No es común ver una escuela convertida en lugar de resistencia. Mucho menos como sede de un acto por los Derechos Humanos, amén de tantos 25 de Mayo con bigotes pintados de corcho, negros veleros y negras repartiendo mazamorra.
Pero eso fue, precisamente, lo que ayer pasó en la Escuela José Mármol; en la esquina de San Juan y Bulevar Italia. Y, más allá del espíritu “oficialista” del evento (fue coordinado desde el Municipio), no deja de ser una excelente noticia que las aulas se hagan eco del significado de un día tan particular.
Comenzó el acto con la entrada de tres banderas: la mini del jardín de infantes, la argentina del primer ciclo y la provincial portada por los chicos del segundo ciclo. Acto seguido, se leyeron algunas palabras alusivas a la efeméride y se proyectó un video sobre la invisibilización a la que se ve sometida la mujer en relación de desigualdad con el hombre.
Y entonces, como corolario al video, tuvo lugar el único discurso de la jornada a cargo de la inspectora de zona 3210 de escuelas primarias, Patricia Accastello.
Y acaso porque Villa María ha sido declarada “ciudad en emergencia por los casos de violencia de género y femicidio” o porque desde el asesinato de Tamara Córdoba en 2017 al intento de asesinato a una dependienta del centro la semana pasada (varias cuchilladas a cargo de un exnovio), mucha agua pasó bajo los puentes del Ctalamuchita sin que la violencia contra la mujer se atenuara un segundo.
Manual de lucha
Patricia Accastello dirigió su discurso “a las autoridades educativas y municipales presentes, a los docentes y familias de la José Mármol y sobre todo a ustedes, los niños, que son los protagonistas de la escuela y serán los proragonistas del futuro”. Y subrayó que “nosotros confiamos plenamente en que construirán, en un futuro no muy lejano, una sociedad más justa”. Y comenzó haciendo un racconto de lo que ayer conmemoró la escuela.
“Si hoy celebramos el Día Internacional de los Derechos Humanos quiere decir que antes no había igualdad. Por eso hoy queremos revalorizar esa conquista; sin distinción de sexo, nacionalidad, origen, color de piel, religión, lengua ni edad”.
Y dijo que “en nuestro país, por suerte, hay programas destinados a esa parte de la población que tiene los derechos más vulnerados; entre ellos, los niños. Pero también las personas con discapacidad, las personas privadas de la libertad, los adultos mayores y las mujeres que están en situación de violencia”.
Y tras esto, la inspectora desarrolló el tema central de su charla comenzando por el rescate de “esas mujeres argentinas que hicieron historia pero a las cuales, paradójicamente, esa misma historia ignoró durante mucho tiempo. Como Remedios de Escalada, conocida como “la señora del general San Martín”. Sin embargo, Remedios no sólo fue eso. También integraba la sociedad patriótica, un grupo de mujeres que colaboraba para que el ejército tuviera fondos. Otra de esas mujeres fue Alfonsina Storni, que tuvo que luchar para que los poetas le dieran un lugar en el mundo de las letras, que era absolutamente machista. Otra fue Juana Manso, quien junto a Sarmiento trabajó para crear la primera escuela mixta del país en 1859. Y, por cierto, Eva Duarte, que militó para conseguir el voto femenino en 1951... La historia de todas esas mujeres han hecho que la prepotencia masculina no triunfara, pero siempre han sido puestas en un segundo plano, casi como súbitas o simples ayudantes de los hombres”.
Tras esta breve cronología, la inspectora comentó que “este acto es el corolario de 16 días de trabajo y repudio contra la violencia de género, que puede ser física, verbal o simbólica, como pasó con las amas de casa que no tenían jubilación por no ser consideradas trabajadoras por el Estado. La escuela es un lugar de privilegio para que se sepan todas estas cosas, y debe concientizar sobre la lucha por los derechos igualitarios. Y nosotros, los docentes, tenemos que continuar educando para que los niños se hagan preguntas y tengan un pensamiento crítico. No podemos, desde la escuela, comportarnos de manera indiferente ante la violencia de género. No podemos enseñarles a los chicos el ‘no te metás’ cuando alguien está padeciendo este flagelo”.
Y la educadora cerró su discurso con una anécdota.
“Cuando yo era chica, escuchaba de mis abuelos y de mis padres una frase que decía “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. Hoy, en el lugar de adulto que ocupo, me atrevo a contradecir a mis ancestros y decirles que no estoy de acuerdo con ellos en absoluto. Ni atrás ni adelante. La mujer debe estar al costado y de la mano del hombre, construyendo juntos y codo a codo una sociedad más justa y equitativa”.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.
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Comenzó el acto con la entrada de tres banderas: la mini del jardín de infantes, la argentina del primer ciclo y la provincial portada por los chicos del segundo ciclo. Acto seguido, se leyeron algunas palabras alusivas a la efeméride y se proyectó un video sobre la invisibilización a la que se ve sometida la mujer en relación de desigualdad con el hombre.
Y entonces, como corolario al video, tuvo lugar el único discurso de la jornada a cargo de la inspectora de zona 3210 de escuelas primarias, Patricia Accastello.
Y acaso porque Villa María ha sido declarada “ciudad en emergencia por los casos de violencia de género y femicidio” o porque desde el asesinato de Tamara Córdoba en 2017 al intento de asesinato a una dependienta del centro la semana pasada (varias cuchilladas a cargo de un exnovio), mucha agua pasó bajo los puentes del Ctalamuchita sin que la violencia contra la mujer se atenuara un segundo.
Manual de lucha
Patricia Accastello dirigió su discurso “a las autoridades educativas y municipales presentes, a los docentes y familias de la José Mármol y sobre todo a ustedes, los niños, que son los protagonistas de la escuela y serán los proragonistas del futuro”. Y subrayó que “nosotros confiamos plenamente en que construirán, en un futuro no muy lejano, una sociedad más justa”. Y comenzó haciendo un racconto de lo que ayer conmemoró la escuela.
“Si hoy celebramos el Día Internacional de los Derechos Humanos quiere decir que antes no había igualdad. Por eso hoy queremos revalorizar esa conquista; sin distinción de sexo, nacionalidad, origen, color de piel, religión, lengua ni edad”.
Y dijo que “en nuestro país, por suerte, hay programas destinados a esa parte de la población que tiene los derechos más vulnerados; entre ellos, los niños. Pero también las personas con discapacidad, las personas privadas de la libertad, los adultos mayores y las mujeres que están en situación de violencia”.
Y tras esto, la inspectora desarrolló el tema central de su charla comenzando por el rescate de “esas mujeres argentinas que hicieron historia pero a las cuales, paradójicamente, esa misma historia ignoró durante mucho tiempo. Como Remedios de Escalada, conocida como “la señora del general San Martín”. Sin embargo, Remedios no sólo fue eso. También integraba la sociedad patriótica, un grupo de mujeres que colaboraba para que el ejército tuviera fondos. Otra de esas mujeres fue Alfonsina Storni, que tuvo que luchar para que los poetas le dieran un lugar en el mundo de las letras, que era absolutamente machista. Otra fue Juana Manso, quien junto a Sarmiento trabajó para crear la primera escuela mixta del país en 1859. Y, por cierto, Eva Duarte, que militó para conseguir el voto femenino en 1951... La historia de todas esas mujeres han hecho que la prepotencia masculina no triunfara, pero siempre han sido puestas en un segundo plano, casi como súbitas o simples ayudantes de los hombres”.
Tras esta breve cronología, la inspectora comentó que “este acto es el corolario de 16 días de trabajo y repudio contra la violencia de género, que puede ser física, verbal o simbólica, como pasó con las amas de casa que no tenían jubilación por no ser consideradas trabajadoras por el Estado. La escuela es un lugar de privilegio para que se sepan todas estas cosas, y debe concientizar sobre la lucha por los derechos igualitarios. Y nosotros, los docentes, tenemos que continuar educando para que los niños se hagan preguntas y tengan un pensamiento crítico. No podemos, desde la escuela, comportarnos de manera indiferente ante la violencia de género. No podemos enseñarles a los chicos el ‘no te metás’ cuando alguien está padeciendo este flagelo”.
Y la educadora cerró su discurso con una anécdota.
“Cuando yo era chica, escuchaba de mis abuelos y de mis padres una frase que decía “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. Hoy, en el lugar de adulto que ocupo, me atrevo a contradecir a mis ancestros y decirles que no estoy de acuerdo con ellos en absoluto. Ni atrás ni adelante. La mujer debe estar al costado y de la mano del hombre, construyendo juntos y codo a codo una sociedad más justa y equitativa”.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.


