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Aromaterapia una técnica alternativa para mejorar tu calidad de vida

La aromaterapia es una técnica que sirve para hacernos sentir bien física y anímicamente, mediante el uso de aceites. Si bien, es una terapia que no está considerada como una rama de la medicina tradicional, sus beneficios son varios y están demostrados.

POR JULIETA VARRONI

Cada vez que un olor entra por nuestra nariz, estimula los nervios del olfato que envían dichos olores en forma de señales químicas al cerebro, puntalmente al hipotálamo y al sistema límbico. Este último es el encargado de la modulación de las emociones básicas. Según el tipo de aceite que se utilice, la sensación que producen puede ser calmante o estimulante. Por lo tanto, hay una relación directa entre lo que olemos y nuestro estado de ánimo.

A lo largo de la historia muchos países y culturas, han empleado diferentes hierbas y flores con fines curativos. Muchos de ellos se siguen utilizando hoy como remedios caseros. El uso de esencias extraídas de plantas, flores o especias utilizadas para nuestro bienestar es una práctica milenaria que hoy en día seguimos poniendo en práctica a través de la aromaterapia.

La aromaterapia es una técnica de cuidado, belleza y medicina complementaria o alternativa con la que podremos mejorar nuestra salud. Consiste en la purificación del aire y el uso de perfumes para la protección contra las enfermedades y alcanzar el bienestar.

Este tratamiento utiliza aceites esenciales de las plantas que se consiguen, luego de diferentes tratamientos que se les realizan para lograr la tan desea esencia. Estas producen su característico aroma, que son los que se utilizan de manera terapéutica a través de la inhalación o aplicándolos directamente sobre la piel, dependiendo de la dolencia a tratar.

Su uso

Estos aceites se pueden aplicar de diferentes maneras. A continuación, te dejamos las más frecuentes.

Inhalación: Es el método más simple para la administración de la aromaterapia, ya sea de forma directa o indirectamente, es mediante la inhalación de los aceites esenciales. Varias gotas de un aceite esencial se pueden aplicar en un pañuelo o en la palma de la mano, y suavemente se inhala. Una pequeña cantidad de aceite esencial también pueden añadirse a un hornito de esencias o a un humidificador para aromatizar el ambiente. Otra opción es utilizar un atomizador que podamos tener a mano para rosear en donde queramos.

Masaje de aplicación directa: Cuando los aceites esenciales van a ser aplicados directamente sobre la piel mediante masajes, se recomienda diluirlo en una loción o aceite vegetal antes de ser aplicados a la piel para evitar una reacción alérgica. En términos generales, se diluye un 2 al 10% del aceite esencial en la loción. Sin embargo, algunos aceites pueden ser utilizados en concentraciones más altas, y otros deben diluirse aún más para un uso seguro y eficaz.

Baños aromáticos: Es el más sencillo de utilizar. Un baño con agua tibia que contengan aceites esenciales tiene un efecto de relajación. Cuando se usa en un baño, el agua debe estar tibia y nunca caliente para frenar la rápida evaporación del aceite.

Cataplasmas frías o calientes: Se emplean para afecciones físicas especialmente para problemas de la piel y para tratar dolores musculares. Igualmente, se pueden mezclar con cremas y lociones.

Uso interno: Algunos aceites esenciales pueden ser consumidos en forma de infusiones para el tratamiento de ciertos síntomas o condiciones. Sin embargo, es necesario consultar siempre con un profesional calificado antes de usarlo de forma interna. Algunos aceites, como el eucalipto, el ajenjo y salvia, nunca deben tomarse internamente.

En el caso de los niños, las mujeres embarazadas o lactantes, resulta necesario antes de usar aceites esenciales tanto interna como externamente, consultar con un especialista en el área de la aromaterapia. Los individuos que sufren de alguna enfermedad crónica deben informar al médico antes de comenzar el tratamiento con cualquier aceite esencial. Las personas asmáticas no deben usar la inhalación de vapor de aromaterapia, ya que puede agravar su condición.

Aceites esenciales y sus propiedades

Lavanda: promueve el bienestar, tranquiliza el sistema nervioso, relaja y reduce la ansiedad. Además, induce al sueño, ahuyenta los mosquitos, insectos, polillas y calma alergias e irritaciones.

Bergamota: despierta los sentidos, estimula, levanta el ánimo, produce buen humor y genera felicidad. Es ideal cuando nos sentimos desequilibrados. Los principios activos de la bergamota actúan sobre la ansiedad y el estrés.

Eucalipto y Menta: la combinación de ambos tiene efecto estimulante, desinfectante, ayuda a mejora la respiración, elimina el cansancio y nos ayuda a despejar la mente. El eucalipto facilita la respiración, ya sea porque estemos refriados o simplemente queramos abrir más nuestras vías respiratorias.

Limón y naranja: nos impulsa para ser más activos, facilita la respiración, son energizantes y ayudan a calmarnos y a relajarnos. El de naranja también puede ser un buen repelente de mosquitos.

Romero: baja el cansancio mental, tiene una acción energizante y es un potenciador de la concentración. Es un relajante muscular que ayuda a aliviar dolores y molestias en la zona de la espalda y las piernas. Alivia el estrés, contribuye con la buena circulación de la sangre, es muy beneficioso para el estado de ánimo

Manzanilla: tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas, ideal para problemas musculares y de articulaciones. Es un relajante natural, ayuda a conciliar el sueño.