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"Me avergüenza"

Reconoció que "golpear a un árbitro fue una mancha. Fue un segundo, pero me arrepiento"

Sin que se lo pregunten, Juan Bianchi dijo que “aún me avergüenza haberle pegado a un árbitro (Marco Romera). Fue una mancha en mi carrera, y les digo a los chicos que me equivoqué”.

Agregó que “no hay ningún justificativo para agredir a nadie en una cancha. Así como es un segundo pegar una patada descalificadora, en ese partido en Las Perdices se me puso la mente en blanco un segundo, me perdí, y lo que hice fue grave. Pagué con una larga suspensión, pero me equivoqué feo, y me avergüenza. Casi dejo el fútbol”.

Insistió en que “cuando yo era chico, cuando me retaban, bajaba la cabeza y aprendía. No siempre me aconsejaron, y por eso intento aconsejar a los más chicos. Cuento lo que hice bien y lo que hice mal. Si Páez o Bertola te dicen algo, son jóvenes, pero tienen muchos partidos en primera. No me tienen que escuchar porque soy viejo, sino porque quiero ayudarlos”.

Destacó que “no quiere decir que tengan que hacer lo que quieran los viejos, que tenemos que llevar el peso, y hacernos cargo de rendir en la cancha para no tapar a los chicos. Eso es ser un buen líder”.

Señaló que “me tocó dirigir a los pibes, y me encantó. La clase 2006 salió campeona y le hicimos un par de cambios de puestos que fue clave en la Liga 25 de Mayo. Nunca jugué al baby fútbol. No me parece que el Baby de Villa María sea mejor por ser tan competitivo”.

Igualmente mencionó que “como experiencia es bueno jugar contra mejores equipos, pero salir llorando de una cancha no sirve”.

Acotó que “me veo como DT, pero no como dirigente. Felicito a Marcelo Becchero y Julio Fantino con su gente. Saben dirigir. Me gustaría ser DT, pero no sirvo como dirigente. Soy muy cascarrabia”.

Señaló que “mis hermanos Marcelo y Carlos marcaron mi camino en esta pasión. Mi señora Micaela me bancó siempre, es de fierro, y a mis hijas Clara y Martina les quité mucho tiempo, pero me acompañan y les gusta mucho el fútbol”.