A poco más de un año de que el Gobierno Nacional aprobara la reglamentación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable (27.642), comienzan a observarse en las tiendas y grandes supermercados, productos con el sello distintivo que establece la reglamentación.
El pasado 16 de febrero venció la prórroga que habían solicitado los fabricantes de alimentos para adecuar sus envases a los requerimientos de la Ley de etiquetado frontal. De esta manera, en sus productos se deben colocar octógonos que informen sobre el contenido de nutrientes críticos y valor energético superiores a los niveles establecidos en la ley. Así, el exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías debe ser comunicado de forma precisa y clara al frente del envase.
Melisa Manzur, nutricionista MP: 3183 afirmó que hay mucha sorpresa ante ciertos productos que se venden como snacks salados y contienen exceso de azúcares o comidas dulces (entre ellas para niños), que contienen entre tres o cuatro sellos, entre ellos el exceso de grasas saturadas.
En ese marco, Manzur planteó que la Ley de Etiquetado Frontal marcó una división en los consumidores. “Los que aman la información y al mismo tiempo les sorprende y a los que les molesta. De hecho hay una ola que critica esta nueva herramienta que insta a las empresas a modificar sus listados de ingredientes y poder quitar algunos de esos ingredientes que se ven reflejados en los sellos”, explicó la profesional de la salud.
Sobre los sellos en los productos, Manzur remarcó que al consumir los alimentos que más sellos contengan, trae aparajadas consecuencias negativas para la salud como enfermedades crónicas no transmisibles (obesidad, diabetes, hipertensión).
“Hay un grupo de gente que ya sabe que el producto contiene ingredientes que pueden ser perjudiciales para la salud y nos les gusta que los sellos estén en el packaging. Pero creo que tenemos que estar más alertas y que de a poco la nueva reglamentación del sello nos modifique la forma que tenemos de comer y de elegir los alimentos que estamos ingiriendo” analizó.
Volver a la alimentación saludable
En este punto, la profesional de la salud nutricional estableció la necesidad de regresar a la alimentación del tipo saludable “real”, dijo, “aquellos que no necesitan paquetes ni envoltorios y que nos presentan ninguno de estos sellos”, haciendo referencia a las frutas y verduras en su estado natural, carne, huevo y legumbres.
“Tenemos que volver a lo que consumían nuestros antepasados con una alimentación más básica y sencilla. Tratar de salir de la cultura zombie de ir al súper y buscar lo más fácil para poder obtener un alimento o una preparación alimentaria de hecho”, reflexionó.
La nutricionista relató, en relación a las consultas que le transfieren sus pacientes, es que cada vez más se busca escapar de la cocina. “Ya sea porque tenemos menos tiempo para cocinar u organizar la compra. También porque estamos con lo ojos tapados y no podemos ver la realidad que es la consecuencia que esto trae a la larga”, dijo.
Variedad de propuestas
La nutricionista destacó que la industria enmascaró durante muchos años los ingredientes de los productos. “Es una buena metodología ya que nadie se ponía a leer el dorso. Es real que productos como el yogur que recomendamos infinidad de veces los nutricionistas como algo saludable, se ha convertido en un monstruo ultraprocesado que lo que menos tiene son bondades”, explicó.
En esa misma línea, Manzur se refirió a la cantidad de aditivos que contienen los productos que hacen que el alimento se pueda extender más en el tiempo y ejemplificó.
“Por ejemplo, cuando cortamos queso cremoso con un cuchillo, a caso no cuesta sacar del utensilio el restante que quedó, tengo que usar una esponja de acero para sacarlo”, dijo y analizó: “Yo pienso, si me demoro en limpiar el cuchillo y tengo que cepillarlo y hacer una fricción para sacar el restante, ¿cómo hace mi organismo para eliminarlo y que no quede adherido a la pared intestinal?. Eso me lleva a plantear qué estamos comiendo y que estoy incorporando en mi organismo”, reflexionó la profesional médica, que al mismo tiempo destacó que bajo un asesoramiento médico es necesario consumir proteínas y vitaminas que otorgan los lácteos, como así también el calcio.
¿Se cumple en Villa María la Ley del etiquetado frontal?
Sobre el cumplimiento real de la Ley, la nutricionista sostuvo que en la ciudad ya se observa en gran medida los productos con el sello característico y advirtió que muchas empresas que produjeron un sobre stock de productos y de esa manera pudieron evadir el etiquetado, pero en su gran medida, ya muchas comenzaron a lanzar los productos, con diferentes estrategias para evadir el contenido real.
“Hay una mayor cobertura de alimentos que ya presentan los sellos pero es un mínimo porcentaje. Hay muchos que faltan en góndola y muchos que quedaron con un packaging anterior que no se sabe si fue a propósito o no”, opinó.
“Estamos en abril y todavía no hay una rotación de productos, todavía seguimos viendo alimentos que no contienen el sello o realmente se consume menos y no aparece en las góndolas”, agregó la profesional.
Consideró nuevamente que hay una presencia pero mínima sobre la aplicación del sello. “Hay algo que me llamó la atención, un postrecito para niñeces que también lo consumen adultos, que indica que no tiene sellos. Pero al analizar la información nutricional podés observar que los azúcares están desdoblados, entonces evaden por completo la Ley de etiquetado frontal” , manifestó con disgusto la profesional de la salud.
Insistió en que es necesario estar atentos a los datos nutricionales de los productores “todos los azúcares están desdoblados y tal vez suman un porcentaje del 50%en un solo alimento”, dijo Manzur.
Del mismo modo, insta a dudar de todos los alimentos y observar con atención. “Que no tenga el sello no quiere decir que sea saludable”, culminó.
“Hay que reeducar el paladar de las personas”
“Creo que la Ley de etiquetado se plantea dos cosas, alertar a la población el consumo de alimentos que antes quizás se pensaban saludables y no lo son”, manifestó, “por otro lado, alertar a las empresas que disminuye el consumo de un producto y las mismas modifiquen la composición nutricional para que vuelvan a ingresar a las familias, como una reducción de azúcares y reeducar el paladar de las personas”, dijo Melisa Manzur.

