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Falleció Eduardo Martín, un dirigente que le dio su corazón al "fortinero"

El viernes compartió con los dirigentes de la Liga un almuerzo. La mejor despedida para un trabajador

Ayer nos dejó a los 73 años un obrero del fútbol, un dirigente que valía la pena, que primero fue hincha, luego ayudante, más tarde apasionado dirigente reglamentarista, y siempre futbolero de ley.

Eduardo Martín era una persona frontal, capaz, amigo de los amigos y enemigos de los que escapan a las reglas. Policía de profesión, pero con un corazón grande y una humildad que lo acompañó toda su vida. Familiero a más no poder.

El remis le dio más calle de la que tenía, más amigos, y dio su vida por sus hijos, por “los míos” que le regalaron nietos, y por su Alumni.

Cuando el “fortinero” necesitaba algo, allí estaba Eduardo. Es que el “Gordo” Martín no iba a renunciar nunca, estuviera quien estuviera en la presidencia, a su amor por el “fortinero”. Nunca se fue, ni se irá.

Por eso fue importante en tiempos de las participaciones en la ACF, pero más valioso cuando volvió a la Liga, y requería de su espíritu conciliador y sencillo para entrar en ese Consejo Directivo que estaba “minado” para varios.

Lo que para algunos era imposible, para Martín fue de rápida adaptación, porque se abrió paso en ese campo “minado” con el corazón que le latía fuerte cuando el “albirrojo” salía a la cancha, pero también cuando había que entender las razones reglamentarias.

Nadie como él para consensuar, para abrir el paraguas antes que lloviera, para ver lo que otros veían más tarde. Porque leer reglamentos y cumplirlos era su deber, y el saber no ocupa lugar.

Una cosa es saber, y otra ser un sabio como Eduardo Martín, que pronto pasó por la secretaría administrativa hasta ocupar la Secretaría General de la Liga.

Si decidió no escalar hasta la presidencia, fue porque no era su perfil, y tampoco podía sacrificar su sentimiento por Alumni, una prioridad que postergaba a la Liga.

Sin embargo, el último almuerzo de Eduardo fue con los delegados del Consejo Directivo de la Liga, porque allí era Don Martín. Fue el 1 de Mayo, Día del Trabajador. Eso fue en el fútbol, un trabajador incansable, que dio su corazón por Alumni. ¡Gracias por tanto Gordo!