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Argentina necesitará unos 70 buques de gas y hasta ahora contrató sólo 2

Además ocurre en un escenario de altos precios a nivel mundial y con el país sufriendo por el faltante de dólares. El cuello de botella se da por falta de gasoductos que lleven la producción de Neuquén a las grandes ciudades

Las dificultades energéticas se superpusieron en la Argentina apenas comenzaron a caer las primeras hojas de los árboles por la llegada del otoño. Es que la primera alarma fue el gas, que comenzó a dar señales ya en el tramo final del verano, pero consolidó su incertidumbre porque las cuentas entre oferta y demanda para los meses venideros lucen con un fuerte desequilibrio.

Y allí aparece la paradoja de tener la segunda reserva mundial de shale gas y padecer la falta de ese combustible. Es que, más allá de Vaca Muerta, el probema es que el país no hizo las inversiones necesarias para transportar desde Neuquén hasta los grandes centros urbanos de consumo ese gas.

Entonces, el plan B sería importar. Pero hoy en el mundo también hay escasez y altos precios. Y en el país no sólo falta gas, sino también dólares. Las opciones del exterior son dos: por gasoducto desde Bolivia, pero ahí hay un contrato pendiente de resolución y falta de certezas sobre la provisión; o GNL por barco.

Según el economista y especialista del Instituto Argentino de Energía (IAE) General Mosconi, Julián Rojo, Argentina tiene asegurados dos barcos y esta semana se podrían sumar otros 7. Pero necesita entre 65 y 70 para cubrir la demanda.

“En el caso de los cargamentos de GNL, siempre en marzo estaban todos contratados para el invierno. Ahora tenemos dos contratados y necesitamos entre 65 y 70 barcos. Esta semana se iban a licitar otros 7. Estamos muy sobre el filo y lo más probable es que haya sectores que se queden sin gas. Hasta ahora, el suministro no está garantizado”, advirtió el especialista.

Pero el gas no es lo único en duda a la hora de enfrentar los días más fríos de este año. El campo ya muestra muchas dificultades para conseguir gasoil en el arranque mismo de la cosecha gruesa. Y el gasoil es el reemplazante natural del gas en muchos sectores, como pueden ser la industria o las usinas eléctricas. Es decir que para esos sectores es difícil conseguir el plan A, pero también lo será el B.

“Sumemos la importación de gasoil, que tampoco está segura. Y ahí tenemos comprometido un 15% del total que necesitamos. El tema es que los precios en Argentina están congelados y la compra al exterior se hace por un valor tres veces más caro que en 2021. Entonces no hay ningún incentivo y lo deberían hacer a pérdida”, apuntó Rojo.

¿En el fondo hay un problema de precios vinculado a la escasez, como ocurre en una góndola con la harina o el aceite?

Es una situación similar. Porque el precio en pesos de la nafta aumentó menos que el dólar, menos que la inflación y el costo de importar gasoil se triplicó. Con lo cual hay un descalce de precios que no es rentable para nadie.

Estamos ante un escenario de falta de gas y de gasoil, supone un desafío mayúsculo...

No hay ninguno de los dos y es un problema adicional. Porque si hubiese sobrante de gas en el mundo y pudiéramos comprar todo lo necesario, o al revés con el gasoil, el problema sería distinto, menor. El tema es que no hay de los dos, y no tenemos dólares.

Ni tiempo...

Tenemos 15 días cruciales por delante. Hay que definir qué hacer. Es momento de resoluciones para el Gobierno.

¿Qué pasa si finalmente no alcanza el gas?

Siempre a los primeros que cortan son a las industrias y el GNC, después ya quedan las usinas eléctricas y los residenciales, pero en ese momento ya es de extrema gravedad porque si se cortan las usinas se interrumpe al 60% de la generación eléctrica. Insisto en que estamos ante un escenario inédito de faltante de gas y de gasoil, porque en muchas usinas eléctricas, ante la falta del primero se puede hacer un switch y utilizar el segundo. Pero en este caso hay riesgo de faltante de los dos.

¿Y por qué pasa esto?

Primero el conflicto de Rusia y Ucrania en un escenario en el que los precios del petróleo y el gas venían subiendo y esa guerra magnificó todo. Recordemos que venían recuperando valor desde el mínimo histórico de la pandemia. Entonces lo que hay es precios altos y escasez. Y los países, ante la falta, están dispuestos a pagar más para asegurarse la provisión, porque el peor escenario es no tener energía, combustible.

¿Con dinero hay oferta disponible?

Y, a la hora de salir a comprar, los proveedores suelen priorizar a quienes son socios o aliados en la geopolítica y en segundo lugar a los que más volumen demandan a lo largo del año. Argentina no es un gran comprador y lo hace sólo en invierno.

¿Y la producción nacional?

Argentina no tiene capacidad de transporte para abastecerse de gas. En producción sí tendría potencial de cubrir la demanda, o al menos una gran parte. Lo que nos faltan son caños desde Neuquén, porque tenemos los gasoductos históricos que abastecieron a la Argentina desde hace muchos años desde las cuencas del sur y el norte. Pero ahora producen cada vez menos y no tenemos forma de inyectarle desde Neuquén.

Gonzalo Dal Bianco.