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Un rugido que se hizo sentir: el León ganó y la serie se define mañana

Ameghino, con Juan Abeiro como figura, venció a Central de Ceres 87 a 77 en el cuarto capítulo de los cuartos de final de la Liga Argentina. Estiró la definición al quinto partido, que será de visitante a las 21.30

Una caldera. Una final anticipada. Un clima que hacía tiempo no se vivía en la Leonera. Colmada y con un entusiasmo renovado, ese que han contagiado los juveniles que integran este plantel que ya hizo historia, por la racha de triunfos y sobre todo por pisar bien fuerte en reductos complicados para Ameghino en su corto paso por la Liga Argentina de Básquet.

El público acompañó. “Ojalá aprovechemos la localía, es un plus que tenemos y hay que sacarle provecho”, le decía a este medio Cristian Zenclussen en la previa del juego. Pese a que varios jugadores estaban “tocados” por el trajín de partidos, ninguno se lo quería perder.

Desde muy temprano, la calle San Juan, entre Alberdi y Maipú, empezó a vivir una verdadera fiesta. Las divisiones infantiles, en compañía de sus padres, pintaban de color y calor la tarde-noche villamariense.

También se hacía sentir el puñado de santafesinos que arribó de Ceres.

Había un partidazo por delante y ninguno se lo quería perder.

Ameghino había dado muestras claras de que era posible. Pese a estar la serie desfavorable, el lunes sacó adelante un partidazo y se lo llevó con creces. Quizás aún estaba la espina del primer juego, que tranquilamente podía haber sido del León.

“Central es un equipo que sabe capitalizar nuestros errores, tenemos que ser prolijos en defensa y hacer un partido físico como el lunes”, planteaba también Zenclussen a Puntal.

Y todo eso pasó.

El plantel de Pablo Castro salió a jugar el quinteto que sale de memoria: Emiliano Lezcano, Yohanner Sifontes, Tomás Allende, Juan Abeiro y Abel Aristimuño.

Mientras que en el banco de relevos esperaron su lugar Cristian Zenclussen, Ignacio Ortega, Mateo Gaynor, Jeremías Frontera, Mateo Beigier, Bruno Caribaux y Carlos Rivero.

A jugar. El primer cuarto iba a ser del León, con el aliento incansable de su gente y un fervor que era oxígeno para sus jugadores, se lo llevó por 20 a 18. Muy parejo pero una ventaja necesaria para creer en lo que quedaba por delante. Tener el primer período adentro era casi una obligación para encarar los próximos 30 minutos y más que tenía el juego.

El segundo capítulo iba a tener la paridad del primero y también de los tres partidos que se habían jugado hasta el momento.

La chapa marcó 39 a 39, pero el parcial fue del equipo visitante por 21 a 19.

Juan Abeiro era la bandera del equipo villamariense, mientras que en el equipo santafesino marcaba el camino Pablo Martínez, siendo el hombre más preponderante a la hora de sumar.

El comienzo del tercer cuarto fue el principio del quiebre del juego, o al menos así parecía serlo en ese momento de partido.

Juan Abeiro era la figura del partido y el faro a seguir por parte de todo el plantel que dirige Pablo Castro.

El León sacó una ventaja considerable en ese período y fue por obra de Abeiro.

El experimentado jugador aportó 24 puntos para darle aire y un triunfo aplanador de 66 a 56 para encarar el último cuarto con otras ganas y cargados de ilusión.

La gente se hacía sentir, se notaba la localía que tanto pedían los jugadores.

La Leonera rugía más que nunca, como esas noches de mágicas de ascenso en el federal.

La calle San Juan iluminada y encendida con la esperanza de todo un equipo.

El cuarto episodio fue todo del equipo de Villa María. Además de Abeiro, llegaron los aportes del capitán Aristimuño, Lezcano y Allende.

Los relevos aportaron aire fresco y movilidad ante un equipo que hace bandera en lo físico. Los dirigidos por Castro hicieron un juego corto y salió a la perfección.

La chapa final marcó 87 a 77 y fue comienzo para la alegría. Un festejo que estaba atragantado y se desató con el pitazo final. La gente acompañó y celebró. Ahora la ilusión estará puesta mañana en Ceres desde las 21.30.

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