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El comercio plantea revisar costos en la cadena y avanzar en las causas de los aumentos

Cerezo, de la Came y Fedecom, entendió que la iniciativa no llegará al comercio minorista. Para Jacobo, de Aerca, no es una solución que permita frenar la inflación, el gran problema

El gobierno nacional busca generar un acuerdo de precios que permita retrotraer los valores al 1 de octubre pasado y, al mismo tiempo, congelarlos hasta el último día del año para generar así una canasta de 1.650 artículos. Las negociaciones con el sector empresario e industrial las lleva adelante el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti.

De hecho, lo que plantea el funcionario es una estabilización y hasta en el último encuentro con los propios empresarios reclamó que en el presente mes hubo subas en determinados productos alimenticios y de limpieza que fueron desde el 10% al 25%.

Para el sector comercial, el acuerdo debería ser “integral” y no apuntar al congelamiento de precios de determinados productos sino más bien “revisar los costos de la cadena y buscar las causas de por qué la mercadería sube”, sostuvo Ezequiel Cerezo, titular de Fedecom y miembro del Comité Ejecutivo de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came).

Para el villamariense, tanto al empresario que produce como al que lo comercializa “lo único que se le hace es quitarle rentabilidad porque el resto de los costos variables siguen aumentando”. “Pero, además, posiblemente no veamos la cantidad de productos en las góndolas que el Gobierno necesite, al menos a ese precio”, resaltó.

En la charla con este medio, Cerezo entendió además que se generará un impacto en el comercio minorista: “Habrá un conflicto porque a ese costo se le va a tener que sumar el mayorista, con la comercialización de un nuevo actor que también tiene ganancia, entonces al minorista no le va a llegar”. Consideró que este sector “no será alcanzado con los mismos precios” y que incluso en el interior se adhiere “el costo del flete y demás”. “Si todos los costos variables siguen aumentando y vos fijás un precio al 1 de octubre, habiendo tenido un 3% de inflación mensual aproximado, no hay posibilidades de tenerlo fijo” hasta fin de año, precisó.

Si bien bregó por el éxito de la propuesta, entendió que con ella se busca conseguir efectos a corto plazo: “Pero vimos en sobradas oportunidades que este tipo de congelamientos de precios, con o sin acuerdo, han fracasado”. Abordado sobre las herramientas de control que dispone el Estado para efectivamente hacer cumplir la propuesta, Cerezo consideró que “lo que se hace es un control para que el producto esté en la góndola, con el precio sugerido, acordado o establecido. Incluso, el propio secretario dijo que esos controles se iban a hacer a través de los sindicatos y los militantes”.

“La realidad es que el acuerdo debe salir de las partes, de todos, porque una imposición no sirve y mucho menos en este contexto. El gran problema sigue siendo la inflación, que es uno de los puntos que hay que atacar. Y tiene que ser en general, porque los precios quizás son un eslabón de una cadena que hay que atacar y revisar de manera concreta, porque el foco puesto en las empresas no va a hacer detenerla”, cerró.

“No es una solución al problema de fondo”

Juan Carlos Jacobo, titular de la Asociación de Empresarios de la Región Centro Argentino, también expuso su postura. Si bien aclaró que institucionalmente el tema no fue abordado, a modo personal consideró que para sostener el congelamiento es necesario asegurar el abastecimiento: “Que estén los productos necesarios. Al principio se encuentran en las góndolas, pero con el paso del tiempo ya no están”.

Y coincidió con Cerezo en que la inflación sigue siendo el gran problema. “En función de lo que se está emitiendo monetariamente, creo que no será algo que permita frenarla. Si la solución es cuidar los precios de los alimentos, entiendo que el camino es errado. Puede ser un paliativo, pero el tema es más de fondo. Sin ser experto en economía, hay otros factores para poder controlarla”.

Citó además que se “habló poco” de cómo “bajar el gasto público; pero también de la fuerte presión impositiva y cargas laborales sobre las pymes. Cuando se depende de una materia prima, que tiene valor dólar y se ajusta hacia arriba, la ecuación se va trasladando y lamentablemente siempre el consumidor final se hace cargo de ese aumento”.

“No es una solución al problema de fondo. En Argentina venimos con un alto índice de inflación y ninguno de los gobiernos lo supo controlar, manejando la situación con el respeto que se merece. Tiene que haber un trabajo en conjunto, de acuerdos multisectoriales, sociales y políticos para alcanzar algo que nos permita controlar esto, que es una bomba de tiempo”, sentenció.