Se fue un "Cacho" grande de fútbol
Francisco Fiandino se fue ayer de esta tierra que sembró de fútbol, cosechando todo el cariño de quienes lo conocimos, y no podemos ocultar el dolor porque se fue un “Cacho” grande de fútbol.
“El fenómeno Fiandino”, titulamos el 22 de junio de 2020 la última entrevista que le realizamos. Se definió como “un correcaminos”, que sólo detenía su marcha en el lugar y en el momento que fuera cuando extrañaba. Entonces, desde donde estuviera, volvía a Las Perdices con Rosita, su amada esposa y madre de sus 4 hijos: Juan Marcelo, con quien se habrá estrechado en un interminable abrazo de gol en el cielo, Romina, Nicolás y María del Sol.
Tenía 79 años. Sólo su fiel compañera comprenderá lo que hizo, y pasó por esa mente brillante. Era tan divertido como polémico, frontal, y no le gustaban los grises.
Era tan fiel a sus convicciones como los 11 perros que lo acompañaban, que muchas veces fueron más de 20. “Son mis amigos. No son un equipo, porque nunca le diría perro a un jugador de fútbol, que es lo más sagrado que tiene este bendito deporte, criatura de Dios. Una vez escuché que un DT renunció y criticó a sus jugadores porque no lograba resultados”.
Agregó que “yo era su ayudante de campo, y les dije a los dirigentes que yo no me iba, que bancaba a morir a ese grupo. Era un viernes, y el domingo le quitamos el invicto de 1 año y medio a Real Arroyo Seco en su cancha. Nos salvamos del descenso en San Luis con Estudiantes de Río Cuarto en 2005”.
Fiandino era muy carismático, y generalmente había que optar: lo tomabas, o lo dejabas.
La última entrevista, promediando junio, duró 6 horas. Amaba hablar de fútbol, era un placer escucharlo. Dijo: “Esto no es una cuarentena, es una prisión domiciliaria”, de la que su espíritu aventurero no resistiría demasiado.
Una neumonía detuvo su corazón futbolero, pero su huella quedó marcada a fuego en el fútbol de Villa María, donde jugó en Colón, y como DT fue campeón con San Lorenzo de Las Perdices en 1984 (único título en la historia del “santo”), y dirigió con éxito a Rivadavia de Arroyo Cabral en el torneo Argentino “B” 1996, y a los Seleccionados Juveniles junto a Luis Chavarría, un gran amigo. Se despidió dirigiendo a Atlético Ticino y a sus infantiles.
Como jugador brilló en Independiente de Trelew, donde jugó un torneo Nacional, convirtiendo el gol del penal que le otorgó el pasaporte en 1972. Fue muy reconocido en la Liga de Río IV, por lo realizado como jugador en Independiente de General Cabrera, en Atenas y en la Selección; y como DT por los títulos logrados en Acción Juvenil de General Deheza.
También fue campeón como DT en Estados Unidos, en Bell de Bell Ville, y el subcampeonato con la Sub-19 de Córdoba en los juegos Femeninos Binacionales en Chile.
El fútbol es el mismo de siempre
“Dicen que soy un entrenador polémico, porque cuando hay gente que quiere aprovecharse del fútbol desvirtuándolo, hay que desenmascararla”, sostuvo.
Lo primero que defendía Fiandino era que “puedo comprobar y lucho para que todos sepan que el fútbol no cambió, es el mismo de siempre. Se modificaron algunas reglas, y el hombre es más veloz, pero son los verseros como Caruso Lombardi los que dicen que cambió. El que sabe de fútbol no se come el verso de que te hicieron un gol al minuto y te cambió todo. ¡Si tenés 89’ más para demostrar lo que planificaste! No doy un paso para ir a una charla del profesor Salorio, al que echaron de la Selección Argentina con un papelón”.
Iba de traje y corbata a ver a la Selección Argentina, e insistió en que “hice debutar al ‘Cholito’ Guiñazú, y dirigí en inferiores a Julio Bufarini, pero yo no los descubrí”.
Indicó que “eso de descubrir es un verso. Dicen que Cornejo fue el que descubrió a Maradona. ¡Mirá si no lo iban a descubrir a Diego!”.
Los medios de Córdoba capital le dedicaron un espacio por tratarse del DT que hizo debutar a Pablo Guiñazú a los 14 años en Acción Juvenil. “El ‘Cholito’ me invitó a su despedida, y me dijo que tenía que dirigir un equipo. Cuando llegué al estadio, me llevó con Daniel Willington y Frank Kudelka, y les dijo: ‘Cacho fue quien me hizo debutar’. Es un crack y un fenómeno de persona, me puso a la par de dos grandes en su despedida”.
Resaltó que “me comparo con los DT de elite. En Mar del Plata conocí a Carlos Bianchi en un picado en la playa. Recorté muchas cosas que dijo, porque siempre las cumplió, y siempre mantuve contacto con él. Un gran técnico”.
Apuntó que “Bielsa dijo: ‘Lo importante es la nobleza de los recursos utilizados’. Perfecto. Siempre dije que a la montaña se sube de 2 formas: en un helicóptero, subís te sacás la foto y a los 10 minutos estás abajo de nuevo; o jugándote la vida con clavo y arnés. Así elegí yo subir en el fútbol, y eso el jugador lo palpa, lo sabe, lo siente. Más allá de los recursos que tengas, hay que presentar un equipo que salga a la cancha a competir siempre”.
Remarcó que “hay DT que dicen: gané este campeonato. En el fútbol tiene que desaparecer el yo. Hay que cambiarlo por el nosotros”.
“Hace 42 años soy DT. Siempre me importó demostrar que es tan importante dirigir la primera de Estudiantes de Río Cuarto, Vélez de Oliva, Bell de Bell Ville o Rivadavia de Arroyo Cabral como las infantiles de Independiente Dolores o Atlético Ticino, donde pude seguir, pero me propuse como objetivo de cierre de mi carrera dirigir los 2 últimos años en primera división”.
Sostuvo que “con los chicos hicimos un lindo trabajo en Ticino, y logramos un título con la 2009, y un par de subcampeonatos. A esta edad tenés que mostrar vigencia, porque si perdés 3 partidos, dicen que Fiandino está viejo”.
Ese extrovertido con figura de príncipe y voz aguda, estaba lleno de vida y quería “dirigir hasta los 80 años. Retirarme después de demostrar vigencia durante los próximos 2 años en primera división”.