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Dos títulos que marcan la Liga

Mario Requena siempre generó polémica, pero es indiscutible.

Más allá de su legado, dejará dos hitos puntuales en nuestra Liga que serán recordadas eternamente. En 1972 dirigió al mismo tiempo a dos equipos y ambos se encontraron en la final.

En 1994, como DT de River Plate, enfrentó en otra final a Rivadavia, que era dirigido por su hijo.

Difícilmente en el mundo exista un precedente con dos equipos llegando a una final con el mismo DT. “Dirigía a Unión Central y veníamos de salir segundos. Ese año me llaman de Colón y me proponen que en los dos días libres que tenía, los dirigiera. Eran dos zonas. Unión entrenaba 3 días por semana y ganó su zona. Colón entrenaba martes y jueves, y ganó la suya. Llegaron a la final. Yo dirigí a Unión Central y ganó 4-2 la final”.

La “Batalla de los Requena” se registró entre River Plate y Rivadavia. “Íntimamente rogaba que ganara mi hijo, pero no podía traicionar a mis dirigidos de River Plate. Yo trabajaba con ‘Pato’ Bernadó, Pablo lo hacía con Amadeo Perosi. Los 4 trabajábamos juntos. Yo con ‘Pato’ trabajábamos en la cocina, y ellos en el living, incluso en la final”.

“Le ganamos 2-1 en el partido de ida. Recuerdo que escuché que ellos iban a hacer un video motivacional con los padres de los jugadores. No estaban acostumbrados a eso en Villa María. Empatamos y fuimos campeones. Habíamos jugado 5 amistosos y ellos nos habían ganado los 5. Se nos dio”, dijo.

Se arrepiente de “no poder terminar la mayoría de los ciclos que comencé. Terminé pocos ciclos, porque no es fácil que respeten tus ideales los dirigentes. Por ejemplo me gustaría haber seguido en Central Argentino, cuando me fue a buscar el doctor Menoyo. Me fui porque llevé al ‘Chiqui’ Arias, y dos dirigentes me dijeron que no les gustaba ese jugador. Me fui. Y al año siguiente salieron campeones (1971), y ganaron 3 divisiones de inferiores, pero les dije que pensando y actuando así pasarían 50 años sin salir campeones. Ese fue su último título”.

“Estudié con D’amico, y me cago a pedos una vez. Al terminar su práctica me preguntó qué me había parecido. Le dije: ‘Bien’. Me dijo: ‘Qué les enseñé’. No supe contestarle. Me explicó que “si vas a una práctica es para aprender. Si es necesario vení al lado mío, pero aprendé’. Eso es lo que debemos transmitir los técnicos: aprender”.

Explicó que “con Griguol hacía lo mismo. Iba a aprender a sus prácticas, y a nivel enseñanza, era un profesor. Es tan simple, que no genera con su forma de hablar una expectativa superior, pero trabaja y enseña en campo”.

Destacó que “Griguol es como un maestro de secundaria. Habla simple para que lo entiendan y enseña. Bielsa es un profesor universitario. Habla como un léxico de un nivel superior, y le entienden a la hora de la práctica. El otro gran maestro que tuve fue Zubeldía, que era muy capaz, pero Argentino Geronazzo era su compañero y fue un bocho. Escribieron en los 60 todo lo que se aplica hoy en el fútbol. Hay que leer”.

Destaca que “con él nos escribíamos cartas. Me contó que no dirigió la final con River Plate porque un dirigente les gritó pongan huevos. Renunció, pero ese Chacarita que formó fue campeón en 1969”.

Explica que “con Bielsa hablo como amigo. Hace 32 años nos conocimos. Es una relación amistosa no futbolística. Tengo el gran gusto de ser su amigo, pero no me gusta hablar de él para figurar”.

“Es un bocho. Guardiola y Zidane lo consultan, y acá Horacio Pagani lo critica. Creo que es el indicado para liderar un proyecto renovador en el fútbol argentino. Como León Najnudel en el básquetbol, Marcelo es el indicado para que el fútbol argentino dé un salto de calidad, y aproveche íntegramente el talento que hay en el país. Hay muy buenos jugadores y DT en el interior, que están desaprovechados”. Explica que “a los 82 años estoy pensando en mejorar el fútbol. Mirá si estaré enfermo”.

Remarca que “cuando fuimos campeones con River Plate, rescaté 4 jugadores de la AFUCO. No cobraban un peso, y hay para escribir un libro lo que sucedió allí. Yo volví porque me había ido de River Plate a Tucumán. Dirigí gratis. No había ni una bombita de 45 para entrenar en el club”.

“El curso de DT enseña teóricamente, pero después tenés que aprender en cancha. No por recibirte podés educar. Si no tenés condiciones para enseñar, quizás puedas tenerlas para que le enseñes a los pibes, o ser un buen ayudante de campo. Pero acá hacen el curso, pagan la cuota y creen que son DT para dirigir en Primera. Hay que empezar de abajo, ver muchas prácticas de buenos DT de elite para aprender. Y después ver qué se puede implementar acá”.