No fue la excepción, porque se trata de una tendencia nacional de disminución de vacunos que los productores explican exclusivamente por los vaivenes permanentes de las políticas agropecuarias y, muy especialmente, del capítulo exportador. Si bien los peores momentos que remarcan los productores se ubican en la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, cuando el exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, prohibió las exportaciones de carne vacuna “para asegurar la mesa de los argentinos”, hubo después de ese período dificultades que perduraron, como los derechos de exportación.
Lo concreto es que a nivel nacional, el rodeo pasó de 54.163.380 a 50.920.790 en el mismo período de tiempo, según las cifras oficiales difundidas por el Sistema Informático de Gestión de Sanidad Animal (Sigsa) del Senasa.
Esa cifra representa una baja del 1,36% del rodeo nacional respecto al año previo, lo que implica una pérdida de 704.000 cabezas en la comparación 2025-2024. En Córdoba, esa comparación muestra una baja muy menor, de apenas 7.244 cabezas equivalentes al 0,16% del rodeo.
El resultado del stock de terneros y terneras a nivelnacional fue de 14.405.022. Este número resulta una relación ternero25/vaca24 del 65,2%, siendo este igual al del año previo, manteniéndose superior al promedio de la serie 2007-2025 (62,3%) en lo que respecta al nivel de eficiencia reproductiva del rodeo nacional, y el segundo mejor resultado de la serie después del record histórico en cantidad total de terneros logrados en la ganadería argentina, que fue del 66,7% en 2022.
Este stock de terneros/as presenta una reducción de unas 198.000 cabezas (-1,4%) respecto al año anterior. Este resultado se explica porque estos animales provienen, en su mayoría, de nacimientos ocurridos durante el invierno de 2025, producto de los servicios sobre las vacas de la primavera del 2024, período en el cual ya se había verificado una caída del stock de vientres en igual magnitud (-1,4%).
Asimismo, al analizar los resultados por categoría en relación con el anterior cierre de stock (31/12/2024), se observa una reducción en los vientres (vacas y vaquillonas) del orden de 516.000 cabezas (-1,8%) en el país. Este comportamiento resulta esperable, dado el nivel de faena de hembras registrado en 2025. No obstante, la caída del rodeo de vientres es menor a la observada en los dos períodos previos, cuando la disminución promedió las 850.000 cabezas anuales.
En cuanto a las categorías de machos, se observa un incremento de aproximadamente 57.000 cabezas (1%). Este resultado se explica por una caída de alrededor de 120.000 novillos (-5,4%), más que compensada por el aumento de 165.000 novillitos (3,6%) y de 11.600 toritos (MEJ: 3,4%).
En cuanto a la evolución del Índice de existencias de la categoría Vaca y de las categorías Terneros/as (base 100 al inicio de la serie, 31/12/2007), se destaca el cambio de tendencia registrado a partir de 2013, con un comportamiento más favorable para los Terneros/as. “Se destaca el cruce de las tendencias que se dio a partir del 2013 a favor de los Terneros/as, manteniéndose la misma con una evolución favorable hasta la fecha en lo que respecta a la cantidad de terneros logrados por vacas registradas”, segíun destaca el informe oficial.
Este indicador muestra que, actualmente, con un menor stock de vacas que en 2007, se produce una mayor cantidad de terneros. Esto evidencia una mejora en uno de los principales indicadores de eficiencia productiva del rodeo.
Al analizar los datos por regiones, se observa que se mantiene la proporción del stock entre ellas. No obstante, se destaca una caída en la región del NEA del 3,7% (- 493.000 cabezas), explicada principalmente por una menor cantidad de terneros logrados (-191.000 cabezas), junto con una reducción del stock de vientres (-208.000 cabezas). En contraste, la región patagónica registra un incremento del 3,1% (+38.000 cabezas).
En conclusión, si bien este resultado implica una reducción del stock, se mantiene la tendencia de mejora en la relación ternero/vaca, lo que significa mayor eficiencia reproductiva. En un contexto como el actual de demanda sostenida, reflejada en los precios de la hacienda y en los márgenes económicos positivos, sumado a una ya marcada retención de animales, tanto de vientres como de categorías destinadas a faena, y considerando las restricciones propias de los tiempos biológicos de la producción bovina, es esperable que en los próximos años se consoliden resultados positivos tanto en la productividad del rodeo como en los niveles de producción de la ganadería.