Espectáculos Fernando Samalea | Achiras | Charly García

Fernando Samalea, en moto en Achiras, "como un gitano intergaláctico o caballero medieval futurista"

El enorme baterista argentino llegó a "La linda del sur cordobés" en el marco de su gira por el país para dar "Charlas informales".

Cuando se habla de Fernando Samalea, es nombrar a uno de los bateristas más importantes de las últimas décadas del rock argentino, por haber sido parte de las bandas de Charly García y Gustavo Cerati. Pero también fue parte de los Kuriaky, La Portuaria, tocó con Sabina y una lista larguísima. También bandoneonista, ha editado discos solistas, libros y ha sido parte de interesantísimos proyectos de las músicas más diversas.

Con el artista achirero-riocuartense-porteño Ordy de Juarez como anfitrión, estuvo el domingo pasado en Achiras en el marco de su gira por el país para dar "Charlas informales".

De todo eso y mucho más hablamos con Sama, como se lo conoce en el ambiente:

-¿Cuándo y cómo se te ocurrió recorrer el país en moto para dar tus "Charlas informales"?

-Tuve la ¨clarividencia¨ hace cinco años, y me pareció lo suficientemente poética como para llevarla a cabo: vagar aferrado al manubrio y atravesar la naturaleza explícita, al modo de un carromato circense yendo de poblado en poblado. Aunque, en verdad, el proyecto siempre fue poco pretensioso. Su premisa, que sea gratuito, hacer lo mío ad honorem y que me traslade en ¨La Idílica¨. Como un gitano intergaláctico o caballero medieval futurista...O algo así.

-¿Y por qué decidiste hacerlo en este desconcierto de locura eterna que es la pandemia?

-Quizá, justamente, para recuperar ese espíritu de carretera, luego de tanta introspección forzada. Me ayudó recordar el vuelo de los poetas Beats, tipo Kerouac o Ginsberg, salvando distancias. Con recaudos y protocolos, pude hacer bastantes charlas en cinco provincias. Lo gracioso es que me pone en situaciones antagónicas: por un lado, la soledad total de la ruta, desafiando vientos o cambios climáticos, y por otro el jolgorio de llegar e involucrarme en la intensidad de cada encuentro, jam o visita a escuelitas de música humildes. Es un ejercicio íntimo y a la vez muy social y humanístico.

-¿Por qué llamaste "La Idílica" a tu moto de alta cilindrada BMW 650?

-Por la fuerza que tienen los idilios, donde todo ocurre fantásticamente. La Idílica añora un estado de gracia permanente y se nutre de algo 100 % ideal, en plan hedonista o sibarita. ¡Al menos en mi imaginación!

-En general ¿cómo se dan las charlas?

-Siempre son distintas, ya que dependen de quienes asistan. La mayoría viene por el rock, curioso sobre tal show de Charly, grabación de Cerati, Fabi, la Lizarazu, Joaquín Sabina o los Illya Kuryaki, pero luego terminan contando vivencias propias. Entienden el carácter informal, lejos del modo ¨conferencia¨ o ¨charla didáctica¨. No vengo a dar lecciones de nada, sino a hablar de igual a igual, como amantes de la música. Yo nunca dejé ni dejaré de ser público, y aprendo un montón.

-¿Cómo conociste a Ordy de Juarez, tu anfitrión en Achiras?

-A través de otra artista llamada Jaz Pimentel, que Ordy produjo. Lo encontré personalísimo, tuvimos buenas charlas y sé que compartiremos más a futuro. Me mostró el Achiras profundo, de riendas de caballos, tierra, campañas patrióticas y mística folklórica.

-En Achiras acaban de presentar el avant premiere del videoclip "Todos los caballos negros", del proyecto "Zainito Mal Domao" de Ordy. ¿Qué te motivó a sumarte a la propuesta?

-Mi admiración a su temple y empuje, identificándome con el deseo de generar proyectos, al límite de lo posible. Solemos hablar del andaluz Federico García Lorca, del poeta Horacio Ferrer, de la psicomagia de Jodorowsky y del grupo A-Tirador Láser que integré en los noventa y él escuchaba de niño. A los dos nos conmueve lo épico de ciertas películas o novelas, las causas nobles, epopeyas y aventuras. Sus videos son magistrales, al estilo Neo Gauchesco o Neo Castizo. Como plus, Ordy me regaló la autobiografía del danés Andreas Madsen, con sus aventuras en la Patagonia de principios del siglo XX. Realmente glorioso.

samalea achiras

-¿Cómo fue la experiencia vivida en Achiras y qué me podés decir del Cinema Fantastic y de ¨El Dragón¨, el arcaico bus temático de grandes dimensiones que restaurará Guillermo Suñé?

-Agradezco haber conocido a Guillermo. Es de otro mundo, un artista del grabado que trasciende el plano real, como el arte del vitral que practica. Sensorial al extremo, cálido, generoso, metafísicamente argentino y con gran sentido del humor. Parece salido de las páginas de un buen libro. Y la historia del bus-dragón es un impulso moderno emparentado al surrealismo o lo mitológico. Su Taller del Arroyo y la finca La Peperina entraron en mi corazón, con el leituotiv de ¨Cinema Paradiso¨ de fondo. Con Ordy estamos craneando ideas para cuando la pandemia lo permita y él podrá sumarse a parte de mi próxima gira de charlas. Pondremos a Achiras como punto inaugural y de cierre, viajando juntos hacia Río Cuarto o San Luis, por ejemplo, incluyendo shows y artistas de todo tipo. ¡Por supuesto, nos moveríamos en El Dragón conducido por Suñé!

-¿Qué sentiste al ver la escultura de León Gieco, ahí mismo donde compuso "La colina de la vida"?

-También, una embriaguez inmensa, hurgando en la estela del propio León. Lo imaginé allí mismo, a sus jóvenes veintitrés, soñando esa melodía directa al inconsciente popular.

-Siendo achirero por familia no puede dejar de preguntarte ¿qué te pareció "La linda del sur cordobés?

-¡Fascinante! Quisiera pasar muchas más temporadas allí. Compartir con músicos como ¨El Cochino¨ Marcos Meroni fue genial, entre rock, blues o zambas. Se sumaron Sebi Ladú, Franco Quiroga y Gusti Cresut, y ¨Pancuca¨ Gutiérrez nos deleitó con canciones de Robertito Roldán. Mientras, corría el vino y el asado, hablábamos ante la fachada del Cinema Fantastic, veíamos ¨Juan Moreira¨ de Leonardo Favio en la pantalla y el bus Dragón asentía silencioso desde un costado. Dadaísmo total e inolvidable.

-¿Cuáles fueron las sensaciones al visitar el Museo del Che en Alta Gracia?

-Fue cumplir un sueño. Soy un gran admirador del pensamiento de Ernesto Guevara, en especial del de cuando era un médico veinteañero desconocido, recorriendo confines de Sudamérica. El atardecer en el patio trasero de Villa Nydia me dejó feliz, tras un ida y vuelta relindo con la veintena que se acercó a aportar experiencias.

Sobre Achiras: ¡Fascinante! Quisiera pasar muchas más temporadas allí. Compartir con músicos como ¨El Cochino¨ Marcos Meroni fue genial, entre rock, blues o zambas. Se sumaron Sebi Ladú, Franco Quiroga y Gusti Cresut, y ¨Pancuca¨ Gutiérrez nos deleitó con canciones de Robertito Roldán. Mientras, corría el vino y el asado, hablábamos ante la fachada del Cinema Fantastic, veíamos ¨Juan Moreira¨ de Leonardo Favio en la pantalla y el bus Dragón asentía silencioso desde un costado. Dadaísmo total e inolvidable.

-Leí tu libro "Mientras otros duermen". Primero me encantó el título, después me pareció interesantísimo no sólo por todo lo que contás sino también por la manera de escribir simple y directa y, por último, me divertí muchísimo. ¿La escritura es también una forma de expresión artística para vos?

-Obviamente. Tiene un efecto sanador y es psicológicamente recomendable, una forma de ordenar y transmutar lo vivido, novelándolo.

-Además de baterista sos un gran bandoneonista. ¿Cómo conviven en vos los dos instrumentistas?

-Mmm, no creo ser virtuoso en ningún caso. Pero intento un decir personal, al menos. La batería sería el pulso vital de halo Sioux, primitivo o profundo, y el fueye nos permite esa embriaguez melódica y armónica inigualable.

-Sos un artista inquieto, no hay dudas. ¿No podés parar nunca, verdad?

-No lo veo tan así. Soy bastante vago, propenso al "ocio creativo". Me encanta salir, escribir o leer en cafés, no hacer nada más que observar gente o fantasear lo que sea, vibrando en calma. Creo que los días son largos y se puede hacer mucho si se los aprovecha. Hay tiempo de sobra, incluso para parar.

-Contame algo del libro de fotografías amateurs que estás preparando...

-Es un apéndice visual de la trilogía autobiográfica de libros. Obvio que no me considero profesional, ni mucho menos "dueño" de esas imágenes. Pero, dado los artistas involucrados y el contexto irrepetible, cobran un carácter testimonial tremendo.

Elegí alrededor de 130 en blanco y negro o color, que saqué entre 1990 y 2010 en tiempos de "Horno para calentar los mares", "Chaco" y "Ninja Mental" con Illya Kuryaki & The Valderramas, "La Hija de la Lágrima" y el "Unplugged" de Charly García, "Ahí vamos" y "Fuerza natural" de Gustavo Cerati o zapadas en clubes, camarines, etc.

-¿Cómo la pasaste en cuarentena y cómo te sentís en pandemia?

-Bien de salud y fuerte hasta hoy aunque, como todos, medio ¨tigre encerrado¨. Pero eso no es nada en relación a las penas u horrores que padecieron tantas personas en el mundo, así que no podría frivolizar al respecto ni quejarme. Solo habrá que prevenir y ayudar a quienes lo necesiten.

Psicomonarquico

-¿Escuchás bandas nuevas, cuáles?

-Claro, los jóvenes deben dictar las normas. Me encantan Bandalos Chinos, Usted Señálemelo, Michelle Bliman, Marian Pellegrino o esos proyectos experimentales ligados a Ordy, como Concrealia y la Pimentel. De afuera, James Blake, Louis Cole, Genevieve Artadi, Billie Eilish, Knower, Chiquita Magic, Rosalía y muchos más.

-¿Cómo te llevás con el streaming, solés ver arte en ese formato?

-No demasiado. Aunque ¨Paranoia Pop¨ (el Musical de Bandalos Chinos), me pareció una genialidad, una fábula sonora/cinematográfica que mueve una fibra especial.

-Como músico, ¿cómo imaginás el futuro pos pandemia?

-Supongo que se olvidará este trance horrible, como tantos otros males planetarios, llámense guerras, genocidios o pestes. Ojalá que termine rápido. Quizá no se hablará mucho del coronavirus dentro de cuatro o cinco años. Solemos olvidar pronto, me parece.

-Dicen que, ante las crisis, mucha gente suele refugiarse en la cultura. ¿Creés que en esta oportunidad será así?

-En momentos complejos pueden surgir creaciones poderosas, obvio. Espero que esta locura de lugar a obras que ni podríamos imaginar hoy, de tan novedosas.

Ordy de Juarez

-¿Cómo nace tu unión artística con Samalea y cómo fue la experiencia de grabar junto a unos de los mejores bateristas argentinos?

-Naturalmente. A veces se dice que el ser artista tiene que ver con conservar la creatividad y la capacidad de asombro que se tiene de niño. De chico en Achiras, con palos hacíamos espadas, y una cueva de piedra era un castillo. Y cuando encontrás otro pibe que te sigue el juego y con su imaginación lo hace todo más divertido, se forja una alianza. Y en el arte creo que se da con la misma dinámica. Samalea tiene la humildad de los grandes que no llevan a todos lados sus títulos de nobleza, con lo cual simplemente nos divertimos creando.

Sobre la estatua de León Gieco en Achiras: "Una embriaguez inmensa, hurgando en la estela del propio León. Lo imaginé allí mismo, a sus jóvenes veintitrés, soñando esa melodía directa al inconsciente popular".

-¿Cómo surgió de invitarlo a Achiras y cómo resultó la experiencia?

-Yo estaba en Achiras terminando mi disco, y él con su gira en moto, me avisó que me venía a visitar. Imaginé la forma de hacer de su visita algo grandilocuente y le propuse a Guillermo Suñé ayudarlo a restaurar el Dragón a contrarreloj para armar un Festival en el Cinema Fantastic, y que puedan disfrutarlo también los músicos jóvenes de Achiras. ¡Hace un mes la idea parecía un delirio!, pero justo antes de proyectar el video que estrenamos, me nació decir que para montar un evento así, se necesitan dos personas más que a tu delirio le digan "¡Sí, dale!", y esas dos personas fueron primero Samalea y después Suñé!