El nivel del déficit fiscal de la Argentina traba un acuerdo con el Fondo Monetario
En momentos en que un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es clave para el gobierno argentino, la incertidumbre sigue siendo el término que mejor define a las negociaciones.
Así, está pendiente desde hace algunos días el viaje de los funcionarios del Ministerio de Economía a Washington. “Van cuando se cierre todo, a escribir el informe técnico del acuerdo que después deberá aprobar el board”, repiten cerca del ministro y candidato Sergio Massa. El viaje que habían confirmado para el martes altas fuentes del Palacio de Hacienda no se concretó. Nadie lo termina de confirmar: el viceministro Gabriel Rubinstein, el jefe de Asesores Leonardo Madcur y el vice del Banco Central, Lisandro Cleri, podrían subirse en las próxima horas al avión.
La negociación es ardua desde hace varias jornadas e implica muchas aristas, pero la que resta definir, aseguran en Economía, tiene que ver con la cifra de déficit fiscal. “Si se define lo fiscal, viajan hoy”, aseguran. Y repiten una frase que suele decir Massa en las reuniones con su equipo: “No quiero que nadie viaje y estén allá de rehenes, en plena discusión. Vamos cuando todo lo importante esté cerrado”.
Ayer a la tarde, Massa se reunió con Rubinstein y Cleri. También con los secretarios José Ignacio de Mendiguren (Industria) y Matías Tombolini (Comercio). Hablaron del Fondo. No hubo confirmaciones de viajes en los pasillos de Economía. “Tenemos pasaje abierto”, dijeron. Además, Massa, De Mendiguren y Tombolini mantuvieron en encuentro con una delegación de Japón, uno de los países más duros dentro del directorio del FMI. Hablaron de un acuerdo con el Mercosur y de la posibilidad de bajar aranceles de importaciones. El ministro puso el tema del acuerdo pendiente sobre la mesa y pidió apoyo. Rubinstein, en tanto, se reunió con representantes de empresas de Estados Unidos en el país: se habló de la coyuntura, del momento crítico de las reservas y, claro, también del FMI.
Batalla clave
La tensión con el organismo es fuerte y “la disputa no es por los desembolsos, es por lo fiscal”, aseveran fuentes oficiales.
Según pudo saber Infobae, el FMI busca que el año cierre con un ajuste de 1,5 puntos del PBI. “Massa está plantado en 1,9 puntos. Eso es lo que está en discusión, de eso se seguirá hablando”, dijeron ayer en Economía.
Así, el monto de los desembolsos –o el desembolso– estaría definido. La primera idea de Massa es que los US$ 10.000 millones que restaban desembolsar este año llegaran todos juntos, en junio. Algo que, obviamente, no pasó. Luego se habló de que serán US$ 6.000 millones. Nada definido, al menos no que haya trascendido. “La disputa no es por los desembolsos”, repiten cerca del ministro. ¿Será que ese es un tema resuelto? Además queda por resolver si hay más pedidos por parte del organismos para cerrar un acuerdo. Si bien es tema siempre resistido por Massa, la idea de una devaluación brusca es algo con lo que suelen insistir los técnicos del FMI cada vez que se negocian concesiones similares a las que pide Argentina.
Según la casa de bolsa TPCG, el pago de bonos dolarizados y la posibilidad de enfrentar los vencimientos con el propio organismo a fin de mes con recursos propios podría dejar al Banco Central con solo US$ 1.000 millones en agosto para controlar la brecha cambiaria. El Gobierno precisa llegar a un acuerdo para mantener el poder de intervención en el mercado cambiario. De acuerdo con este análisis, si no llega el desembolso del organismo antes de fin de mes, al Banco Central solo le quedarían disponibles US$ 1.000 millones en agosto para seguir controlando el tipo de cambio y que no se dispare la brecha cambiaria. Según la casa de bolsa, la situación de las reservas es límite.