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“En principio, las grandes obras de la ciudad están garantizadas”

“Hablamos con el gobernador y está garantizada su ejecución”, resaltó Gill acerca de los proyectos ya comenzados.

Luego de que el presidente Mauricio Macri firmara el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) eliminando el comúnmente conocido “fondo sojero”, el primer impacto fue la reacción de los intendentes, quienes ven en gran medida afectadas sus finanzas. Para muchos jefes comunales, principalmente aquellos de poblaciones pequeñas, son los únicos recursos disponibles para sostener la obra pública, que tras la resolución se detendrá.

Y saben que paralizar una obra genera un impacto que va más allá de la concreción o no del proyecto inicial. Atenta directamente contra la economía de la localidad y las fuentes laborales.

Conocida la decisión, el intendente Martín Gill fue uno de los primeros en manifestarse en contra del DNU, que impedirá a la ciudad de disponer entre 1,3 y 1,5 millón de pesos mensuales. Este jueves, el mandatario convocó a una reunión de Gabinete para organizar cómo será el esquema de trabajo del Municipio de acá hasta fin de año, en un contexto “muy complejo”, según indicó en diálogo con los medios tras el acto por un nuevo aniversario del fallecimiento de José de San Martín.

El jefe comunal detalló que en el pasado reciente se dieron dos componentes en lo que es el movimiento de la administración pública de todos los municipios, por un lado la reducción de la coparticipación, que fue en el orden del 40 por ciento de quincena a quincena, y por otro la decisión de retener la totalidad de los fondos de la soja en contra de lo que está dispuesto por ley, a partir de un DNU, retirando el 30 por ciento coparticipable, dejándolo en las arcas del gobierno central y quitándoselo a las arcas de las provincias y municipios”.

Claramente ambos sucesos representan “una quita de ingresos” que no estaba prevista en el presupuesto. Sobre la reunión mantenida con su equipo de gobierno, explicó que apuntó a “comentar el contexto, poder hacer el análisis por área, fijar prioridades, que básicamente son el cuidado del trabajo, los servicios esenciales de salud, educación, los que se transfieren en la obra pública, no sólo la que está en marcha sino las que estamos por iniciar”.

Entendió que de ahora en más se trabajará teniendo “criterios de austeridad”, a los fines de “mejorar la eficiencia del cobro, y estar permanentemente en alerta frente a otras situaciones que se viven en el país y la ciudad, como es el caso de Fabricaciones Militares -la entrevista fue realizada antes de conocer el listado de 42 despedidos-, y de otras realidades. Sin abandonar una mesa de diálogo social, estar atentos, ser muy prudentes”. 

Gill admitió que existe “una situación muy difícil en este semestre y por lo tanto revisamos las acciones en los próximos 5 meses, procurando que la ciudad siga creciendo, se siga consolidando, y no sufran perjuicio los sectores más vulnerables”.

Postergar lo que no es esencial

De la charla con sus funcionarios se resolvió que “aquellas cosas que se puedan postergar porque no resultan esenciales, se postergarán unos meses para su implementación; vamos a hacer una revisión secretaría por secretaría, entre Jefatura de Gabinete, Economía, para determinar el marco”, dijo, e insistió en que se trabajará con prudencia por el “proceso inflacionario y la baja en los ingresos”, haciendo hincapié en la necesidad de “garantizar los servicios esenciales del trabajo, salud, educación”.

Consultado sobre el impacto que tendrá la disminución de recursos en la obra pública local, aclaró que hoy “es una de las herramientas que dinamiza la economía en la ciudad”, y trazó un paralelo con lo que ocurre en otras localidades: “en muchos municipios no sólo los ingresos son menores sino que la coparticipación representa el 80  o 90 por ciento de los ingresos, en el nuestro el 35 por ciento porque tenemos un Municipio con un nivel de ingresos importante a partir de su propia recaudación. Sin embargo, el proceso inflacionario está golpeando de una manera muy considerable aquellos bienes esenciales, equipos, obra pública, alimentos, remedios”.

Y reconoció que “en principio, las cinco grandes obras importantes están garantizadas; hablamos con el gobernador y está garantizada su ejecución”; y aclaró que lo que puede suceder, no en estas sino en otras, realizar una programación diferente. “Si antes iban a tardar 5 meses, ahora podrá tardar 7. Procuraremos que la obra no se detenga; estamos por iniciar procesos licitatorios en materia de pavimentación, la obra de gas en 7 barrios para llegar al ciento por ciento de la ciudad, y otras que iniciamos en distintos sectores”, indicó.

Priorizar la cobertura social

En la entrevista repitió en reiteradas ocasiones la palabra austeridad, e incluso planteó el objetivo de ir corrigiendo “en pequeñas obras o intervenciones que pueden ser postergadas para otro momento aún cuando pueden resultar necesarias para que podamos poner toda nuestra atención en aquellas cuestiones prioritarias, la cobertura social y en aquella que dinamiza la economía para que el trabajo no se vea resentido”.

Semanas atrás, el intendente Gill firmó junto a otros 350 intendentes el Acuerdo Federal con la Provincia, que inyectará recursos a los municipios. Al respecto, Gill entendió que esa decisión se adelantó y contrastó con la resolución de esta semana de Nación: “El Gobierno -provincial- se adelantó a la situación y permitió diseñar herramientas para auxiliar el impulso de la obra pública. Si eso hoy estaría resentido, sería mucho más perjudicial. La Provincia hizo un enorme esfuerzo para transformar los créditos en subsidios para devolver aquello que se hubiera descontado, fundamentalmente el Fondo de Desarrollo Urbano, y crear un Fondo Anticrisis que nos va a permitir a los Municipios poder enfrentar situaciones complejas con previsibilidad”.

Daniel Brusa.  Redacción Puntal Villa María.

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