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Despidió y se fue: Riva renunció como interventor

Tras dejar cesantes a 70 trabajadores en la Fábrica Militar, y unos 500 en las otras tres plantas y en sede central, el funcionario nacional dejó el cargo. Ya asumió Ricardo Casal
 
La gestión de Luis Riva como interventor de Fabricaciones Militares duró apenas un año y dos meses. Tiempo suficiente para despedir 70 trabajadores en Villa María y otros 500 en las tres plantas restantes y en sede administrativa de Capital Federal.

Asumió el 3 de agosto de 2017 cuando reemplazó a Héctor Lostri, el primer interventor en la era Macri. Ahora, deja el cargo luego de concretar el cierre de Fanazul y dejar cesantes más de 500 trabajadores entre Villa María, Río Tercero, Azul, Fray Luis Beltrán y sede central.

Riva es un ingeniero industrial graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Antes de llegar a Fabricaciones Militares se desempeñó como CEO de la empresa Impsa durante 12 años y pasó más de dos décadas al frente de Managers SA.

El Decreto 862/2018, publicado ayer por el Gobierno nacional, da cuenta que Riva había renunciado el martes 24 de julio, es decir, casi un mes antes de concretarse los 42 despidos de agosto en Villa María. En efecto, no se entiende la defensa pública de esta medida que formuló en diferentes medios cuando su suerte ya estaba echada.

En el mismo decreto se designa a otro ingeniero, Ricardo Casal, como interventor, y Fernando Speranza, como subinterventor. El gremio estatal ATE apuntó en reiteradas oportunidades contra estos tres funcionarios (Riva, Casal y Speranza) como los responsables del “vaciamiento” del complejo Fabricaciones Militares.

En el decreto no se especifica los motivos de la renuncia, solo se anuncia y se acepta. Riva llegó al Ministerio de Defensa de la mano de Oscar Aguad y se retira bajo la misma conducción.

Semanas atrás había señalado que no habría más reducción de personal en el corto plazo “porque pensamos que hay que expandirse trabajando y generando nuevos negocios y nueva actividad”. También había criticado la presencia de militantes de La Cámpora en el organismo, declaración que fue muy cuestionada por los gremios.

Ahora, su paso por Fabricaciones Militares quedará marcado por el cierre de Fanazul, el despido de 500 operarios y la baja en la producción. El sindicato reclamó su renuncia, pero también pidió un cambio de políticas para el sector, que hoy parecen estar lejos de concretarse. En diciembre vencen casi todos los contratos y crece la incertidumbre por el futuro inmediato.



Martín Alanis.  Redacción Puntal Villa María

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