Acompañada por su abogado, diputados y dirigentes políticos y de derechos humanos, la expresidenta Cristina Kirchner declaró ayer en Comodoro Py por casi cuatro horas, en las que se registraron momentos de tensión, ironías y acusaciones a los jueces del TOF2.
A ocho días de asumir como vicepresidenta, Cristina Kirchner arribó a los tribunales federales de Retiro pasadas las 9.30 y se retiró poco después de las 13.30, tras haber declarado sin contestar preguntas ante los jueces Rodrigo Giménez Uriburu, Jorge Gorini y Andrés Basso.
En la sala de audiencias estuvo junto a su abogado Carlos Beraldi, mientras que afuera se quedó el letrado Gregorio Dalbón, otro de sus defensores.
Exfuncionarios presentes
En Comodoro Py 2002 también estuvieron Oscar Parrilli, senador y exsecretario general de la Presidencia, y Carlos Zannini, exsecretario legal y técnico de la Presidencia durante el gobierno kirchnerista y cuyo nombre se menciona para desempeñarse como procurador del Tesoro de la Nación (el jefe de los abogados del Estado), a partir del próximo 10 de diciembre.
Concurrieron, además, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; el exembajador en el Vaticano y diputado electo, Eduardo Valdés; la referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora Tati Almeida y el exjefe de Gabinete Aníbal Fernández.
También asistieron el senador electo Mariano Recalde, el senador y ex anciller Jorge Taiana, la intendenta electa de Quilmes, Mayra Mendoza; el exfuncionario Abel Fatala, el exfuncionario Martín Sabbatella y la exministra Teresa Parodi, entre otros.
"Este juicio forma parte también del lawfare, esto fue un plan ideado por el gobierno saliente", acusó Cristina Kirchner, al voltear su mirada en dirección a los miembros del TOF2.
En ese momento, advirtió: "Se nota mucho lo que han hecho señores jueces, en serio se nota mucho".
Además, mostró su descontento con los jueces federales Claudio Bonadio y Julián Ercolini, este último quien elevó a juicio la causa conocida como "Vialidad", y dijo que "la causa cayó por sorteo" en manos de Ercolini, y al decir la palabra "sorteo" hizo con los dedos el gesto de comillas. "Voy a tener que comprar un número de la lotería. Siempre me toca Bonadio o Ercolini", afirmó con ironía.
"Este juicio está montado sobre la hipótesis de que Néstor Kirchner fue presidente para armar una asociación ilícita con un empresario de la construcción que era su amigo de Río Gallegos, para venir a saquear las arcas del Estado. Una vergüenza", precisó.
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En la sala de audiencias estuvo junto a su abogado Carlos Beraldi, mientras que afuera se quedó el letrado Gregorio Dalbón, otro de sus defensores.
Exfuncionarios presentes
En Comodoro Py 2002 también estuvieron Oscar Parrilli, senador y exsecretario general de la Presidencia, y Carlos Zannini, exsecretario legal y técnico de la Presidencia durante el gobierno kirchnerista y cuyo nombre se menciona para desempeñarse como procurador del Tesoro de la Nación (el jefe de los abogados del Estado), a partir del próximo 10 de diciembre.
Concurrieron, además, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; el exembajador en el Vaticano y diputado electo, Eduardo Valdés; la referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora Tati Almeida y el exjefe de Gabinete Aníbal Fernández.
También asistieron el senador electo Mariano Recalde, el senador y ex anciller Jorge Taiana, la intendenta electa de Quilmes, Mayra Mendoza; el exfuncionario Abel Fatala, el exfuncionario Martín Sabbatella y la exministra Teresa Parodi, entre otros.
"Este juicio forma parte también del lawfare, esto fue un plan ideado por el gobierno saliente", acusó Cristina Kirchner, al voltear su mirada en dirección a los miembros del TOF2.
En ese momento, advirtió: "Se nota mucho lo que han hecho señores jueces, en serio se nota mucho".
Además, mostró su descontento con los jueces federales Claudio Bonadio y Julián Ercolini, este último quien elevó a juicio la causa conocida como "Vialidad", y dijo que "la causa cayó por sorteo" en manos de Ercolini, y al decir la palabra "sorteo" hizo con los dedos el gesto de comillas. "Voy a tener que comprar un número de la lotería. Siempre me toca Bonadio o Ercolini", afirmó con ironía.
"Este juicio está montado sobre la hipótesis de que Néstor Kirchner fue presidente para armar una asociación ilícita con un empresario de la construcción que era su amigo de Río Gallegos, para venir a saquear las arcas del Estado. Una vergüenza", precisó.

