Deportes | expectativa | finalistas | problema

Una verdadera fiesta, con todo el color y el calor de un torneo histórico

Bombos, banderas, cornetas, cánticos y un gran clima de final futbolera. Los padres y allegados de cada equipo le pusieron su sello a la última noche del Mundialito de la ciudad. El predio de Alumni y un cierre a todo ritmo

No faltó nada. Los equipos finalistas dejaron su marca a pesar del resultado.

Desde muy temprano las tribunas del predio Mauro Rosales del Club Atlético Alumni se fueron vistiendo de diversos colores. Banderas en los alambrados, ruido de redoblante, canciones, papel picado, serpentina, globos y una expectativa enorme por lo que iba a pasar algunas horas más tarde con cada una de las categorías.

Mamá, papá, hermanos, abuelos, tíos y hasta vecinos de los jugadores se acercaron a ver la final.

Con un marco espectacular que fue creciendo a medida que pasaban las horas a las 19 , comenzó la acción y las emociones fuertes.

El reconocido campeonato cerró su edición 21 y no fue una más. Sino que fue volver a la acción y a disputar partidos, luego de que se suspendió la del año pasado.

En esta ocasión, diferente a otras oportunidades, contó con menor participación de equipos de otras temporadas, pero la vigencia y formato continuó atrayendo a los equipos locales, regionales, provinciales y también de otros puntos del país como Jujuy, Santa Fe y Buenos Aires.

La organización fue un éxito y no tuvo ningún problema en cada una de las noches de goles, alegrías y tristezas.

“Siempre sigo a mi nieto, lo acompaño y al él le gusta que esté en cada uno de los partidos”, comentó una abuela emocionada, antes de un partido de El Porvenir en la cancha de baby.

“Es muy lindo acompañar a los chicos, somos una familia, todos apoyamos y estamos presentes para que sientan que no están solos”, cuenta una mamá de un jugador de Alumni.

“Es la primera vez que venimos a Villa María, llegó la invitación, hablé con los padres de los chicos y acá estamos. Fue un torneo bárbaro, nos han tratado de la mejor manera, nos encantó la ciudad. Los padres de los jugadores también han quedado muy conformes. De ahora en más, dejamos la puerta abierta con Villa María porque nos sentimos muy bien en todos los aspectos”, afirmó Gustavo Ríos, director técnico de Toritos de Monte Grande, Provincia de Buenos Aires.

El torneo, que ha visto pasar a chicos que hoy alimentan equipos de lugares impensados, con el tiempo se ha hecho una referencia entre los clubes más grandes del país, tal es así, que suele haber agentes o emisarios para descubrir talentos.

ea9e16e7-c6a1-452e-92e4-93fcad1d529d.jpg

Hernán Llano y Gonzalo Magurno, trabajan en Newell´s Old Boys de Rosario y estuvieron presentes en la última jornada para ver jugadores que se destaquen. “Siempre Villa María saca muy buenos jugadores, la referencia es Mauro Rosales, pero también ha salido de esta ciudad y pasó por Newell´s, Enzo Barrenechea, hoy jugador de la Juventus de Italia”, resaltó Magurno.

El Mundialito llegó a su fin, en un contexto diferente al de otros años pero con la misma mística de siempre.

Más de dos décadas no son una casualidad, y el paso del tiempo le ha dado la jerarquía que goza por estos días.

8360aaa2-24ed-48a1-9c9e-0491ea704d54.jpg

Lo que se lee ahora