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La escuela y el desafío de detectar y prevenir situaciones de violencia

Delia Provinciali, secretaria de Educación de Córdoba, valoró la formación docente y el trabajo articulado con otras secretarías en el abordaje de una problemática que es el puntapié para detectar también otras situaciones graves

Con más de medio millar de establecimientos alcanzados en diferentes puntos del territorio provincial, el programa “Escuelas libres de violencia” realza la formación de docentes con la necesidad de avanzar en la prevención de situaciones violentas y, al mismo tiempo, evitar consecuencias mucho más graves. Incluso, se apunta a romper con determinadas “prácticas culturales”, que se perciben de manera distinta y según la región de la geografía provincial.

Así lo percibe la secretaria de Educación de Córdoba, Delia Provinciali, quien destacó no sólo la necesidad de continuar en la capacitación de los educadores, sino que realzó a la escuela propiamente dicha como una de las primeras entidades en percibir situaciones de violencia de género. 

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, Provinciali entendió que uno de los desafíos de la escuela es “poder generar los análisis con los docentes, en el trabajo con los estudiantes”, principalmente porque las entidades escolares “tienen una capacidad increíble, y los docentes también, de poder detectar situaciones que provocan gran malestar en el estudiante. Esto lo puede hacer la escuela, o un buen docente que puede darse cuenta de que algo pasa en sus estudiantes, que le da señales de que debe atender o escuchar”.

El programa surgió tras la firma de un convenio entre los ministerios de Educación y Justicia y Derechos Humanos “poniendo foco en una de las temáticas que corresponde a la Educación Sexual Integral, y tiene que ver con la perspectiva de género”, sostuvo la entrevistada.

La funcionaria abogó por un tratamiento igualitario entre hombres y mujeres, “tanto en el acceso a la educación, al trabajo y la vida cotidiana, como un logro de prevenir las acciones de violencia de género, que en realidad uno se sorprende con situaciones de femicidio, en las que pareciera ser que las mujeres son el sujeto portador de mayor nivel de violencia”.

Y allí surge la necesidad de capacitar a los docentes para visualizar la realidad y generar “actitudes de mucho respeto, primero por la diversidad, por la equidad de género, por un tratamiento que implique que más allá de ser varón o mujer, todos tienen la posibilidad de poder llevar a cabo distintas acciones. Esto genera condiciones en las escuelas como lugar privilegiado en ese tratamiento igualitario”.

Al mismo tiempo, permite evitar casos que comienzan a percibirse, por ejemplo, en la escuela secundaria, “con los noviazgos de los chicos, que ya aparecen algunos vínculos violentos que hay que trabajar, para prevenir situaciones que uno termina lamentando. La escuela es la primera que recepta situaciones de violencia de género”. 

Trabajo articulado

Además de la capacitación, el programa contempla pautas que están reglamentadas y acordadas con la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf). “Cuando hay una vulneración en los derechos, o sospecha en niños y jóvenes, podemos alertar rápidamente y hacer participar a otras instituciones a los fines de prevenir a tiempo las situaciones”, dijo Provinciali.

Consultada sobre si existe alguna región en particular en la provincia que refleje un mayor índice de recepción de situaciones de violencia por parte de las escuelas, aclaró que hay “diferenciación en algunas zonas de la provincia, donde hay determinadas prácticas culturales que naturalizan ciertos vínculos entre adultos, niños y jóvenes, que en realidad son prácticas aceptatorias contra esos niños y jóvenes”. 

Consideró que “poder desnaturalizar algunas de esas prácticas, que son culturales y de muy vieja data, ayuda y le da elementos al docente para poder trabajar con toda la comunidad educativa y poner claridad en que no corresponden determinadas pautas, pensando en el derecho que tienen niños y jóvenes de tener una vida sexual adecuada y como debe ser”. De esta manera, Provinciali admite que la detección de hechos de violencia por parte de la escuela es el puntapié para abordar otras situaciones no deseadas y que ocurren como los casos de abuso. 

“En algunas regiones se expresan con mayor preocupación que en otras, donde evidentemente ya no forman parte de las actividades culturales propias de cada familia o zona”, insistió.

Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María.

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