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Trump evitó una escalada militar contra Irán e impuso más sanciones

En un mensaje al país, aseguró que no quiere la guerra, pero advirtió que no dudará en utilizar todo el poderío de las Fuerzas Armadas. Señaló que no se registraron bajas estadounidenses, solamente daños materiales

Evitando una mayor escalada con Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer que aplicará sanciones económicas en respuesta a los ataques a las bases militares norteamericanas en Irak. Además, amenazó con utilizar su poderío militar si la república islámica insiste en vengar la muerte del líder de la Guardia Revolucionaria, general Qasem Soleimani, asesinado por drones estadounidenses.

"En respuesta a la agresión iraní, Estados Unidos impondrá de inmediato sanciones económicas punitivas adicionales contra el régimen iraní", dijo el mandatario desde la Casa Blanca, en un discurso en el que también llamó a las potencias mundiales a abandonar el acuerdo nuclear con Irán y le pidió a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) que se involucre "mucho más" en Medio Oriente.

"No necesitamos su petróleo", afirmó Trump, quien se jactó de sus logros económicos que, según expresó, hicieron que Estados Unidos sea menos dependiente del crudo del Medio Oriente, cambiando las "prioridades estratégicas" de Washington en la región.

Advirtió, además, que no busca comenzar una guerra, pero que no dudará en utilizar su poderío militar.

"Todos nuestros soldados están bien y sólo sufrieron daños mínimos nuestras bases militares. Nuestras grandes fuerzas estadounidenses están preparadas para cualquier cosa", aseguró.

"Irán parece estar reculando, lo cual es algo bueno para todas las partes y algo muy bueno para el mundo. No se perdieron vidas estadounidenses o iraquíes", agregó, flanqueado por altos funcionarios civiles y militares.

Pedido a otras potencias

Asimismo, Trump pidió a las potencias mundiales, como el Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia, que rompan el acuerdo nuclear de 2015 con Irán para renegociar un nuevo pacto, un día después del ataque iraní contra dos bases iraquíes donde había tropas estadounidenses.

"Debemos trabajar todos juntos hacia un acuerdo con Irán que haga el mundo un lugar más seguro y pacífico", recalcó Trump en un discurso dirigido a la nación. Además, confirmó que en los ataques no hubo víctimas estadounidenses.

El pacto ya se está desmoronando: Teherán dijo el domingo que se desliga de cualquier límite al número de sus centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio, así como del porcentaje de enriquecimiento del material.

A los iraníes

Trump se dirigió luego directamente a los iraníes, diciendo que Estados Unidos quiere que disfruten del "gran futuro" de prosperidad y armonía que se merecen en su relación con otras naciones.

"Estados Unidos está listo para abrazar la paz con todos los que la buscan", afirmó.

Irán llevó a cabo el miércoles un importante ataque con misiles contra dos bases militares en Irak en las que hay desplegados soldados estadounidenses, en respuesta al asesinato del general iraní Qasem Soleimani, muerto en una ofensiva estadounidense la semana pasada.

En plena noche y en tan sólo media ahora, un total de 22 misiles balísticos cayeron sobre las bases de Ain Al Assad (oeste) y Erbil (norte), que albergan a militares extranjeros, la mayoría estadounidenses, anunció el Ejército iraquí.

Los ataques se produjeron exactamente a la misma hora en que un dron estadounidense mató a Soleimani cerca del aeropuerto de Bagdad, hace cinco días.

Los bombardeos no causaron víctimas entre los militares iraquíes, precisó el Ejército. Esta es la primera respuesta de Irán a la muerte del popular general, considerado el arquitecto de la estrategia de Teherán en Oriente Medio.

“Una bofetada en la cara”

Ha sido "una bofetada en la cara" de Estados Unidos, afirmó ayer el guía supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei, pidiendo que se vengue la muerte de Soleimani.

Las reacciones al ataque iraní no se hicieron esperar. La Unión Europea lo calificó de "escalada".

El Reino Unido y Alemania, que tienen presencia militar en Irak, condenaron con firmeza la respuesta de Teherán. "Es crucial que no dejemos que esta espiral de violencia siga creciendo", pidió la ministra de Defensa alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer.

"Exhortamos a Irán a no repetir estos ataques imprudentes y peligrosos", indicó el jefe de la diplomacia británica, Dominic Raab, considerando que una nueva guerra en la región sólo beneficiaría a los yihadistas.

Los miedos a una escalada regional o a un conflicto directo entre Irán y Estados Unidos siguen presentes, pero los dirigentes de ambos países parecen querer calmar los ánimos y han enviado mensajes que dan a entender que no quieren una guerra.

"La evaluación de los daños materiales y las víctimas está realizándose. Hasta ahora ¡todo va bien!", explicitó en un mensaje de Twitter el presidente Trump, antes de la conferencia de prensa que dio más tarde.

"No estamos buscando una escalada o la guerra", resaltó por su parte el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, explicando que las represalias de la noche del martes al miércoles fueron "proporcionadas" y se daban por "terminadas".

Finalmente, un responsable de la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que los ataques con misiles contra dos bases militares iraquíes que albergan fuerzas estadounidenses causaron la muerte a unos 80 militares norteamericanos.

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