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Destacan el compromiso de los alumnos, aún con diferencias en el cursado del sistema bimodal

Destacan el compromiso de los alumnos, aún con diferencias en el cursado del sistema bimodal

A dos meses del inicio del ciclo lectivo, los docentes reconocen que existe un marcado entusiasmo en los alumnos en las semanas de presencialidad, pero también hacen hincapié en la importancia del acompañamiento de los estudiantes fuera de las aulas, con la bimodalidad transcurriendo de diferentes maneras y de acuerdo a las posibilidades no sólo de los establecimientos sino de la población escolar.

La presencialidad es el común denominador más allá del ciclo que se cursa, la variación –notoriase produce en el momento en el que los alumnos deben continuar con las actividades desde el hogar.

Mientras algunas entidades acondicionar para el dictado virtual en el mismo horario de clases, otras implementan la aplicación de plataformas. Pero además, existe también un mecanismo de continuidad de las labores de manera remota.

“Nuestra escuela tiene 223 estudiantes que fueron distribuidos en 20 burbujas”, reconoce Mariela González, directora de la escuela Nicolás Avellaneda. En el edificio ubicado en barrio San Martín trabajan con presencialidad y vía remota. “No trabajamos desde la virtualidad porque los recursos que nuestra comunidad tiene no lo permite. El sentido de modalidad virtual para nosotros no aplica”, admitió.

Y detalló que pese a ello “los chicos volvieron con entusiasmo, e incorporaron fácilmente las medidas de cuidados. La escuela está preparada para respetar las normativas del protocolo, hay espacios, ventilación cruzada y por suerte están los insumos necesarios para mantener la bioseguridad”.

Igualmente, admitió que la presencialidad se debe cuidar en el sentido de que “algunos estudiantes, siguiendo la trayectoria escolar, continúan con la tradición de tener inasistencia. No es la mayoría, pero hay muchos niños que faltan bastante los días que tienen que venir de manera presencial”.

“Trabajamos con un abanico de diversidades mucho más amplio de lo que era antes; siempre las aulas fueron heterogéneas pero ahora las diversidades son mayores porque muchos chicos anteriormente no accedieron a la propuesta educativa o no permanecieron vinculado, entonces se hacía un trabajo sistemático para contactarlos, pero no teniendo los dispositivos o conectividad, era muy complejo”, mencionó.

De igual manera, si bien rescató el acompañamiento de las familias, que lo calificó de “indispensable para que la educación continuara en los hogares”, admitió que muchos de los estudiantes del establecimiento a su cargo “no lo tuvieron”. Ante ello, “ahora estamos retomando esas realidades tan diversas, pero en general se está trabajando bien”.

“Los chicos vienen con entusiasmo”, dijo. Y abordada sobre cómo afrontarán esas realidades tan particulares en algunos casos, mencionó que buscan generar un proyecto “educativo que las atienda, acomodándonos a los puntos de partida de los estudiantes. Lo que nos sostiene es el trabajo de manera colaborativa, pero también con instituciones como los centros de salud, que complementan la acción de vincular a algunos estudiantes que están un poco alejado de la escuela”.

“Hay acciones para que la actividad pedagógica continúe en la semana en la que los alumnos deben trabajar desde casa, se les da material, se les realiza acompañamiento a través de grupos de WhatsApp, pero no es lo mismo.

No es igual el aprendizaje que se adquiere en las aulas que están en la casa. Hay cosas que si no se trabajan en el vínculo con el docente y compañeros, es muy difícil que en la casa se logre”, sentenció.

Nivel medio

En la escuela Rosario Vera Peñaloza se aplica otra metodología de dictado de clases. “Existe presencialidad con burbujas alternadas, pero además tenemos una aplicación de celulares donde los chicos reciben los módulos y trabajan”, ventiló María Fernanda Monjes, vicedirectora del establecimiento.

Adelantó que desde la semana próxima habrá cambios: “teníamos implementados tutorías presenciales además de clases, pero debido al aumento de casos –en la escuela no hay burbujas aisladasdecidimos minimizar el tránsito de los chicos”, recalcó.

De esta manera, los alumnos que trabajan desde el hogar “tendrán clases en línea. De esta manera, habrá una semana de presencialidad para una burbuja, a la siguiente asiste la otra burbuja. Ya en la tercer semana se produce una actividad en línea y la cuarta es en domicilio, continuado con los cuadernillos y módulos sin asistencia a clases”.

Consultada sobre la respuesta por parte de los alumnos mencionó que se advierte “que están motivados y contentos porque hay una semana completa que vienen a clases y ven a sus compañeros.

Además, mientras una burbuja viene a clases la otra realiza otras actividades como por ejemplo laboratorio, en el turno tarde. Vamos trabajando con una presencialidad, acotada, pero de contacto permanente con la escuela”.

El establecimiento de barrio Las Playas tiene 20 burbujas. Sobre el acompañamiento familiar, reconoció que ya desde el año pasado “se percibe que la familia se involucra y acompaña, sobre todo en los más chicos. Este año el seguimiento se nota porque se trabaja en conjunto, la familia con la escuela. Al ser una escuela con la bandera de la inclusión de manera más presente que en otras realidades, siempre se efectúa un seguimiento de la trayectoria de cada estudiante”.