El enfrentamiento entre cuatro congresistas opositoras negras, latinas y de origen árabe y el presidente Donald Trump y las denuncias de racismo se instalaron ayer en el Congreso de Estados Unidos, al tiempo que la tensión crecía en la frontera con México por el inminente bloqueo de las solicitudes de asilo político.
"No tengo ni un hueso racista en mi cuerpo!", exclamó Trump en un tuit, luego de haber dicho el lunes que "mucha gente" veía bien que hubiera instado a las cuatro congresistas demócratas a volver a sus países, pese a que son todas ciudadanas estadounidenses.
"Esos tuits no fueron racistas", agregó Trump y pidió al oficialismo "no mostrar debilidad", poco antes de que la Cámara de Representantes comenzara a debatir una resolución, presentada por la presidenta del cuerpo, la demócrata Nancy Pelosi, para "condenar fuertemente" los "comentarios racistas" del presidente.
Sus tuits, según el texto propuesto por Pelosi, "legitimaron e incrementaron el miedo y el odio de nuevos estadounidenses y personas de color".
Las destinatarias
Los ataques de Trump en Twitter están dirigidos a las representantes Ilhan Omar, nacida en Somalia; la latina de ascendencia puertorriqueña Alexandria Ocasio-Cortez, la afroamericana Ayanna Pressley y Rashida Tlaib, de ascendencia palestina.
Una y otra vez, el Presidente dijo o dio a entender que las cuatro legisladoras "odian" a Estados Unidos y ellas, a su vez, contraatacaron acusándolo no sólo de "xenófobo" y "racista", sino de querer tapar sus críticas a su política migratoria, especialmente las "inhumanas" condiciones en las que mantiene detenidos a miles de inmigrantes, mayores y menores de edad.
"Esta resolución no es partidaria; se trata de los prejuicios y la necesidad de confrontarlos", explicó uno de los máximos líderes opositores en la Cámara Baja antes del debate.
Aunque con alguna incomodidad, los líderes republicanos en el Congreso se comprometieron a votar en contra de la resolución de los demócratas.
El líder de la minoría en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, descartó la iniciativa opositora porque es "pura política", mientras que el líder de la mayoría oficialista en el Senado, Mitch McConnell, pidió no personalizar las críticas, antes de justificar a Trump.
"Existe un consenso de que la retórica política se calentó demasiado en todo el espectro político", resaltó.
Aunque los ataques en Twitter unificaron a los demócratas en defensa de sus colegas, Trump también parece haber logrado que las legisladoras progresistas sean el rostro de un partido al que acusa de una creciente tendencia izquierdista, según analistas.
El presidente se preguntó ayer si los demócratas se van a dejar "envolver" por esas cuatro mujeres, antes de recitar algunos de los comentarios más controvertidos de las legisladoras, una de las cuales lo insultó en público y predijo su derrocamiento.
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"Esos tuits no fueron racistas", agregó Trump y pidió al oficialismo "no mostrar debilidad", poco antes de que la Cámara de Representantes comenzara a debatir una resolución, presentada por la presidenta del cuerpo, la demócrata Nancy Pelosi, para "condenar fuertemente" los "comentarios racistas" del presidente.
Sus tuits, según el texto propuesto por Pelosi, "legitimaron e incrementaron el miedo y el odio de nuevos estadounidenses y personas de color".
Las destinatarias
Los ataques de Trump en Twitter están dirigidos a las representantes Ilhan Omar, nacida en Somalia; la latina de ascendencia puertorriqueña Alexandria Ocasio-Cortez, la afroamericana Ayanna Pressley y Rashida Tlaib, de ascendencia palestina.
Una y otra vez, el Presidente dijo o dio a entender que las cuatro legisladoras "odian" a Estados Unidos y ellas, a su vez, contraatacaron acusándolo no sólo de "xenófobo" y "racista", sino de querer tapar sus críticas a su política migratoria, especialmente las "inhumanas" condiciones en las que mantiene detenidos a miles de inmigrantes, mayores y menores de edad.
"Esta resolución no es partidaria; se trata de los prejuicios y la necesidad de confrontarlos", explicó uno de los máximos líderes opositores en la Cámara Baja antes del debate.
Aunque con alguna incomodidad, los líderes republicanos en el Congreso se comprometieron a votar en contra de la resolución de los demócratas.
El líder de la minoría en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, descartó la iniciativa opositora porque es "pura política", mientras que el líder de la mayoría oficialista en el Senado, Mitch McConnell, pidió no personalizar las críticas, antes de justificar a Trump.
"Existe un consenso de que la retórica política se calentó demasiado en todo el espectro político", resaltó.
Aunque los ataques en Twitter unificaron a los demócratas en defensa de sus colegas, Trump también parece haber logrado que las legisladoras progresistas sean el rostro de un partido al que acusa de una creciente tendencia izquierdista, según analistas.
El presidente se preguntó ayer si los demócratas se van a dejar "envolver" por esas cuatro mujeres, antes de recitar algunos de los comentarios más controvertidos de las legisladoras, una de las cuales lo insultó en público y predijo su derrocamiento.
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