Claudio Andrada juega como vive, y a sus notables condiciones técnicas en el fútbol les agregó la capacidad de transmitir sensaciones y puntos de vista reflexivos, que son reconocidos a través del tiempo por sus excompañeros.
Buen jugador, buena persona, líder positivo sin una personalidad arrolladora, sino sumando desde los silencios y desde el consejo sano. Se puede ser fanático del “jogo bonito” adentro de un campo de juego, y también afuera.
Recuerda que “la primera vez que pisé una cancha de baby fútbol, Jorge Alamo me llamó y me preguntó: ‘¿Cuál es su gracia?’. Yo no entendía qué me quería preguntar hasta que me hicieron entender que me preguntaba mi nombre. Sonrío y me dijo: ‘A partir de ahora, acá serás Pelé’. Nunca más me llamaron por mi nombre”.
“Pelé” siempre sostiene que “el mayor problema en el fútbol son los egos. Me hago cargo, porque mi carrera pudo ser diferente si hubiese aceptado en Belgrano los consejos de ‘Pucho’ Arraigada cuando me dijo que yo podía ser un gran 8, y me llevó a ver a ‘Capé’ Sarría en Instituto para que me diera cuenta que un ‘10’ no siempre debe ser enganche. Me dijo que él había puesto a ‘Diablo’ Monserrat en ese lugar, y que tenía condiciones para demostrar lo que sabía por derecha. Yo fui terco”.
Insistió en que “era ‘10’, y no quería jugar por derecha. Terminé siendo un media punta más que un enganche, pero dejé pasar esa gran oportunidad, porque ‘Pucho’ Arraigada me llevó a entrenar con la primera de Belgrano. Jugué en la local, y en tercera de AFA, pero no debuté en el equipo de Belgrano de primera. Miguel Batalla me hizo saber cuando asumió que todo lo que edificás durante años, en una práctica se puede desmoronar. Me borró después de tanto esfuerzo”.
Andrada insistió en que “en ese Belgrano había muchos jugadores de Villa María, como Franco Amaya. Yo sostengo que me faltó saber escuchar y carácter para llegar. Franco jugaba siempre al 100% y llegó merecidamente”.
Destacó que “en ese Belgrano también estaba Federico Ferrer. Es un placer haber jugado con él y con Marcelo Santoni, que llegaron y fueron dos cracks. El equipo de Alumni campeón local y provincial en 2001 era extraordinario”.
Reconoce que “todos cuentan las ganadas, y pero siempre son más las perdidas que las ganadas. Desde que me inicié en el fútbol escucho hablar de ‘ser ganador’. Ni Maradona ganó más de lo que perdió. Yo fui campeón en 4 fabulosos equipos, porque tuve tremendos compañeros: Alumni, Colón, Atlético Ticino y Argentino hubiesen sido campeón igual. Fueron 4 equipos de lujo, en los que fue un placer poder ser parte”.
Agregó que “otros equipos que integré fueron tan buenos como esos, pero no fueron campeones. Entonces, como perdí más finales de las que gané, yo soy un perdedor. Desde aquella final que perdí por penales ante Playosa con Yrigoyen, cuando volví de Belgrano y me llevó ‘Chacho’ Peñaloza en 2000, debiera considerarme un perdedor. Después gané 4 en la Liga, y un Provincial, pero perdí varias dolorosas, como la de Colón ante Rivadavia, o la de Alumni con Candelaria, o la de Argentino en el Kempes ante Jorge Ross”.
“No todo es ganar en el fútbol. Estamos equivocados”, aseguró.
Las razones del fútbol
Lo primero que Andrada menciona de la actualidad es que “la pandemia me permitió pasar más tiempo con mi novia Sofía. Ella me hizo ver otra realidad que no es la que yo viví siempre en el fútbol”.
Cansado de gambetear el casamiento, insistió en que “descubrí otras amistades, otros ambientes. Ahora volvió la Libertadores y me pareció raro volver a ver fútbol en esta situación. Me gustó escapar un poco a los caminos del fútbol, que son los que siempre recorrí”.
Aclaró que “extraño jugar en el torneo comercial, y también dirigir. Lo último fue en All Boys”.
Ofertas no le faltaron pero “descansar es necesario. Como DT yo arranqué en Española, y fue una etapa hermosa. Después en Argentino sentí me faltó experiencia a la hora de tomar decisiones más fuertes, pero fue otro lindo momento dirigir a ese equipo”.
Apuntó que “el jugador es el que decide, el DT es la cabeza de un grupo, conduce, pero no define en una cancha. Es más desgastante”.
Remarcó que “jugué en AFUCO con un grupo joven. Ir a patear con los chicos los sábados y comer un asadito es una buena terapia”.
Explicó que “por eso no me afectó tanto alejarme del fútbol. No me molestó conocer a otra gente en esta pandemia. Tampoco me dio igual, porque me prendí a ver Leeds - Liverpool y me volvió a atrapar. Ahora Santos - Olimpia y también me gustó verlo. Ver las canchas sin público es feo, pero es el jugador la figura del fútbol, y mientras exista el jugador, ponemos dos arcos en la calle, una pelota, y habrá fútbol siempre”.
El consejero del fútbol
Manifiesta “Pelé” que “los hinchas son apasionados por su club, pero no comparto cuando se creen dueños de los jugadores, cuando se enojan cuando un jugador cambia de club. No es así”.
Indicó que “el jugador es el que hace grande a un club de fútbol. No gana el club, gana el jugador que representa a un club. Lo ponen allá arriba, y después no es justo que un hincha crea que el club debe ser dueño de un jugador, y decidir que no se puede ir. Los hinchas de Belgrano se enojaron con Matías Suárez porque se fue a River Plate. Yo soy de Belgrano, pero no comparto que el hincha se enoje porque el jugador tuvo una oportunidad única de crecer en su profesión”.
Andrada dijo que “siempre me gustará el fútbol, pero te va llenando de ego, y crece rápido la soberbia. Todos los que te rodean te hacen creer un Dios, y se instala la frase: ‘Yo soy un ganador’. ¿Cuánto hace que Argentina no gana un Mundial? Pero escucho a los jugadores decir: ‘Yo soy ganador’. Y somos competitivos, pero basta de eso de decir ‘somos ganadores’. Hay que enterrarlo desde el baby fútbol, porque vamos criando a los pibes con ese ego y ese discurso de ‘soy ganador’, que no es verdad”.
Agregó que “¿quién cuenta las perdidas? Todos contamos las ganadas. Ese camino es el que lleva a que antes de un Mundial todos creemos que vamos a ganar, y hace de 1986 que no ganamos un Mundial”.
Sostuvo que “está instalado desde las bases, y es difícil. Nos cuesta aceptar que estamos lejos de ganarle a los europeos en un Mundial de Clubes. Barcelona lo goleó y le hizo precio al River Plate de Gallardo. No somos los mejores”.
En cuanto al orden local dijo: “Es mentira que los jugadores de la Liga no pueden jugar los torneos superiores porque no están a la altura. Está instalada esa mentira. Si le pagan lo mismo que al que traen como refuerzo, podrá demostrarse que se puede armar un equipo con los ‘Lana’ Díaz, los Ayrton Páez y tantos buenos jugadores que hay en la Liga Villamariense”.
Destaca “Pelé” que “mil veces escuché decir y hasta dije: ‘yo te hice ganar tal título’. Mentiras. Yo gané con cuatro equipazos: Alumni, Atl. Ticino, Colón y Argentino. Todo el tiempo estamos con el ‘yo’ adelante, y cuando metemos una copita, nos creemos intocables, y el fútbol continúa”.
Rescata de “un libro de Valdano, cuando se pregunta: ‘Si a la gente no le interesa el juego, ¿por qué paga una entrada?’. Cuando la gente llena la cancha para ver una final, sabe que habrá un ganador y un perdedor. Mucha gente a la que sólo le interesó ir por el resultado final, dice ‘qué partido malo’. ¿Si no le interesa el juego, para qué fue a ver esa final? Si sólo importa ganar. Hay mucha intoxicación dando vuelta. Para mí fue un placer ver al Leeds United jugarle de igual a igual a una potencia como Liverpool. Se debe retirar feliz Marcelo Bielsa más allá del resultado. Por eso no dirige en Argentina, donde lo discuten aún”.
Agrega que “lo más importante es la convicción. No me nace pedirle a un jugador que le pegue para arriba. No le sirve a nadie eso”.

