El técnico argentino Ricardo Gareca afirmó que privilegiará el juego colectivo sobre las individualidades en Rusia-2018. "La expectativa es tratar de clasificar a octavos de final”, declaró.
"A pesar de que es muy difícil, vamos a tratar de lograrla", sostuvo Gareca sobre la clasificación en una entrevista con la AFP, en la que afirmó que sus tres rivales del Grupo C -Francia, Dinamarca y Australia-son vencibles.
Con una melena de cantante de rock and roll y espíritu zen, el argentino asumió las riendas del equipo inca en 2015 y, pese a tropiezos y resistencias iniciales, potenció las ansias de ganar de una joven generación que sólo conocía derrotas con sus antecesores.
Su cabellera y su desplazamiento sigiloso y luego explosivo le valieron el apelativo de Tigre cuando jugaba en el Sarmiento de Junín, aunque él prefiere que lo llamen el Flaco.
"Gareca le ha dado seguridad y un juego fluido a la selección. Ahora el futbolista peruano cree lo que puede hacer en el campo", dijo a la AFP el exmundialista Percy Rojas.
A sus 60 años, este entrenador que creció en Tapiales, en el Gran Buenos Aires, fue mediocampista, arquero y luego un efectivo 9. Y fue precisamente el puesto de delantero centro el que privilegió en el equipo peruano, aprovechando el talento del capitán Paolo Guerrero.
Tras un inicio nefasto en la clasificatoria a Rusia, Gareca prescindió de las "vacas sagradas" de la selección peruana, decisión que nadie se había animado a tomar.
Apostó por buscar en los clubes locales -muchos de ellos con problemas económicos y de pobre desempeño internacional- a jóvenes promesas con hambre de triunfo.
Poco a poco, Perú comenzó a sumar puntos. Al final, resistió ante Argentina en aquel partido en la Bombonera, que terminó 0 a 0, y con un gol de Guerrero empató 1-1 ante Colombia en la última fecha, lo que le permitió a Perú ir al repechaje, en el que derrotó a Nueva Zelanda.
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Con una melena de cantante de rock and roll y espíritu zen, el argentino asumió las riendas del equipo inca en 2015 y, pese a tropiezos y resistencias iniciales, potenció las ansias de ganar de una joven generación que sólo conocía derrotas con sus antecesores.
Su cabellera y su desplazamiento sigiloso y luego explosivo le valieron el apelativo de Tigre cuando jugaba en el Sarmiento de Junín, aunque él prefiere que lo llamen el Flaco.
"Gareca le ha dado seguridad y un juego fluido a la selección. Ahora el futbolista peruano cree lo que puede hacer en el campo", dijo a la AFP el exmundialista Percy Rojas.
A sus 60 años, este entrenador que creció en Tapiales, en el Gran Buenos Aires, fue mediocampista, arquero y luego un efectivo 9. Y fue precisamente el puesto de delantero centro el que privilegió en el equipo peruano, aprovechando el talento del capitán Paolo Guerrero.
Tras un inicio nefasto en la clasificatoria a Rusia, Gareca prescindió de las "vacas sagradas" de la selección peruana, decisión que nadie se había animado a tomar.
Apostó por buscar en los clubes locales -muchos de ellos con problemas económicos y de pobre desempeño internacional- a jóvenes promesas con hambre de triunfo.
Poco a poco, Perú comenzó a sumar puntos. Al final, resistió ante Argentina en aquel partido en la Bombonera, que terminó 0 a 0, y con un gol de Guerrero empató 1-1 ante Colombia en la última fecha, lo que le permitió a Perú ir al repechaje, en el que derrotó a Nueva Zelanda.

