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Comenzó la Cumbre del G7: sonrisas de protocolo y tensiones de fondo

Los líderes de las mayores democracias industrializadas del mundo advirtieron un nuevo enfrentamiento en siete direcciones por parte de Washington.
 
Ya sea en temas de comercio o con el pedido de reintegrar a Rusia al club, Donald Trump desafió ayer a sus aliados del G7 en Canadá pero, entre sonrisas y elogios, todos intentaron dar una imagen de discusión amistosa, con anuncios de "avances" en sus negociaciones.

Los líderes de las mayores democracias industrializadas del mundo -reunidos desde ayer y parte de hoy en el pequeño pueblo de La Malbaie, en Quebec, para la cumbre del G7- advirtieron un nuevo enfrentamiento en siete direcciones desde la imposición de aranceles a las importaciones de acero y de aluminio por parte de Washington.

Antes de abordar el avión que lo llevó a Canadá, Trump instó a que el grupo vuelva a tener el formato de G8 que tenía antes de excluir a Rusia en 2014. "Deberían dejarla volver porque debemos tener a Rusia en la mesa de negociaciones", dijo.

Tras anexar la región ucraniana de Crimea, Rusia fue expulsada de ese club de naciones ricas, que se considera a sí mismo como garante del orden político y económico mundial.

La idea fue inmediatamente rechazada. "Estamos de acuerdo en que un regreso de Rusia al G7 no es posible a no ser que se hagan progresos sustanciales en relación al problema de Ucrania. Es la posición común", declaró la canciller alemana, Angela Merkel.

Ya furiosos por las posiciones del presidente estadounidense en materia de comercio, cambio climático y la cuestión de Irán, el G7 sufrió una nueva grieta en su unidad sobre las agresiones de Rusia.

Sin embargo, durante la cumbre, Trump, que cumplió estrictamente con el protocolo, participó con una sonrisa en la tradicional foto familiar, y fue visto charlando con Merkel y con el nuevo primer ministro italiano Giuseppe Conte, a quien felicitó por su "gran victoria".

Además, sentado junto al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, aseguró ante la prensa que la relación entre Estados Unidos y Canadá "nunca había sido tan buena", y previó que los siete países podrían acordar una declaración conjunta, algo que muchos diplomáticos ponían en duda.

El mismo tono positivo mantuvo durante su encuentro privado con Emmanuel Macron. "Las cosas están avanzando en este G7", dijo el presidente francés, agradeciendo que el diálogo no se haya roto.

Trump, en tanto, describió al mandatario francés como su "amigo" y prometió, misterioso, que "algo va a pasar" que será "muy positivo".

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