”.

“Hay muchas oportunidades perdidas en Argentina ya sea porque no hay profesionales capacitados para la pesquisa de captar cuándo es el momento, o porque no hay instrumental disponible”, indicó. 

La intervención “antes sólo se hacía en el Hospital Garrahan”. Esto hasta que años atrás “hubo una gran epidemia, por eso hoy hay muchos ciegos por retinopatía del prematuro de entre 35 y 40 años, porque cuando empezaron a aparecer las incubadoras y a complejizarse las neos, empezaron a sobrevivir bebés menores de 35 semanas, lo cual antes era impensable, y antes tampoco se tenía conciencia del nivel de oxígeno que se utilizaba, de cómo mantener el metabolismo de un bebé, y vivían con un montón de secuelas”. Fue cuando Unicef generó un programa para Latinoamérica, capacitando y haciendo un aporte económico para comprar instrumental, sobre todo oxímetros (aparato que mide  la saturación de oxígeno de la sangre) para todas las neos.

“Hace unos cinco años que Unicef dio por concluido el programa, que le toca a cada país hacerse cargo”, indicó.

Por otra parte, agregó: “En Argentina no somos muchos los oftalmólogos que nos dedicamos a la retinopatía del prematuro, pero somos unidos y nos mantenemos siempre actualizados y en contacto, en una red”.

Para la intervención con láser, cuando se trata de bebés, hace falta un equipo más que se le incorpora (una adaptación que es una especie de vincha con características específicas), que el Pasteur no tiene, con lo cual para la cirugía de la semana pasada Picotti utilizó una que es propia (en el hospital sí está el láser que se usa con adultos). En los nosocomios públicos provinciales hay sólo uno de estos adaptadores que por cantidad de casos que se atienden está en la capital cordobesa y que se utiliza alternadamente en los hospitales Provincial, Neonatal y Misericordia. 



Mariana Corradini.  Redacción Puntal

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