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Sostener el corte en el 12%, el nuevo objetivo de las etanoleras de Córdoba

Participaron de una primera reunión con el secretario de Energía de la Nación, en la que comenzaron a delinear la reglamentación de la ley aprobada en el Congreso. Se conformarán mesas de trabajo para avanzar en estos días

Con el objetivo de evitar la baja en el corte de etanol en las naftas que dejó abierto la nueva ley de biocombustibles aprobada el mes pasado en el Congreso, representantes de las empresas de Córdoba se reunieron con el secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, en un encuentro del que participó además el senador del Frente de Todos, Carlos Caserio.

Alrededor de una mesa oval, funcionarios y empresarios repasaron los puntos principales de la normativa y la situación actual del sector. Allí volvió a insistirse en la necesidad de que la reglamentación de la ley aprobada en el Congreso encuentre un camino que evite la baja en el corte de etanol en las naftas.

Como se recordará, la normartiva aprobada tanto en Diputados como en el Senado establece que en el caso del biodiésel se pasará del 10% que llegó a tener en la práctica a un 5%, mientras que en el etanol se establece un corte igual al actual, del 12%, distribuido en un 6% para el alcohol de caña de azúcar y el mismo porcentaje para el de maíz.Sin embargo, la ley sancionada deja abierta la posibilidad de que este segundo porcentaje sea recortado hasta el 3% si la Secretaría de Energía así lo dispone. Según informaron desde el oficialismo en el Congreso y luego desde el Gobierno, la posibilidad se dejó por si el precio de la materia prima del etanol de maíz sube a niveles que terminen impactando fuerte en el valor de los combustibles en el surtidor. En ese caso, se bajaría el volúmen de corte y compensaría así el impacto del precio. Sin embargo, las empresas advirtieron en ese momento que deja un margen de discrecionalidad muy grande para quien esté al frente de la Secretaría de Energía y temen que esa posibilidad de bajar la participación en los combustibles sea una constante y no una excepción.

En ese estado de situación se encontraron funcionarios y autoridades y comenzaron a trazar las primeras opciones para salir de la encrucijada.

Como publicó este diario, uno de los caminos que analizan hacia adelante es utilizar un precio tope que no pueda superar al del alcohol de la caña de azúcar. Ese sería el precio máximo posible para el de maíz, más allá de que la materia prima siga subiendo. Vale recordar que para el de caña no hay posibilidad de reducción de volumen dispuesto en la ley: tiene garantizado el 6%.

Por eso las etanoleras de maíz piden un trato igualitario. Y cuentan para aplicar esa fórmula un antecedente contundente: nunca el alcohol de maíz costó más que el de caña. Costaron lo mismo durante mucho tiempo, cuando la Secretaría de Energía informaba mensualmente y en base a una fórmula polinómica el valor mensual que las petroleras debían pagar por cada litro de bioetanol. Y luego, cuando se decidió desdoblar los precios, el de caña fue más caro que el de maíz, basado en la idea del Gobierno de turno de que el Norte argentino y su producción tenga mayores beneficios. Para Tucumán, Salta y Jujuy, la producción de la caña de azúcar es clave y desde la Casa Rosada siempre se intentó proteger, al tiempo que también desde esas provincias se ejerció un compacto poder de lobby para lograr esos beneficios.

En realidad, desde diciembre de 2014, último año de mandato de Cristina Fernández de Kirchner, se desdobló el precio que continuó de esa manera durante toda la gestión de Mauricio Macri. El expresidente, antes de dejar el poder, decidió unificar los precios, que se mantienen así con Alberto Fernández.

Ahora, la preocupación mostrada por el oficialismo con respecto al impacto del etanol de maíz en los surtidores reabrió el debate, pero sin que haya en la historia de los biocombustibles en el país alguna situación que justifique la decisión de dejar abierta la opción de bajar el corte. Apoyados en esa historia, los empresarios que llegaron hasta Energía pusieron sobre la mesa la opción de que el tope sea el valor del de caña.

“Fue una reunión cordial. Ahora quedamos en que habrá una mesa de trabajo para participar de la reglamentación de la ley”, explicó a Puntal uno de los representantes de las empresas que estuvo en la mesa oval.

Sin embargo, al mismo tiempo la variable precio es también vital, según indicaron los empresarios. Por eso intentan tener algún esquema al menos indicativo de movilidad de precios que evite la pérdida frente al avance de la inflación, la devaluación o la suba de los costos. Eso también quedó sujeto a la autoridad de aplicación en la ley sancionada por el Congreso. Ya la fórmula polinómica que permitía calcular automáticamente y mes a mes del litro de etanol fue desactivada en la gestión Macri y desde allí no volvió a retomarse un esquema de esas características. Fue el secretario de Energía del momento el encargado de actualizar los valores, sin la necesidad de que sea mensualmente. De hecho, el año pasado hubo un extenso conflicto porque durante la primera mitad del año no se tomaron decisiones en ese sentido, y luego con la llegada de Martínez la situación mejoró porque actualizó a mitad de octubre el valor y luego desde enero aplicó un sendero de precios que llegó hasta mayo y renovó en julio. Ahora, ese será otro punto de atención para la reglamentación, aunque aparece con menos chances que se vuelva a una fórmula.

Con respecto al encuentro en la Secretaría de Energía, el senador Caserio reiteró el “compromiso de tener una reglamentación adecuada que permita sostener el corte en 12%”, y agregó: “Vamos a trabajar junto a especialistas en la redacción de la nueva normativa”.

A partir de ahora las empresas esperan la convocatoria para las mesas de trabajo y tratar de traducir en la reglamentación de la normativa las condiciones que eviten bajar el corte y recortar el precio.

Biodigestores: energía verde para las poblaciones rurales

Desde hace tiempo, se viene indagando sobre los biodigestores como una tecnología apropiada para la población rural, en donde la energía es escasa, costosa y los residuos generan un problema que afecta a la calidad de vida de los pobladores.

“En el Inta trabajamos la temática del biogás desde distintos enfoques, participamos en proyectos nacionales y el tema también se trabaja desde los proyectos de desarrollo local”, explicó Ignacio Huerga, investigador del Inta Oliveros, Santa Fe.

La institución articula con universidades y centros de investigación nacionales, regionales (como la Red de Biodigestores de América Latina y el Caribe) e internacionales.

“Si pensamos a la digestión anaeróbica como una tecnología que permite realizar un tratamiento de residuos o efluentes, generalmente, el costo operativo de este proceso es nulo, ya que se compensa con los beneficios de la energía generada”, indicó Huerga.

Por otro lado, existen beneficios ambientales que son difíciles de cuantificar cuando no se realiza un tratamiento apropiado de los residuos, como la contaminación del aire por la emisión de gases de efecto invernadero, de las napas o los cuerpos de agua superficial por la descarga inadecuada de los efluentes.

“Es una tecnología de aprovechamiento de la biomasa húmeda que contribuye a la sustentabilidad y sostenibilidad de los establecimientos, que presenta innumerables beneficios ambientales, económicos y sociales”, explicó Mariano Butti, investigador y especialista en energías renovables del Inta Pergamino.

Las ventajas incluyen la generación de energía renovable que puede reemplazar a los combustibles fósiles, evita efectos contaminantes y la proliferación de vectores y enfermedades. Por lo que, mejora las condiciones higiénicas y sanitarias de la zona en la que se implemente.

Los productos de la biodigestión son dos: el biogás y el digerido. Este último cobra especial importancia porque puede sustituir total o parcial de fertilizantes inorgánicos que se utilizan en la producción agropecuaria.

“Depende mucho de la escala los materiales a utilizar, pero generalmente hay que contar con una cámara de carga de los residuos, el digestor propiamente dicho, un lugar donde se pueda almacenar el digerido, agitación, calefacción y un sistema de bombeo”, agregó Huerga.

Los trabajadores de la agricultura familiar demandan propuestas “adecuadas a sus necesidades, sostenible técnicamente y económicamente, el acceso a financiamiento y capacitación”, comentó Butti.

Desde la plataforma del Instituto Nacional de Educación Tecnológica se brindan talleres, cursos y seminarios para productores, docentes y público interesado de todo el país.

Experiencias en el territorio

En la cartilla técnica para la construcción de un biodigestor se muestran las etapas de construcción de un modelo de biodigestor a pequeña escala. “Lo que se propone es contar una experiencia concreta sobre un biodigestor construido de manera participativa, y brindar los elementos, herramientas y conceptos a tener en cuenta, para quienes pretendan iniciar un proyecto de estas características”, resaltó Huerga. Una de las experiencias se llevó a cabo en la Escuela Rural Nº 6253 “José de San Martín” de Runciman, Santa Fe. La práctica en territorio, que contempló la participación activa de diferentes actores locales, se concretó en un biodigestor que procesa hasta 20 kilogramos de residuos al día y genera hasta 1000 litros diarios de biogás.

Se usan para la cocción de alimentos, talleres de panificados, calentar la leche de terneros, producir chacinados, esterilizar frascos, producir dulces y conservas, entre otras experiencias que sirven de aprendizaje a los estudiantes. Para Malvina Sanino, directora de la escuela “la experiencia tiene un carácter educativo, interdisciplinar y de relación con el entorno que permite potenciar la enseñanza de energía y al cuidado del medio ambiente”.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal