En un clima polarizado y tenso, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer las reglas para iniciar un proceso de juicio político contra el presidente Donald Trump, por el presunto incumplimiento de sus responsabilidades constitucionales y por presionar a un gobierno extranjero para que investigue a un posible rival electoral.
"Lo que está en juego en todo esto es nada menos que nuestra democracia", destacó la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, en sus argumentos finales antes de la votación, que terminó 232 a 196.
Todo el oficialismo republicano y dos legisladores demócratas que el año próximo deberán renovar bancas en distritos conservadores votaron en contra y acusaron al liderazgo opositor en la Cámara de falsear denuncias para frenar una posible reelección de Trump en 2020.
Pelosi prometió que, al final del proceso, la eventual aprobación de un juicio político sólo se hará "basado en la verdad". "No sé por qué los republicanos le tienen miedo a la verdad", aseguró la máxima líder opositora en el Congreso.
Desde la minoría oficialista, el líder de la bancada republicana, Kevin McCarthy, acusó a la oposición de impulsar el juicio político contra Trump "porque están asustados y no pueden derrotarlo en las urnas".
Mientras Trump avanza hacia unas primarias republicanas sin rivales de peso y con un apoyo popular importante para las elecciones de noviembre de 2020, los demócratas no lograron construir liderazgos fuertes que convenzan a una mayoría del partido y sus bases en estos últimos cuatro años.
Con este escenario preelectoral favorable, el oficialismo republicano eligió reaccionar sin fracturas y denunciar -como lo hace el propio Trump- una persecución ideológica sin sustento constitucional.
Todo indica que, en caso de que la Cámara de Representantes apruebe un juicio político en los próximos meses, esta disciplina partidaria se replicará en el Senado, donde los republicanos tienen mayoría y pueden rechazar una destitución de Trump.
Lo que se aprobó ayer en la Cámara Baja no fue una cuestión de fondo sobre las acusaciones contra Trump, sino las reglas que se utilizarán para el proceso que comienza ahora formalmente.
Réplica del Presidente
Trump reaccionó de inmediato en Twitter y condenó "la mayor caza de brujas en la historia estadounidense", mientras que la vocera de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, dijo que es "un intento descaradamente partidista de destruir al Presidente".
Pese a esta reacción, analistas estadounidenses adelantaron que las reglas aprobadas podrían beneficiar la mayor difusión a la que aspira el Presidente, quien, frente a su base electoral, tiene un gran manejo del discurso mediático.
La resolución aprobada autoriza a la Comisión de Inteligencia a hacer públicas sus audiencias y a elaborar un informe para que la Comisión de Justicia decida si redacta artículos para un juicio político contra Trump, que se desarrollaría en el Senado, donde los republicanos tienen mayoría.
Además, autoriza a que los abogados del Presidente participen de las audiencias y permite que los republicanos convoquen a testigos y soliciten documentos, aunque para esto necesitan el consentimiento de la mayoría de los legisladores.
"Esta resolución asegura que habrá transparencia", aseguró Pelosi y recordó que las reglas no difieren mucho de los procesos de juicio político que el Congreso impulsó en los 90 contra el demócrata Bill Clinton y en los 70 contra el republicano Richard Nixon.
Pero los republicanos la acusaron de querer "llegar a un veredicto sin dar al Gobierno una oportunidad de preparar su defensa".
Ahora comienzan los interrogatorios para determinar si Trump utilizó la amenaza de suspensión de una partida de ayuda financiera autorizada por el Congreso para Ucrania para forzar al gobierno de ese país a que investigue al exvicepresidente Joe Biden, uno de los precandidatos demócratas con más chances de disputarle la reelección en las urnas.
Pese a la polarización que profundizó este debate parlamentario, está claro que tanto el oficialismo como la oposición utilizarán a este incipiente proceso de juicio político como una plataforma de campaña a favor y en contra de la reelección de Trump.
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Todo el oficialismo republicano y dos legisladores demócratas que el año próximo deberán renovar bancas en distritos conservadores votaron en contra y acusaron al liderazgo opositor en la Cámara de falsear denuncias para frenar una posible reelección de Trump en 2020.
Pelosi prometió que, al final del proceso, la eventual aprobación de un juicio político sólo se hará "basado en la verdad". "No sé por qué los republicanos le tienen miedo a la verdad", aseguró la máxima líder opositora en el Congreso.
Desde la minoría oficialista, el líder de la bancada republicana, Kevin McCarthy, acusó a la oposición de impulsar el juicio político contra Trump "porque están asustados y no pueden derrotarlo en las urnas".
Mientras Trump avanza hacia unas primarias republicanas sin rivales de peso y con un apoyo popular importante para las elecciones de noviembre de 2020, los demócratas no lograron construir liderazgos fuertes que convenzan a una mayoría del partido y sus bases en estos últimos cuatro años.
Con este escenario preelectoral favorable, el oficialismo republicano eligió reaccionar sin fracturas y denunciar -como lo hace el propio Trump- una persecución ideológica sin sustento constitucional.
Todo indica que, en caso de que la Cámara de Representantes apruebe un juicio político en los próximos meses, esta disciplina partidaria se replicará en el Senado, donde los republicanos tienen mayoría y pueden rechazar una destitución de Trump.
Lo que se aprobó ayer en la Cámara Baja no fue una cuestión de fondo sobre las acusaciones contra Trump, sino las reglas que se utilizarán para el proceso que comienza ahora formalmente.
Réplica del Presidente
Trump reaccionó de inmediato en Twitter y condenó "la mayor caza de brujas en la historia estadounidense", mientras que la vocera de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, dijo que es "un intento descaradamente partidista de destruir al Presidente".
Pese a esta reacción, analistas estadounidenses adelantaron que las reglas aprobadas podrían beneficiar la mayor difusión a la que aspira el Presidente, quien, frente a su base electoral, tiene un gran manejo del discurso mediático.
La resolución aprobada autoriza a la Comisión de Inteligencia a hacer públicas sus audiencias y a elaborar un informe para que la Comisión de Justicia decida si redacta artículos para un juicio político contra Trump, que se desarrollaría en el Senado, donde los republicanos tienen mayoría.
Además, autoriza a que los abogados del Presidente participen de las audiencias y permite que los republicanos convoquen a testigos y soliciten documentos, aunque para esto necesitan el consentimiento de la mayoría de los legisladores.
"Esta resolución asegura que habrá transparencia", aseguró Pelosi y recordó que las reglas no difieren mucho de los procesos de juicio político que el Congreso impulsó en los 90 contra el demócrata Bill Clinton y en los 70 contra el republicano Richard Nixon.
Pero los republicanos la acusaron de querer "llegar a un veredicto sin dar al Gobierno una oportunidad de preparar su defensa".
Ahora comienzan los interrogatorios para determinar si Trump utilizó la amenaza de suspensión de una partida de ayuda financiera autorizada por el Congreso para Ucrania para forzar al gobierno de ese país a que investigue al exvicepresidente Joe Biden, uno de los precandidatos demócratas con más chances de disputarle la reelección en las urnas.
Pese a la polarización que profundizó este debate parlamentario, está claro que tanto el oficialismo como la oposición utilizarán a este incipiente proceso de juicio político como una plataforma de campaña a favor y en contra de la reelección de Trump.
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