"Todo se fue dando en forma mágica"
Marcelo Tobares aportó sus “manos de Dios” en las 3 definiciones por penales en cuartos de final, semifinal y final para que San Lorenzo de Las Perdices se consagrara campeón. “Soñaba con consagrarme atajando un penal, pero no ganar 3 series”
Marcelo Tobares es mucho más que el arquero de San Lorenzo de Las Perdices que se consagró campeón en el Torneo Apertura 2026 de la Liga Villamariense de Fútbol.
Es que “Chaco” es el héroe de toda la fase final de play off del “santo”, y habrá que bucear muy profundo en la historia de la Liga para encontrar semejante protagonismo en las tres decisivas series de penales en forma consecutiva desde cuartos de final, semifinal e inclusive la final.
El “1” se muestra tan humilde que cuando se insiste en lo que fue capaz de conseguir en esas tres determinantes series definidas desde los 12 pasos, responde que “no soy, ni me considero un arquero penalero. Simplemente es una racha”.
Lejos de creer eso, sus compañeros afirman que “estábamos convencidos que ‘Chaco’ iba a atajar uno o dos penales, y si nosotros convertíamos todos, éramos campeones”.
A Tobares se le humedecen los jos, especialmente cuando recuerda la grave lesión en su rodilla, que le impidió atajar en Alem, equipo en el que sólo pudo disputar amistosos, y en uno de ellos se golpeó.
Quizás por ello su emoción es más que entendible. Remarcó que “todavía no lo creo. Es increíble la euforia de la gente, la alegría de todo el pueblo, y poder gritar campeón con este grupo de jugadores que vivimos en Las Perdices”.
Comentó que “la luchamos, nos metimos por la ventanita, porque hubo que ganar un montón de finales, y por suerte se nos dio el título tan ansiado para el club. Lo soñamos tantas veces, y ahora que se dio no lo puedo creer”.
No lo soñé
El portero le abrió las puertas a la gloria al “santo”, con los triunfos por penales ante Hipólito Yrigoyen en Tío Pujio en cuartos de final, luego en semifinales ante Argentino en barrio Nicolás Avellaneda, y finalmente en el duelo por la corona ante Colón en Plaza Manuel Anselmo Ocampo.
Consideró que “los compañeros se encargaron de hacer los goles para ganar o empatar partidos o series, me salvaron muchas veces, y yo también cometí errores como en el gol que nos hizo Argentino en semifinales, y ellos me respaldaron. Somos todos héroes, porque es el equipo el que salió campeón y nadie se salva solo”.
Agregó que “luchamos desde la Fase Clasificatoria. Era imposible que este equipo bajara los brazos por perder esa final de ida en nuestra cancha. Íbamos a dejar todo por esta camiseta”.
Manifestó que “fue luchar y luchar ante Colón, que es un equipo con grandes jugadores, muy intenso, y con jugadores muy veloces y desequilibrantes de mitad de cancha hacia arriba”.
Afirma que, como todo arquero, sueña con ganar un título atajando un penal, pero “nosotros sabíamos que no podíamos fallar para lograr este sueño, que cuando tuviéramos una oportunidad había que convertir como lo hizo Maxi (Tóffolo), pero sinceramente nunca pensé que fuéramos a ganar tres series consecutivas mediante la vía de los penales y nos consagraríamos campeones de esa manera después de 42 años en los que se le venía negando al club”.
La cuarta era la vencida
Destacó que “es normal que cuando vas perdiendo en estos cruces de play off, siempre pensás en que, al menos, podamos llegar al empate y llevar la serie a una definición por la vía de los penales para poder revertirla”.
Aclaró que “eso no significa que mis compañeros me tuvieran tanta fe como para pensar que si empatábamos la serie, íbamos a ganar en la definición por penales”.
Recalcó que “la gente de Las Perdices siempre alentó, en las buenas y en las malas, y siempre acompañó al equipo a todas partes”.
Confesó que “por eso San Lorenzo merecía ser campeón, por su gente, y por tantos años sin poder dar esa vuelta olímpica que se negaba por una cosa o por otra. Se lo merecía el plantel, el hincha y el pueblo”.
Recordó que “era muy frustrante recordar que habíamos jugado alguna de las 3 finales, y se habían perdido en diferentes circunstancias, y con diferentes rivales”.
Resaltó que “yo sólo había participado en una, en el año 2016. En la segunda final de ese mismo año no pude estar porque me rompí los ligamentos cruzados de la rodilla”.
Destacó que “en 2019 me había ido a jugar en otro club”.
Resalta que “parece que la cuarta era la vencida para San Lorenzo, porque todo se fue dando de manera casi mágica, desde clasificar en la última fecha, hasta ganar las tres series por penales”.
El pueblo unido, jamás será vencido
Tobares explicó que “lo mejor sin dudas es el grupo humano que se formó”.
Señala que “con estos muchachos somos todos amigos, todos convivimos como si fuéramos una familia, y muchos son hermanos o parientes, pero en la cancha somos todos hermanos que se defienden”.
Añade que “es imposible no hacerlo, porque somos todos hinchas del club, todos vivimos en el pueblo, apenas vinieron un par de jugadores de General Cabrera, que se integraron muy rápido al grupo y fueron uno más en los entrenamientos, y también en el pueblo”.
Enfatizó que “el mérito es doble, porque se siente de una manera más especial aún”.
Dijo que “la unión del plantel es increíble, y eso es fundamental para poder ganar los partidos”.
De las finales perdidas, a la ganada
Para Tobares vale aclarar que “yo soy nacido en General Deheza, pero estoy radicado en Las Perdices”.
Afirmó que “hace 7 años que formé pareja y me fui a vivir a Las Perdices. Ya me siento del pueblo, porque desde que conocí a los compañeros de este club, sentí una identificación muy grande con San Lorenzo”.
Destacó que “siempre se hablaba de aquel equipo campeón de 1984. Yo llegué por primera vez al club, y ya se hablaba de la cantidad de años que no se levantaba una copa en Las Perdices”.
Con respecto a la “década perdida” señaló que “pasaban los años, y se seguía diciendo que esas finales se perdieron. Ya hace una década de aquellas dos finales que se jugaron contra Argentino, y todos las recuerdan como las dos finales perdidas, aunque sea muy difícil poder llegar a jugar una final”.
Recordó que “ahora por suerte se hablará de las finales ganadas, y en Las Perdices se recordará a los campeones de 1984, pero también los que pudimos levantar la copa en 2026. Eso va a ser muy lindo para todos nosotros”.
Ser campeón es una sentencia penal
Comentó que “Colón tiene un gran equipo, y la verdad es que había estudiado, y también el entrenador me había advertido dónde pateaban los posibles pateadores que tenían ellos”.
Estima que “siempre se hacen machetes, y me los habían dado para que los estudie. Después hay intuición y un poco de suerte también”.
Destaca que “no te voy a mentir. En la botellita estaban anotados los probables pateadores”.
Insiste en que “algunos me cambiaron, uno (Martín Arroyo) me engaño al picarla, pero los dos que pude atajar fueron un acierto del entrenador de arqueros”.
Manifestó que “tanto Genaro Barrionuevo como Benjamín Martínez Oliva son dos grandes jugadores, le pegan muy bien a la pelota, y además de respetarlos mucho, me parece que tienen talento para patear los penales a diferentes lugares”.
Consideró que “fui a mi derecha en el primer disparo (el que ejecutó Barrionuevo), y después fui a mi izquierda en el último (cuando ejecutó Martínez Oliva)”.
Aseguró que “este título es de todos mis compañeros, de todo este grupo maravilloso”.
Indicó que “algunos se lesionaron, otros jugaron más, y otros jugaron menos, pero todos por igual tienen méritos en este campeonato que ganamos, porque el grupo fue el secreto de este equipo campeón”.
Personalmente se lo dedicó “a todo el pueblo de Las Perdices, y a todos los hinchas de San Lorenzo. Yo siempre le debo todo y se lo dedico a mi familia, a mi señora, a mis hermanos, y a todos los que siempre me apoyaron desde chico”.
Resaltó que “ojalá que se nos recuerde como los que ganamos este título que se nos negaba. Yo tuve momentos muy bajos en el club, momentos en los que cometí muchos errores. Me pude hacer fuerte de la cabeza, y entrenando y trabajando cada día, me pude tranquilizar y darme cuenta que a veces estás bien y otras mal, pero siempre hay que dar lo mejor para el equipo. Todo llega con esfuerzo”.