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Un veredicto que le dijo adiós al “reperfilamiento”

 
El Fondo Monetario Internacional envió una señal a los acreedores de la Argentina, que, tras la declaración del organismo de que la deuda no es sostenible, parece descartar de plano que habrá reperfilamiento o una "solución a la uruguaya" y, por el contrario, que habrá una reestructuración con mayúsculas.

"Con este comunicado se desterró la idea del reperfilamiento o una solución a la uruguaya para los acreedores", planteó a Télam Héctor Torres, que fue director de la Argentina ante el FMI en dos oportunidades en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.

El dato no es menor y ubica al país mejor posicionado para encarar la negociación de la deuda con los acreedores y con el propio FMI, que, hace tan sólo ocho meses, antes de las Paso de agosto, había considerado que la deuda era sostenible con alta probabilidad.

El resultado de la misión del FMI que concluyó el 19 de febrero abrió un camino para que el Fondo inicie un proceso interno para poder acelerar la negociación de un programa con la Argentina.

El staff del organismo elevará un informe a la directora gerente, Kristalina Georgieva, que se reunió ayer con el ministro de Economía, Martín Guzmán, en la cumbre del G20 en Riad, Arabia Saudita.

En efecto, con el informe oficial del Fondo bajo el brazo, Guzmán tendrá un mayor margen para requerir cierta cooperación de parte del gobierno de Estados Unidos -en el encuentro previsto en Riad con el secretario del Tesoro, Steven Mnunchin- en la búsqueda de un nuevo programa con el FMI, y en la negociación con los acreedores.

Además, las declaraciones del Fondo provocaron un cambio de postura en los acreedores, a juzgar por las últimas expresiones a medios internacionales y locales de Hans Humes, negociador de la deuda argentina (y de Grecia, entre otros) a través del fondo Greylock y tenedor de bonos actuales del país.

"No veo razón para un default duro" y "confío en el instinto del presidente Alberto Fernández, de la vicepresidenta Cristina Kirchner y del ministro Guzmán", dijo Humes luego de que se conoció el comunicado del Fondo.

Respecto de la forma que tendrá el acuerdo con el Fondo, Torres consideró que “es factible teóricamente que haya un nuevo programa con el FMI que prevea pagos, o sea créditos, que más o menos se calcen con los pagos que hay que hacer”, para no disponer de fondos propios durante tres o cuatro años, acorde con las estimaciones de déficit primario hasta el 2023 planteadas por Guzmán en el Congreso.

Al respecto, existen tres posibilidades: un nuevo programa tradicional stand by, que provoque que “en el mejor de los casos, no haya pagos netos al Fondo", dijo Torres, y así la Argentina no disponga de fondos propios para repagar la deuda con el FMI hasta dentro de tres o cuatro años.

Otra posibilidad es un acuerdo de Facilidades Extendidas, con el que la Argentina podría obtener fondos y volver a pagarlos dentro de 10 años, pero que históricamente tuvo fuertes condicionalidades de reformas estructurales.

"Este tipo de acuerdo es técnicamente posible para el Fondo, pero más difícil de digerir para la Argentina", apuntó a Télam un miembro del staff del FMI, quien señaló al director argentino Sergio Chodos como el artífice de la sintonía en el lenguaje del comunicado del Fondo con la postura argentina.

Torres observa que hay chances para una tercera posibilidad. "No descarto que el Gobierno entre en razones y le pida al FMI reactivar el stand by firmado por (Mauricio) Macri hasta que se acuerde un nuevo programa; igual va a necesitar una buena dosis de suerte y apoyo del Tesoro", expresó.

En este contexto, y en el marco de las reformas de la arquitectura financiera internacional, el Fondo reconoció que "está revisando sus recomendaciones de políticas", aunque aún no está claro si la Argentina podrá beneficiarse de dichos cambios.

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