Es directo. Becchero puede chocar por frontal, pero dice lo que siente. “Para lo único que me sirvió ser campeón como jugador y ahora como dirigente es para darme cuenta de que el jugador no entiende ni el 15% por ciento el esfuerzo que hace un dirigente para que te pongas la camiseta el domingo y salgas a la cancha”.
Remarcó que “no es una crítica al jugador, porque en Ticino tengo la suerte de que en este plantel la mayoría es del club, y por cercanía o amistad, uno puede transmitir y ellos darse cuenta de la cantidad de horas de trabajo que te lleva y en diferentes momentos del día”.
“Ser jugador es una cosa. Estar del otro lado del mostrador, como dirigente, es otra. Siempre les digo que los dirigentes llegamos tarde a un montón de cosas que ellos te piden o necesitan. Somos 4 o 5 y tenemos 40 jugadores entre Primera y Reserva. A veces uno necesita una cosa y es diferente a la que necesita el otro. Surge algo como una lesión y uno no vive del fútbol, tiene su trabajo y su familia. A eso sumale 5 categorías más de inferiores y las 5 de infantiles”.
“Como institución, no das abasto. Por suerte, los chicos de Ticino lo pueden ver, porque somos gente del pueblo, pero en mi etapa de jugador veía a los dirigentes de una forma y ahora me doy cuenta de que es muy diferente la realidad”.
“En un pueblo para armar un presupuesto de fútbol necesitás colaboración externa. De lo contrario la campaña es deficitaria”, deja en claro Marcelo Becchero.
Indicó que “ese aporte externo incluye la Municipalidad, la Cooperativa y una empresa como Lorenzati y Ruetsch. Después, llegar a la final te permite no tener deudas y alguna ganancia para arrancar el año siguiente reutilizando como nos ocurrió. Con esto te quiero decir, que los números te cierran si hay aporte externo en el fútbol, porque por más económico que sea el presupuesto, si no se dan los resultados el acompañamiento de la gente no es el mismo, las recaudaciones son menores y los sponsors no te apoyan”.
Insistió en que “los pueblos tienen la ventaja de que las municipalidades o empresas te aportan mano de obra. Por ejemplo, cortar el césped, o arreglar o limpiar el predio, es aporte municipal o de la cooperativa. Son 4 hectáreas y no es un trabajo simple. Empuja”.
En cambio, sostiene que “no es fácil en los pueblos hacer las inferiores. Atlético Ticino va a presentar 5 categorías, y pudo tener las 6, pero elegimos no recargar de partidos a los chicos de cuarta, para que jueguen en Reserva o Primera. Los técnicos en los pueblos están obligados a sacarle jugo a las piedras, porque acá tienen que jugar todos. En cambio, en Villa María algunos clubes pueden elegir”.
La elección de un DT
Lograr tres títulos en un club como Germán Vicario, y alejarse, deja un espacio vacío muy grande. La dirigencia de Atlético Ticino lo reemplazó con Pablo Suárez.
“Es muy difícil elegir un DT. Más cuando se logra una identificación con una idea futbolística. Salir a buscar a alguien para seguir esa línea es más difícil. Por eso no es fácil proyectar a largo plazo. No es fácil en Villa María, que tienen a su DT en la ciudad, menos en los pueblos, que hay que buscar afuera”.
Señaló que “nos dieron muy buenas referencias de Pablo (Suárez). Venía de dirigir en Santa Eufemia, y cuando le hablamos del proyecto y la idea del club, arreglamos rápido, porque conoce de fútbol. Lo respaldó conocer el trabajo en un club de pueblo. Se adaptó rápido”.
Destacó que “del cuerpo técnico sólo continúa Laureano Romero, que es el DT de inferiores y coordina las categorías infantiles. En cambio, se alejó el profesor Sebastián Villa, quien hacía más de tres años que trabajaba en el club. Por ello, el profesor Claudio Filippa acompañará a Pablo Suárez en esta nueva etapa. El plantel es prácticamente el mismo”.

