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“La gringa” de Santa Fe, calor peñero para el arranque

“La Sole” cantó pasadas las 22.30 y entregó todo el repertorio de una artista que en Villa María juega de local. Antes abrió el villamariense Fabricio Rodríguez. Para la trasnoche quedaba Alejandro Lerner y Ricardo Montaner, el más ovacionado en la previa

El calor, la humedad y la amenaza de tormenta de la primera noche no fue impedimento para que el Festival Internacional de Peñas 2019 tuviera su puntapié inicial. Miles de improvisados abanicos se agitaban en busca de un aire que no aparecía por ningún lado. Y Soledad, “la gringa” de Santa Fe, como se hace llamar ahora a partir de su nuevo disco, le puso más calor peñero pasadas las 22.30 cuando subió al escenario Hernán Figueroa Reyes, la primera gran artista de la velada de viernes.

La Sole apareció con un festivo rojo furioso como el calor ambiental, con el tema “La gringa” para abrir su show de la misma forma que lo hizo en otros escenarios durante el verano.

Siguió con “Todos somos pueblo”, junto a Natalia y el villamariense Pablo Cordero. “¿Cómo están?”, preguntó, “no me van a decir que tienen calor”, ironizó. 

Allí mismo pidió que “revoleen lo que encuentren” y prometió chacareras y zambas. Y hasta se quejó de algún problema de sonido tras una queja del sector VIP. “¡Qué problema siempre!”, dijo, a modo de broma, pero en serio.

Durante más de una hora cantó clásicos como “El Bahiano” o “El tren del cielo”. Al cierre de esta edición aun restaban subir Alejandro Lerner, que antes brindó una conferencia (ver página 10) y Ricardo Montaner, el más ovacionado por la gente en la previa.

Si bien el Anfiteatro tuvo muchos claros en el inicio, al final se pobló un poco más. Estuvo más que claro que no todos pagaron la entrada, sino que hubo muchas “de gentileza” .

Apertura y Fabricio

Al momento de la apertura, cuando el reloj marcaba las 21.07, el Anfiteatro lucía muy despoblado, apenas el 40% de la capacidad, tal vez menos. Ya se había dicho que la respuesta del público en las boleterías había sido bajo, y se confirmó. De hecho, la poca ocupación le dio pie al histórico maestro de ceremonia, Migue Borsatto, de hacer una introducción atípica, donde el foco de la retórica estuvo puesto en la crisis económica y no tanto en el inicio mayor de la fiesta.

Recordó que la previa estuvo plagada de “sacrificios y especulaciones”. Y agregó: “Ante la adversidad hay que ingeniársela más y construir un desafío mayor. Villa María es capaz de traer música internacional pese a escollos de todo tipo”.

Borsatto rememoró a los fundadores, en especial a “Tito” Suárez, que “nunca la tuvieron fácil”. Y remató: “Cuando la crisis más afecta, nos ponemos más fuertes. La fiesta está en marcha y la vamos hacer digna” (sic).

La orquesta estable, que sumó más voces, entregó el sonido característico de la apertura y el escenario se llenó de fuego y las plateas de papelitos. Oficialmente se abría la edición 52 pese a una previa con los ganadores de los certámenes de la Agrupación Folklórica y Los Soñadores.

Uno de los animadores de la noche, Cacho Buenaventura, saltó a escena junto a Borsatto y fue el encargado de presentar a Fabricio Rodríguez, el primer número de la velada 2019.

El artista local lució camisa y pantalón negro, con zapatillas rojas y la guitarra colgada en su cuerpo. Inició con un clásico, “Eterno amor” y a lo largo de 45 minutos repasó éxitos de su carrera como “Un beso y una flor” o “Un día a la vez”, tema del disco que continúa presentado en todo el país. Tocó la intro del himno nacional, que lo interpretó con la armónica, su marca registrada. Y cerró con el clásico chamamecero “Puerto Tirol” y el inolvidable cuarteto de Rodrigo “Amor Clasificado”, para levanta al público de las gradas. 

Mientras tanto, a esa hora, en la Televisión Pública, Soledad y Alejandro Lerner hacían entrevistas exclusivas. Las conferencias de prensa comenzaron pasadas las 22. A esa altura el calor no se soportaba en ningún sector y la advertencia de alerta meteorológica solo quedó en eso. 

El conductor local Leo Roganti tuvo su debut en el escenario y le tocó presentar a cada una de las 20 reinas nacionales que se llegaron a la ciudad. Para la trasnoche solo quedaba la elección de las nuevas soberanas. Las finalistas eran 9. pasó la primera noche, que se venga la segunda.



Martín Alanis.  Redacción Puntal Villa María

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