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Por qué Manzur es una buena señal para el etanol de maíz

El gobernador tucumano, que asumirá hoy como jefe de Gabinete en reemplazo de Santiago Cafiero, fue el principal lobista de los ingenios azucareros durante la pelea de los biocombustibles. Su intervención le valió una protección adicional a ese sector

El gobernador de Tucumán, que desde esta tarde a las 16 asumirá como jefe de Gabinete de ministros en el gobierno nacional, es un actor clave en la defensa de la industria del etanol de caña de azúcar, que se produce mayoritariamente en su provincia y se complementa con los ingenios de Salta y Jujuy. Fue desde comienzos del año pasado el principal lobista a nivel nacional de aquella producción y su intervención en las negociaciones con la Casa Rosada resultó vital para que finalmente el proyecto de ley que ingresó el kirchnerismo por la Cámara de Diputados garantice no perjudicarla. No corrió la misma suerte la de maíz, que mayoritariamente se elabora en Córdoba y que según la normativa podría perder la mitad de su aporte al corte nacional si la Secretaría de Energía lo considera conveniente, especialmente ante un posible aumento de su precio. Es lo que ahora intentan que se revierta en la reglamentación que espera su publicación. Según se comprometió el Gobierno en una serie de reuniones con empresarios del sector, la reglamentación diría que el precio del etanol de maíz no podrá superar nunca al de caña y de esa manera no habrá recorte en el 6% que aporta a la matriz de los combustibles fósiles. La normativa establece que podría bajar al 3% si su precio trepa y con eso la ley buscó licuar su impacto en los surtidores.

El parche que propondría la reglamentación y que fue confirmada en su momento por el senador y candidato a renovar su banca por el Frente de Todos, Carlos Caserio, es que el etanol de maíz se “abrazaría” al de caña, ambos irían de la mano en el precio y de esta manera no habría medidas para reducir la producción del primero. En ese “abrazo” es clave ahora la presencia de Juan Manzur como jefe de Gabinete en la Nación.

La aparición del gobernador tucumano le da una protección adicional a todo ese complejo y, si la reglamentación sale tal como se comprometió el Gobierno, el etanol de maíz sería socio beneficiario de ese escudo.

Además, para confirmar su vínculo con esa industria, las acciones que tomó Manzur en los últimos años no mostraron grietas. Celebró durante el gobierno de Mauricio Macri cuando en 2016 el corte en las naftas pasó del 10% al 12%. Pero al año siguiente, cuando encabezó la tradicional visita en mayo que todos los gobernadores de esa provincia cumplen a un ingenio para dar inicio a la zafra azucarera, se puso a la cabeza de llevar el corte del 12% al 15%. “Ya hicimos el pedido a Nación para aumentar en 3 puntos el cupo de alcohol en nafta”, dijo Manzur en ese momento y agregó: “Creo que están dadas las condiciones”.

“Ya hicimos el pedido a Nación para aumentar en 3 puntos el cupo de alcohol en nafta”, dijo Manzur en 2017, cuando pretendía llevar el corte del 12% al 15%.

Manzur recordó que “la azucarera fue la primera industria pesada en Argentina y es la más potente de Tucumán”, por eso, afirmó: “Desde el primer día que asumí la conducción de la provincia dije que el Estado tiene que ser un facilitador para que se generen inversiones”. Explicó que “para esto necesitamos asegurar rentabilidad, a través de sustentabilidad en el tiempo”.

Dejó en claro ahí su estrecho vínculo con la industria insignia de Tucumán y compartió lo que el sector empresario viene pidiendo desde la gestión de Macri y hasta la actualidad: un sendero que abra el horizonte al menos unos años, especialmente en volumen y precio.

Para Córdoba no es menor contar con un paraguas luego de la tormenta desatada desde comienzos del año pasado contra el etanol de maíz.

Por eso su figura, que promete ser central a partir de ahora en el gobierno nacional -y pese a las críticas que recibió, incluso desde sectores internos del Frente de Todos, especialmente aquellos integrantes del colectivo de pañuelos verdes-, les da cierto blindaje a los biocombustibles.

Como se sabe, la caña de azúcar hace más de una década que giró hacia la producción de alcohol por el magro resultado económico del azúcar, en un mercado que se reduce en volumen y en precio.

Claro que Manzur no estuvo sólo presionando por el crecimiento del etanol. En aquel 2017 hubo una movida de gobernadores de provincias productoras de alcohol para convencer al gobierno nacional por aquella ampliación del cupo que pedía Manzur. El gobernador tucumano trabajó en conjunto con Juan Schiaretti en aquel planteo. La gestión de Macri desactivó en aquel momento la posibilidad de incrementar los cortes, lo que hubiera desatado inversiones adicionales. Hay que recordar que por cada punto de corte que se sube hace falta el equivalente a la producción de una nueva planta de mediana envergadura.

Para Córdoba no es menor contar con un paraguas luego de la tormenta desatada desde comienzos del año pasado contra el etanol de maíz durante el largo debate de la nueva ley. La provincia cuenta con un polo de desarrollo poderoso a partir de la fuerte producción de maíz, al que las plantas etanoleras le agregan valor en origen y permitieron fuertes desarrollos en el interior, en particular en Río Cuarto, Villa María o Alejandro Roca, donde están las tres principales empresas. Pero hay que sumarles las minidestilerías que se montaron como complemento productivo en campos de Córdoba y que a su vez son plantas que se construyen en la provincia.

Toda esa virtuosa ola productiva mira con cierta expectativa ahora la llegada del gobernador tucumano a la Jefatura de Gabinete y espera que la actitud que mostró en sus dos mandatos al frente de su provincia la mantenga ahora desde la Casa Rosada.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal