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Jofré pidió "cuidar a la familia" y no desilusionar a los jóvenes

El titular de la Diócesis lamentó que crezcan los índices de divorcios y que cada vez haya menos nacimientos. Entendió que se deben fortalecer vínculos. Sobre las juventudes planteó que percibe una desilusión impuesta por los mayores

El obispo Samuel Jofré entendió que en la actualidad la familia fue atacada “gravemente” y lamentó el crecimiento de tasas de divorcios y la caída de registros de nacimientos, por lo que sostuvo que es necesario animar a la gente para generar climas de paz y felicidad. En una extensa charla con este medio en la sede del obispado, Jofré planteó que la situación de pobreza, que es grave a nivel país, en la ciudad “no se percibe y estamos mucho mejor”.

También abordó situaciones vinculadas con la educación y calificó de “estafa” que se apruebe a alumnos “sepan o no, y eso debemos revertirlo”. Lamentó que se haya desilusionado a la juventud actual, y que muchos decidan emigrar.

“La situación de pobreza es muy seria, pero dentro de eso tenemos que agradecer a Dios que en Villa María se está mucho mejor y eso se nota, tanto en la ciudad como en la región. Generalmente en los pueblos no falta trabajo y quien quiere trabajar consigue”, destacó en un pasaje de la charla.

Interpretó que desde el punto de vista de la Iglesia hay indicadores que preocupan en algunos casos más que la pobreza, y citó el crecimiento de divorcios y que cada vez haya menos nacimientos. Entendió que se ha perdido el valor por la familia, y que a su entender “fue atacada durísimamente desde hace algunas décadas, manipulada y con roles que no se cumplen”.

También lamentó la escalada de abandono y violencia que se percibe, y citó lo ocurrido recientemente “en Villa Nueva, y que no es un hecho aislado” en alusión al homicidio de un menor a manos de su progenitora y la pareja de esta. “Existe una distorsión muy grave que termina destruyendo a la persona”, sentenció. Si bien consideró que existen “ataques hacia la familia”, en tono de mea culpa consideró “que no la defendemos adecuadamente, especialmente en estos tiempos de unidad y familia” por las celebraciones de fin de año.

Jofré se mostró a favor de animar a la gente “para que se case, y tenga hijos, y de esta manera avanzar en soluciones de problemáticas comunitarias”, e incluso dijo que “falta alegría de la vida y muchas veces se sustituye con aturdimiento”, entre las que citó desbordes e inclusos hasta las adicciones.

La desilusión de las juventudes

Históricamente los párrocos de iglesias barriales son los que perciben como pocos la realidad del sector. El contacto permanente con la gente permite tener un análisis claro de la realidad, conociendo no sólo las problemáticas sino a sus protagonistas. Para Jofré, en ese estudio permanente del trabajo en territorio se percibe con preocupación lo que aqueja a las juventudes, y que según el propio obispo “sufre una gran desilusión, profunda y que le hacemos los mayores. Como dice el refrán, la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer”.

“Hay muchos desbordes, pero además lo que preocupa es que muchos se quieren ir”, lamentó. Y cuestionó con dureza el sistema educativo que en algunos casos “estafa porque muchos docentes me plantearon que reciben la consigna de sus superiores de que deben aprobar a todos, sepan o no. Y eso es muy malo y debemos revertirlo; con la gracias de Dios podemos hacerlo”.

“Regular el juego es hacerse socio del pobre”

La Legislatura aprobó recientemente la posibilidad de controlar el juego on-line en la provincia, una iniciativa que desde que se hizo público marcó el rechazo de un sector de la oposición, que encontró respaldo en la Iglesia.

“La tentación del juego existió siempre, porque en sí mismo como un momento de esparcimiento no tiene nada de malo. El problema es cuando se convierte en una ilusión de ganar dinero, ya es muy malo porque sustituye el esfuerzo del trabajo. Y se agrava cuando por circunstancias de la vida pone en juego bienes principales de las personas”, sostuvo Jofré al explicar la postura.

Nada es al azar

Con relación a la regulación del juego online consideró que se produce un hecho más grave: “Si alguien juega a los dados o al naipe, hay un factor que es azar. Puede ganar o perder mucho, y esa ganancia no es meritoria. En el juego, por más que sea con azar, siempre se pierde. En cambio, en los juegos electrónicos no hay azar y todo está programado; entonces se engaña a una persona que sufre esa tendencia para sacarle la plata matemáticamente”.

Consideró que la pretensión de regularlo “es una claudicación moral importante, porque si reconocemos que es algo malo, como una actividad exagerada o que busca una ganancia, no se puede pactar. Se dice que el juego existe, el tema es si se regula o no. Hay males que sí se pueden tolerar a veces, pero no se puede pactar con el mal. El hecho de que se legalice el juego no solamente es pactar, sino además es hacerse socio del pobre. Y no hablo del poder económico, sino de una persona que tiene el problema de la ludopatía”.