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Villamariense investiga cómo afectan los intestinos a la salud cardíaca

Lo hace en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, donde está radicado hace más de 20 años. En la UNVM, Federico Rey disertó sobre las conexiones del microbioma intestinal y las enfermedades cardiometabólicas

Federico Rey, un villamariense radicado en Estados Unidos desde hace 20 años, coordina un equipo de investigación cuyo estudio tiene como objetivo “entender cómo las variaciones en el microbioma intestinal modulan los efectos de la dieta y la susceptibilidad del huésped a la enfermedad cardiometabólica”. Para abordarlo, analizan los microorganismos que viven en los intestinos y cómo afectan la salud desde un enfoque de las enfermedades cardiovasculares.

Esta semana ofreció una conferencia para estudiantes y docentes de la carrera de Medicina que se dicta en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). 

En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA aseguró que la dieta y el estado nutricional “se encuentran entre los determinantes modificables más importantes de la salud humana”. 

-¿Qué son los microbiomas? 

-Los microbiomas son colecciones de microorganismos que habitan un ecosistema, específicamente yo estudio el microbioma intestinal y cómo afecta la salud cardíaca. 

-¿Cómo se forman estas comunidades?

-A partir de que nacemos estos microorganismos nos empiezan a colonizar. Las células humanas no pueden degradar y absorber nutrientes de los alimentos, para eso necesitamos de los microorganismos en los intestinos que generan metabolitos que podemos absorber. Convivimos con 100 trillones de microorganismos que, si bien no son patógenos entre sí y están separados del resto de los órganos por la barrera intestinal, producen toxinas que nos pueden dañar si se degrada la barrera intestinal o no funciona de la manera que tiene que funcionar. Si eso sucede, fragmentos de los organismos que están en los intestinos ingresan en la circulación y empiezan a estar más cerca de células del sistema inmune que puede sobreactivarlo y causar inflamación. 

-¿Cuáles son las enfermedades que pueden asociarse a esa situación?

-Muchas de las enfermedades crónicas, como obesidad, diabetes y arteriosclerosis tienen un alto componente inflamatorio. Son enfermedades que están asociadas a dietas altas en grasa y bajas en fibras que causan daños en la microbiota y degradan la barrera intestinal. Así nos pueden afectar negativamente los microorganismos.

-¿Qué beneficios puede tener una buena dieta?

-Si uno tiene una dieta alta en fibras o carbohidratos simples, no llegan a los intestinos y por lo tanto no alimentan a las bacterias intestinales. Muchos son beneficiosos para modificar los genes en el corazón o en el hígado, pero no todas las fibras tienen el mismo efecto en las personas. Puede que en algunos casos tenga efectos positivos y en otros negativos. Estamos empezando a entender qué lo determina y un factor importante es el medioambiente donde se crece. La microbioma es más parecida a la de personas que vivieron en el mismo entorno. Hay factores relacionados con las dietas de esos años que determinan la trayectoria de la microbioma. 

-¿Qué tipo de estudios realizaron?

-En los estudios de laboratorio observamos si los cambios en los microbiomas contribuyen al desarrollo de la enfermedad o si se ven por diferencias en dietas. Son muchos los factores que los modifican. Para nuestros estudios lo que hacemos es observar aspectos biológicos. 

-¿Por ejemplo?

-En los últimos años analizamos microbiomas de hermanos y sus parejas. Son personas de alrededor de 70 años que tuvieron un mismo ambiente en común cuando niños y ahora están separados hace más de 30 años. En ese estudio vimos que los microbiomas se parecen entre hermanos, pero son más parecidos a los de las parejas. Además, esa similitud es mayor en las parejas que se llevan bien y tienen mejor relación entre ellos. De este estudio participaron sociólogos que analizaron la información respecto a las relaciones de las parejas y aquellas que tenían mayor relación compartían más microorganismos, tanto por el contacto entre ellos como por el contacto con microorganismos ambientales en común que lo colonizan.

-¿Eso significa que no son meramente razones genéticas?

-En el laboratorio estudiamos si la genética altera quién te coloniz
a. Si bien hay una señal en cuanto a que la genética determina la composición de la microbioma, vemos que las exposiciones ambientales son más importantes. La genética va a llevar a ser colonizado por microorganismos a los que estuviste expuesto. Por eso que pensamos que el componente más importante es el ambiente, pero hay microorganismos en los que vemos que determinados genotipos son importantes para que los microorganismos colonicen o no.   

-¿Qué cambios aportaron con estos estudios?

-El estudio de microbiomas ha cambiado en nuestra visión de la salud. El hecho de pensar que el componente genético era el principal y vemos que, si bien es importante, hay un microbioma muy importante para el desarrollo de estas enfermedades. Por otro lado, genera entusiasmo pensar que se puede cambiar el microbioma, si bien no se saben los límites que se pueden reemplazar por uno más sano sí sabemos que con intervenciones como el cambio de dieta a largo plazo puede modificarlo.  

-¿Cómo?

-Las culturas occidentales hemos cambiado las dietas en los últimos cien años que modificaron y afectaron nuestros microbiomas. No sólo eso, son dietas con las cuales no evolucionamos y nuestros organismos no están preparados para recibir. Los cambios en los hábitos alimenticios están causando un incremento en estas enfermedades que no se ven en las mismas proporciones en las poblaciones no occidentales. Hay un estudio reciente en el que estudian a personas que emigran a Estados Unidos y en término de meses los microbiomas cambian y se parecen a los del lugar adonde viven. Es decir, que estas personas al cabo de algunas generaciones tienen la misma tasa de obesidad que los estadounidenses. Hay cambios en la alimentación que afectan el microbioma y contribuyen al desarrollo de estas enfermedades crónicas porque no cumplen las mismas funciones y tienen consecuencias negativas.

-Están determinadas también por aspectos culturales. 

-Las prácticas culturales alteran el equilibrio que teníamos con nuestros microbios y afecta el sistema cardiometabólico y el comportamiento de la conexión cerebro-intestinal.



Rodrigo Duarte.  Redacción Puntal Villa María

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